Asociación Vecinal San Miguel Arcángel insta al ayuntamiento a rechazar nueva propuesta de planta solar
San Miguel de Salinas, España – La Asociación Vecinal San Miguel Arcángel exige al alcalde y al pleno municipal que rechacen una revisión del proyecto de la planta fotovoltaica destinada a abastecer la desaladora de Torrevieja.
El colectivo solicita una sesión extraordinária del ayuntamiento para oponerse formalmente al plan, que distribuiría las instalaciones en ocho “islas” afectando 200 hectáreas de terrenos agrícolas.
Fuerte oposición vecinal en San Miguel de Salinas
La petición de un pleno urgente surge mientras crece el descontento ciudadano. La asociación subraya la necesidad de que el consistorio manifieste su “oposición y rechazo” a la nueva ubicación propuesta por Acuamed, empresa pública encargada de infraestructuras hídricas.
También exigen “buscar alternativas que no dañen la agricultura local ni su entorno”. Esperan que cualquier resolución se remita al Ministerio para la Transición Ecológica y se haga pública.
Los agricultores, a través de Asaja, ya han expresado su rotundo desacuerdo con este plan alternativo.
La necesidad de la planta y proyectos anteriores
Acuamed requiere una fuente de energía autosuficiente para reducir el alto coste energético anual de la desaladora. Este gasto supone el 60% del precio por metro cúbido de agua. La nueva propuesta es la tercera opción evaluada.
El primer proyecto, en el Campo de Salinas junto al polígono industrial, fue descartado por presión ciudadana. Otra alternativa, adquirir una planta privada (Vega Baja del Segura) en desarrollo, se desechó tras informes negativos del Ministerio de Hacienda.
La propuesta de las “ocho islas”
El nuevo diseño fragmenta la planta en ocho parcelas conectadas, ubicadas en los límites de San Miguel de Salinas, Almoradí y Orihuela: cuatro en Almoradí, tres en San Miguel y una en Orihuela.
Todas son terrenos agrícolas productivos, cultivados por empresas agrarias con cítricos y hortalizas.
Aunque este “plan B” aleja las instalaciones de núcleos urbanos y distribuye el impacto, el problema persiste: la pérdida de 200 hectáreas de tierra fértil, igual que en la propuesta inicial.
La asociación vecinal, líder en la oposición al macroproyecto original, sigue protestando bajo los lemas *“Nuestra tierra no se toca”* y *“Renovables sí, pero no así”*. Insisten en que la esencia del conflicto no ha cambiado.
Críticas al enfoque de Acuamed
La entidad afirma que la nueva propuesta no es sostenible, sino un intento de diluir el rechazo social alejando las instalaciones y repartiendo el daño.
Fueron los únicos en presentar alternativas al Ministerio y Acuamed: ubicar la planta junto a la AP-7, el canal Tajo-Segura o en cubiertas de polígonos, o incluso captar energía en la futura ampliación de la N-332. Denuncian que estas opciones “no se evaluaron ni justificó su inviabilidad técnica”.
Proyecto privado descartado y postura del alcalde
Acuamed comunicó a los afectados que la compra del proyecto privado está “descartada” por informes desfavorables de Hacienda. Sin embargo, el alcalde Juan de Dios Fresneda (PSOE) insinuó en medios que aún era viable.
El regidor no se ha pronunciado sobre la nueva propuesta de Acuamed, rechazada frontalmente por los agricultores. Previamente, apoyó el proyecto privado por su menor impacto en pequeñas propiedades y los acuerdos de alquiler con los dueños.
Se supo además que Fresneda ocultó inicialmente el primer proyecto, que rodeaba el polígono. Documentos oficiales revelan que el ayuntamiento “no expresó oposición verbal”. Solo la presión vecinal lo llevó a sumarse al rechazo.