Con la confianza pública debilitada tras el reciente y trágico accidente de Córdoba, la empresa pública ferroviaria de España va a lanzar una compañía de autobuses para hacer frente a las demoras y suspensiones de servicio durante las obras de infraestructura previstas para los próximos años.
El operador estatal de ferrocarril Renfe creará su propia empresa de autocares para transportar pasajeros en los tramos donde el tráfico ferroviario quede interrumpido, en anticipación a las obras planificadas.
Estos trabajos, según Renfe, generarán más suspensiones y cancelaciones en el futuro, como las actuales entre Málaga y Antequera, donde el AVE desde Madrid no circula y los viajeros son derivados a autobús o a servicios de Rodalies.
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Renfe anunció este martes su decisión de crear la compañía, en la que mantendrá una participación del 49%. Una empresa de autobuses aún por nombrar se adjudicó el contrato de servicio a largo plazo de 10 años, prorrogable otros 5, y ostentará el 51% restante.
La nueva compañía de Renfe tendrá conductores en nómina y una flota de entre 50 y 100 autocares, según el diario El País.
“Se ha concluido que el modelo de licitación tradicional es insuficiente para responder a la magnitud del escenario previsto, entre otras razones por la escasez de autobuses disponibles, la falta de conductores, la baja competencia en las licitaciones y la dificultad para movilizar recursos suficientes en un mercado con recursos comprometidos en servicios regulares y más estables en el tiempo”, explicaba un comunicado de Renfe en la prensa española.
Según la nota, las disrupciones en la red ferroviaria española aumentarán en los próximos años debido al “crecimiento sin precedentes de las obras de mejora de infraestructuras” planificadas por Adif, como la renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, que comenzará pronto en el tramo Madrid-Zaragoza.
Renfe afirma que está abierta a “un nuevo enfoque para garantizar la cobertura y calidad de los servicios alternativos en los próximos años”, subrayando que es el único de los tres operadores de alta velocidad de España que despliega planes alternativos.
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Esto le ha permitido, por ejemplo, proveer servicios de autobús sustitutorio entre Madrid y Málaga, mientras que sus rivales Ouigo e Iryo esperan a que Adif complete la reconstrucción de un tramo dañado por los temporales de febrero.
El coste estimado de la creación de la empresa es de 61,5 millones de euros, lo que según el operador generará un ahorro de entre 9 y 13 millones anuales en comparación con lo que actualmente se gasta en contratar empresas de autobuses de forma puntual.
Esta medida llega en un momento en que la confianza pública en el sistema ferroviario español ha caído en los últimos meses.
Informaciones de la prensa española indican que los operadores y plataformas de venta de billetes han detectado una ralentización en la demanda tras el mortal accidente de Adamuz, Córdoba, en enero.
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