¿Te has preguntado qué ha mantenido ocupado a Bruno Mars desde “24K Magic” y “An Evening With Silk Sonic”? Su primer álbum en solitario en una década, *The Romantic*, ofrece la única respuesta posible: intentar combinar sus sensibilities retro de una manera que suena más como un triste pastiche de su propia música que un homenaje a sus ídolos. Incluso si eres un fan incondicional del estilo meloso y retro de Mars –y, a juzgar por el éxito de ‘Die With a Smile’, mucha gente aún lo es–, el álbum se queda corto, quitándote la alfombra de bajo los pies justo cuando debería estar ganando impulso. A pesar de su coqueteo poco comprometido con el pop latino, es tan formulaico como vacuamente arquetípico, aprovechándose de un tipo de romance tan familiar como una puesta de sol, lo cual es de esperar del tipo que colaboró en ‘Fat Juicy & Wet’ de Sexxy Red como si hubiera lugar para interpretación. El único lugar que importa en *The Romantic* es la pista de baile, aunque solo unas pocas canciones podrían hacer que te acercaras a ella.
**1. Risk It All**
¿Te encantó la versión sin Bruno Mars de ‘Die With a Smile’ que hizo Lady Gaga en el medio tiempo del Super Bowl 2026? Tal vez te guste ‘Risk It All’, cuya guitarra de bolero sugiere la breve incursión del cantante en la música latina. Los metales y cuerdas tenues dejan demasiado espacio para su sentimentalismo lastimero, que opaca su habilidad vocal. Es más un falso comienzo que el sonido de Bruno Mars arriesgándose musicalmente.
**2. Cha Cha Cha**
Aunque no menos derivada, ‘Cha Cha Cha’ es mucho más encantadora, interpolando ‘Slow Motion’ de Juvenile con suficiente jugueteo e instrumentación ligeramente aturdida para atraparte en su ritmo. También hay algunos hilos líricos: el “Say you want the moon, watch me learn to fly” del inicio se convierte en “Let’s go to the moon a little later/ Hope you ain’t scared to fly”. Me suena a que se está echando atrás.
**3. I Just Might**
‘I Just Might’ suena como una copia de un éxito de Bruno Mars –más descuidada, más tonta y ni siquiera tan segura. Por mucho que fuerce su voz, no hay coqueteo en su “just might”; simplemente puede que intente algo con esta chica o puede que no. Peor que poco interesante, parece desinteresado.
**4. God Was Showing Off**
Con un gancho más fuerte que la mayoría de canciones en *The Romantic*, en ‘God Was Showing Off’ Mars también parece divertirse más cantando que exhibiendo su destreza técnica. Le encanta la idea de que el Padre Celestial “flexionando en el Cielo” creara a su interés amoroso, aunque sea solo porque suma puntos al usar imaginería religiosa sin salirse del territorio familiar. Y termina haciendo que ella suene más como una criatura divina que como una ‘nepo baby’, lo que yo considero desarrollo de personaje.
**5. Why You Wanna Fight?**
En mi década como crítico musical, creo que ninguna canción me ha hecho encogerme tanto como ‘Why You Wanna Fight?’. Ese último “why” –hay demasiados para contarlos– me dieron ganas de arrancarme los ojos. Lo más triste es que aún es demasiado insignificante para que alguien empiece una pelea –misión cumplida, supongo.
**6. On My Soul**
Aquí hay una canción con un poco más de convicción y brillo que ‘I Just Might’, impulsada por guitarras y metales funky. El viaje celestial continúa: “Turns out you don’t need a rocket ship, no/ To find your own shooting star”. Bonita frase de ligue y todo, pero ¿qué pasó con ese viaje a la luna?
**7. Something Serious**
Es curioso que ‘Something Serious’ sea un firme candidato a la canción más ridícula de *The Romantic*. Si quieres que tu relación avance al siguiente nivel, desde luego arrulla: “Don’t you want some pretty babies?”. En este punto, podría cantar “I just might make you some babies” y nadie pestañearía.
**8. Nothing Left**
¿Qué pasó aquí? ¿Cómo pasamos de “You should be my boo thang” a “The fire don’t burn like it used to, babe”? Déjaselo a una balada penúltima para certificar el romanticismo débil del disco, supongo, sin mencionar su falta general de inspiración.
**9. Dance With Me**
Me agrada que *The Romantic* dure poco más de 30 minutos, pero eso no hace que su conclusión apresurada sea menos desconcertante. Retira la escalera antes de despegar, para usar su única metáfora, y cuando el baladista sugiere que la pareja podría volver a enamorarse después de bailar una última vez, nadie podría creerle. Siendo realistas, ‘Dance With Me’ solo podría sonar después de haber bailado una docena de otras canciones de Bruno Mars en la boda más agotadora imaginable. Bruno Mars podría cantar en tu boda y probablemente se saltaría ‘Dance With Me’. Pero aún tenía que encontrar alguna manera de terminar este álbum mediocre.