La audaz decisión de Pekín de destituir a altos generales acusados de corrupción refleja su evaluación estratégica de que reformar las fuerzas armadas es más urgente y que el asunto de Taiwán puede esperar, según analistas militares.
La investigación contra los principales comandantes chinos, Zhang Youxia y Liu Zhenli, ha dejado a la Comisión Militar Central (CMC), el máximo organismo de mando militar del país, con solo dos miembros en este momento: el presidente Xi Jinping, quien es su presidente, y el vicepresidente Zhang Shengmin, quien supervisa la lucha anticorrupción en el ejército.
Esto ha generado dudas sobre la preparación para el combate de la fuerza de combate más grande del mundo y sobre la capacidad de Pekín para llevar a cabo operaciones militares a gran escala, como una dirigida contra Taiwán.
Sin embargo, la mayoría de los analistas entrevistados por el South China Morning Post coincidieron en que cualquier disrupción sería de corta duración.
Ellos señalaron que la reestructuración refleja el cálculo de Pekín de que, aunque las relaciones a través del estrecho se han deteriorado bajo el Partido Democrático Progresista pro-independencia en Taiwán, el riesgo de que la isla dé un paso decisivo hacia la independencia formal sigue contenido.
Mientras tanto, bajo el presidente Donald Trump, Estados Unidos parece interesado en preservar el statu quo en el Estrecho de Taiwán, priorizando al mismo tiempo la consolidación de su posición en el hemisferio occidental.