Si te encuentras navegando por la cuenta de YouTube de la revista Time, quizás porque eres un viajero del tiempo de los años 70 que aún no entiende completamente el presente, te toparás con algo que muchos consideran la vanguardia del entretenimiento actual.
“On This Day… 1776” es una serie de videos cortos sobre la guerra revolucionaria americana. Lo que la hace notable es que fue producida por Primordial Soup, el estudio de Darren Aronofsky. También es interesante porque fue creada con inteligencia artificial. Y la tercera cosa interesante es que es terrible.
El primer episodio, de tres minutos y medio, muestra a George Washington alzando una nueva bandera en Prospect Hill, desafiando al Rey Jorge III. Es el momento, según la descripción, en que “la rebelión se convierte en determinación”. Y si esa pizca de eslogan estilo ChatGPT te aterra, espera a ver el video.
Es, como imaginarás, sumamente feo. Parece que buscaba el fotorrealismo, pero se acobardó o explotó en el intento. En la primera toma, el pelo del Rey Jorge parece un tejón de plástico derretido y endurecido. Es una lástima, porque, como pasa con mucha IA generativa, gran parte del episodio muestra a los personajes de espaldas. Al fin y al cabo, la nuca de un personaje generado por IA es menos probable que cause traumas que una cara, y Aronofsky es humanista.
Porque, cielos, las caras. Como la guerra la iniciaron hombres mayores, la serie está llena de rostros casi arrugados de figuras históricas. Es desconcertante, no solo por sus ojos muertos e inquietantes, como sacados de *The Polar Express*, sino porque las arrugas cambian constantemente de color y profundidad.
Parece que los personajes fueron dibujados en varias capas de papel de seda que nadie pudo alinear bien. Benjamin Franklin, que aparece en el episodio dos, es especialmente pesadillesco. Parece un cruce genético entre Hugh Laurie y Anthony Hopkins, cubierto con una fina capa de manchas hepáticas. Exagero un poco, pero da bastante escalofríos verlo.
La serie ya ha generado polémica por ser un poco tramposa, ya que las voces son de actores humanos, que seguramente necesitaban alimentar a sus familias más que proteger su profesión de la aniquilación. Esto es revelador, porque estas voces son, con diferencia, la parte más convincente, especialmente en *off*, porque así no te distrae lo mal que sincronizan los labios con el sonido.
Pero sin duda llegará el día en que no se necesiten actores. Por horrible que sea, esta serie ya está muy por encima de otras creaciones de IA. Es cierto que todo parece un cruce mutilado entre una convención de juguetes sexuales animatrónicos y esos viejos dibujos animados de noticias taiwanesas, pero compara un personaje aquí con Tilly Norwood, y verás el progreso real logrado en un tiempo alarmantemente corto. Pronto tendremos creaciones de IA perfectas, con voces humanas totalmente convincentes. Después, no pasará mucho hasta que contenido como este sea creado —escrito, actuado, dirigido y editado— solo con un *prompt*. Y entonces, Aronofsky podrá felicitarse por quedarse sin trabajo.
Será interesante ver cómo reacciona la industria del cine, especialmente otros actores. Ya vimos con Tilly Norwood que estos personajes parecen basarse en rostros humanos, y aquí es aún más evidente. En particular, la representación de Thomas Paine parece un *flash* de caras de actores reconocibles. La principal parece ser Ralph Fiennes, pero también hay destellos de Daniel Day-Lewis y Matthew Macfadyen.
Hace menos de dos años, Scarlett Johansson contrató a un abogado al notar que una aplicación de OpenAI tenía una voz “inquietantemente similar” a la suya. En este clima, no es descabellado imaginar que los actores hagan lo mismo si reconocen su parecido en un intérprete generado por IA.
Pero eso es una preocupación para otro momento. Lo que importa ahora es que “On This Day… 1776” es genuinamente horrible de ver, y todos los involucrados deberían avergonzarse. Es, con diferencia, lo más perturbador que ha hecho Aronofsky, y yo he visto los últimos ocho minutos de *Requiem for a Dream*.