El Día de Reyes y dos historias españolas
La festividad de los Reyes Magos, conocida en el ámbito anglosajón como la Epifanía, se celebra cada 6 de enero. Para muchos expatriados pasa desapercibida, pero en realidad constituye el auténtico día de Navidad en España, la fecha por excelencia para el intercambio de regalos.
No obstante, su significado en la cultura española es más profundo, como explora Michael Coy a través de la música y del íbice, hoy extinto en los Pirineos.
MANUEL DE FALLA – El regreso póstumo contra su voluntad un 6 de enero de 1947
Un «carmen» es una posesión singular, típica de Granada. Se trata de un jardín amurallado que suele albergar una fuente, un ciprés y arbustos de fragancia exquisita, como el jazmín o lo que los españoles llaman ‘dama de noche’. Uno de los ejemplos más notables es el del célebre compositor Manuel de Falla, donde creó numerosas obras orquestales.
Entre sus ballets, óperas y zarzuelas, destaca ‘Noches en los jardines de España’ (1916), inspirada precisamente en su jardín. Fue en Granada donde Manuel, nacido en Cádiz en 1876, trabó amistad con el poeta y dramaturgo más querido del país, Federico García Lorca. Ambos compartían una pasión por el flamenco, al que consideraban un arte de enorme sofisticación técnica y una vía poderosa para la expresión emocional.
Sin embargo, al estar los gitanos de Andalucía estigmatizados y marginalizados —confinados en el barrio granadino del Sacromonte, donde habitaban en cuevas excavadas—, este arte era despreciado. Para reivindicarlo, en 1927 Manuel y Federico alquilaron el Hotel Alhambra Palace y ofrecieron un concierto de flamenco para la alta sociedad granadina. Este evento quedó en la memoria colectiva como el momento en que el flamenco se legitimó como arte.
La turbulenta década de 1930, marcada por una guerra civil atroz, truncó aquel impulso. Tras la victoria franquista, De Falla se exilió en Argentina en 1939. Franco intentó recuperarle, ofreciéndole un título nobiliario y una pensión, pero el compositor se negó: habían sido los hombres de Franco quienes asesinaron a su amigo Lorca en 1936.
Al fallecer a finales de 1946, el régimen quiso instrumentalizar su muerte para su propio beneficio propagandístico. Pese a que el testamento de Falla estipulaba claramente su deseo de ser enterrado en Argentina, la embajada española se hizo con sus restos. Así, el 6 de enero de 1947, las cámaras del noticiario oficial esperaban en Santa Cruz de Tenerife para «dar la bienvenida» al féretro que regresaba a suelo español. Una triste farsa que hubiese merecido la sátira de un Lorca vivo.
Puede visitarse el carmen de Manuel de Falla en Granada (Paseo de los Mártires), que reabre al público este mes tras una renovación. Su horario (hasta mayo) es de 10:00 a 17:00, de martes a sábado, y los domingos cierra a las 15:00. De junio a septiembre amplía su apertura.
CELIA – La última cabra montés de los Pirineos, fallecida un Día de Reyes del 2000
Aunque la cabra montés o íbice perdura en otras zonas de España, la subespecie pirenaica se extinguió en el año 2000 con la muerte de su último ejemplar, una hembra llamada Celia.
Existen varias teorías sobre su llegada a la península: una migración prehistórica desde el sur de Rusia o su introducción por los romanos como animal de granja, con posteriores evasiones que les permitieron prosperar libremente en las montañas.
Los íbices mudan el pelaje. La hembra se distingue del macho por su coloración parda (los machos suelen ser negruzcos) y por sus cuernos cortos y rectos. Aunque fueron abundantes en la Edad Media, su población en los Pirineos decreció drásticamente tras las guerras napoleónicas, debido a la competencia con el ganado caprino doméstico y a la caza furtiva.
Así, resulta especialmente trágico que el último íbice pirenaico, Celia, que habitaba en el valle de Ordesa, encontrara la muerte el 6 de enero del año 2000 al caerle encima un árbol. Su extinción simboliza la pérdida irreversible de un patrimonio natural único.