Reducción significativa de los aranceles estadounidenses para la importación de pasta italiana

La pasta italiana va a ser excluida de los altos aranceles que la administración de Trump había amenazado imponer a 13 productores.

Esta medida podría haber resultado en que los importadores estadounidenses pagaran impuestos superiores al valor real de la pasta, haciendo que los precios subieran bruscamente para los consumidores en EE.UU.

Pero el jueves, el ministerio de asuntos exteriores italiano dijo que la tasa propuesta ha sido reducida drasticamente.

En un comunicado propio, Estados Unidos dijo que las 13 empresas han abordado muchas de sus preocupaciones. Anteriormente, acusó a estas compañías de vender sus productos a precios injustamente bajos y amenazó con aranceles de casi el 92%.

Los aranceles son un tipo de impuesto pagado por el consumidor que importa un producto.

Desde que regresó a la Casa Blanca el año pasado, el presidente Donald Trump ha lanzado un amplio programa de estos impuestos, aunque algunos se han suavizado desde entonces.

El presidente ha intentado abordar prácticas comerciales que considera dañinas para EE.UU. y impulsar la manufactura estadounidense.

Pero los economistas han advertido consistentemente que tales movimientos pueden finalmente aumentar los costos para los consumidores, empeorando los problemas de costo de vida.

En el caso de la pasta, EE.UU. alegó que los productos italianos se vendían a un “valor menor del normal” en su mercado, perjudicando a los productores locales. Esta política de precios a veces se conoce como *dumping*.

El departamento de comercio planeaba cobrar una tasa arancelaria del 91.74% para las importaciones estadounidenses de pasta fabricada por los 13 productores italianos.

Dado que ya existe un arancel base del 15% en la mayoría de productos comprados a la Unión Europea, el plan habría resultado en que la tasa de impuesto sobre la pasta excediera el 100% de su valor.

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Esto generó temores de grandes aumentos de precios para los consumidores, aunque la producción de estas 13 empresas representa solo una pequeña parte del total de pasta italiana importada en EE.UU.

El plan también habría sido un dolor de cabeza político para la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien mantiene una relaición relativamente cercana con Trump entre los líderes europeos.

El jueves, el ministerio de exteriores italiano anunció que EE.UU. ha dado marcha atrás en su plan, diciendo que esto representa “un reconocimiento por parte de las autoridades estadounidenses de la cooperación constructiva mostrada por las empresas italianas”.

En el caso de una marca, La Molisana, la tasa arancelaria se ha reducido hasta solo un 2.26%, añadió el comunicado italiano. Otras enfrentarán tasas un poco más altas, de hasta el 13.98%.

En un comunicado propio, entregado a CBS News (socia de la BBC en EE.UU.), un portavoz del departamento de comercio estadounidense dijo: “Nuestro análisis posterior preliminar indica que los fabricantes de pasta italiana han abordado muchas de las preocupaciones de Comercio planteadas en la determinación preliminar.

“Comercio continuará colaborando con las partes interesadas para considerar toda la información antes de emitir la determinación final.”

Otros aranceles de Trump que se han suavizado recientemente incluyen un aumento planeado en el impuesto a las importaciones de muebles, el cual fue pospuesto por 12 meses justo antes de que entrara en vigor el día de Año Nuevo.

Y en noviembre, el presidente firmó una orden que permitió a ciertos productos alimenticios clave -como café, plátanos y carne de res- escapar de sus aranceles.

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