Entre las recientes entrevistas de Harry Styles para Apple Music y Runner’s World, destaca una cita de la última: “Ni siquiera creo ser un creador; soy solo un receptor. Me encanta escuchar música, me encanta leer libros, pero soy solo un lector, solo un oyente”. No, espera. Quien dijo eso no fue Harry Styles, sino Haruki Murakami, en conversación con la estrella pop. Aún así, Styles – obviamente hábil con algunos instrumentos y compositor ocasionalmente inspirado – nunca se ha sentido más como un receptor de la música ajena que en *Kiss All the Time. Disco, Occasionally.*, reciclando con gusto las sensibilidades de un Matty Healy o Thom Yorke (cuyo colaborador en The Smile, Tom Skinner, aparece en el álbum) mientras evita cualquier sentido de personalidad, prestada o no. Inevitablemente, te encontrarás siendo un oyente de estas canciones, aunque dudo que alguna se vuelva tan omnipresente como los mayores éxitos de los álbumes anteriores de Styles. Lo triste es que también podrías preguntarte quién las hizo: por cómo suena, una celebridad nadando, mucho menos que corriendo o bailando, a través de la bruma de una crisis existencial tan turbia que solo los fans más devotos podrían proyectar.
**1. Aperture**
“No me quedan más trucos bajo la manga”, canta Styles ya en el segundo verso del tema que abre el álbum, una condena a un primer sencillo que apenas despega cuando llega el estribillo común – prácticamente se oye el “supongo” murmurado tras cada repetición de “We belong together”. Al lanzarse, podría verse como una forma sutil de presentar un álbum con influencias de club, insinuando primero la neblina del after. Pero mientras Styles prueba distintos disfraces, descubriendo trucos nuevos pero sin transmitir magia tangible, ‘Aperture’ se desvanece rápido de la memoria. A pesar de haberla escuchado bastantes veces, siempre me sorprende que tenga un puente, que lance otro estribillo, remachando el punto vaciándose a sí misma.
**2. American Girls**
‘American Girls’ capta bien la vibra: una canción mid-tempo con brillantes acordes de piano que evocan la soledad de ver el amor brillar en las vidas ajenas mientras la tuya pasa fugaz. Pero es una canción confusa cuyo estribillo cantable – el más memorable del disco, de hecho – subraya no solo lo anónimo, sino lo poco claro que es: ¿Quiénes son estos amigos, y sus “american girls”, y hasta qué punto es una crítica velada? Styles le dijo a Zane Lowe que trata “de verlos casarse y de que hay magia al encontrar a la persona correcta, pero verlos hacer eso muestra que no viene sin riesgo”. De nuevo, no hay magia en ‘American Girls’, pero tampoco sugerencia de riesgo.
**3. Ready, Steady, Go!**
Esta canción rechaza el anonimato al mencionar a alguien llamado Leon, lo que solo hace más confusa la situación. Para ser la única canción sobre enamoramiento en *Kiss All the Time*, ni siquiera sugiere besos, solo que alguien te hace “mariposas” (ew) en el vientre y te toca (¡sorpresa!) para darte las buenas noches. El signo de exclamación se justifica un poco porque el bajío tiene más energía, pero falta cualquier urgencia sensual.
**4. Are You Listening Yet?**
Hay mucha más en ‘Are You Listening Yet?’, la canción más vieja del disco y por eso energizada, no ahogada, por las giras – o mejor, surgida justo cuando el cansancio genera sarcasmo y arrogancia; es casi de mal gusto, lo cual es un cumplido en el contexto mayormente respetable de este álbum. A diferencia de ‘Aperture’, que se aburre a sí misma, esta te quita la alfombra justo cuando sabe que estás prestando atención. Al menos esperas escuchar más música así.
**5. Taste Back**
Quizás lo más triste de ‘Take Back’ es que la voz de Ellie Rowsell (de Wolf Alice) queda completamente enterrada en el fondo. Casi se la oye potente en el último no-estribillo, haciendo que la repetición seca de Styles de “Do you just need a little love?” sea aún más desagradable. “¿Recuperaste tu gusto?”, canta, como si ‘Are You Listening Yet?’ hubiese sido demasiado atrevida.
**6. The Waiting Game**
El vacío se hace notar, aunque sea en un punto del álbum donde se puede ignorar fácilmente. “Puedes romantizar tus defectos, ignorar tu poder para parar / Escribir una balada con los detalles mientras te quedas con lo mejor”, canta, mostrando la mayor inteligencia emocional hasta ahora. Pero la honestidad consciente se estropea por un arreglo dividido entre instrumentación acústica y un sintetizador molestamente chirriante. Styles quizás hable de su vida al decir que puedes “meterte con tu propio diseño” y aun así no sumar nada, pero también delata lo vacío que puede ser experimentar sin recompensa. ¿Por qué no cambiar de verdad, entonces?
**7. Season 2 Weight Loss**
Si la experimentación sonara más así, el álbum tendría más poder de permanencia; sus sintetizadores brillantes y breakbeat cambiante al menos son fieles a sus influencias dance-punk, no un eco lejano. Es casi lo inverso a ‘The Waiting Game’: musicalmente cercano a brillante, líricamente demasiado abstracto. “Quieres un pedazo o nada en absoluto”, concluye; en la industria musical, cualquier pedazo es mejor que nada, incluso si se parece a la nada.
**8. Coming Up Roses**
Si ‘Coming Up Roses’ termina siendo el éxito sorpresa del álbum, un escenario muy plausible, no me enfadaría mucho. Es el único momento donde la fachada discreta del disco deja espacio para una sinceridad romántica, aunque no haya nada especial o específico en la relación condenada de la que habla. El break orquestal lleva la canción a casa, como si las palabras de Styles solo pudieran llevarlo hasta cierto punto. Me parece gracioso, eso sí, que el ingeniero orquestal se llame James “Jez” Murphy y no haya rastro del verdadero James Murphy de LCD Soundsystem, probablemente la mayor inspiración del álbum, en ninguna canción.
**9. Pop**
No tengo idea de qué está pasando aquí con lo de Crystal Castles, más allá de caer en una “fantasía impecable”, pero el propio Styles lo hizo mejor en ‘Cinema’.
**10. Dance No More**
Sí entiendo lo de Jessie Ware que pasa en ‘Dance No More’, y aunque ninguna canción de Harry Styles necesita las palabras “Respeta a tu madre”, es la pista más respetablemente contagiosa del álbum. Si ‘Coming Up Roses’ es la balada sentimental que no me molestaría oír en el supermercado, ‘Dance No More’ es el tema que no criticaría a un DJ por usar para calentar al público.
**11. Paint By Numbers**
Simplemente no encuentro las palabras para describir esta predecible penúltima canción acústica y vagamente confesional. Ojalá estuviese claro en el título.
**12. Carla’s Song**
Como la tercera persona mencionada por nombre en el disco (asumiendo que “Katie” no sea jerga de alguna droga), Carla tiene su propia canción, una que supuestamente era vital para el corazón del álbum. Un recordatorio del poder trascendental de la música que asiente a ‘Kathy’s Song’ de Simon & Garfunkel, este cierre – como la mayoría del disco – está más atrapado en el recuerdo de la magia musical, “melodías como la marea”, que en crear algo parecido capaz de arrastrarte. Ocasionalmente, quizás.