Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBEs) de España restringen el acceso de vehículos altamente contaminantes en numerosas urbes para mejorar la calidad del aire. A partir de 2026, más de 50 municipios españoles con más de 50.000 habitantes aplican estas normativas, incluyendo destinos tan frecuentados como Madrid, Barcelona y Málaga. Los vehículos matriculados en el extranjero, como los de matrícula británica, están legalmente obligados a cumplir exactamente las mismas normas de emisiones que los españoles dentro de estas zonas. No obstante, el riesgo de recibir una multa sigue siendo bajo de momento debido a ciertas limitaciones técnicas en la denuncia automática.
Obligaciones legales para vehículos extranjeros
Los coches foráneos se enfrentan a las mismas restricciones basadas en los estándares de emisiones (equivalentes a las etiquetas ambientales de la DGT: 0, ECO, C, B, o carecer de ella si son antiguos). Los vehículos no conformes, sean nacionales o internacionales, arriesgan prohibiciones o acceso limitado.
Ciudades como Barcelona exigen a todos los vehículos extranjeros que se preregistren en el Registro Metropolitano, aunque sean conformes, para obtener una autorización de hasta dos años o permisos diarios limitados. Madrid suele exigir también un registro similar para el acceso pleno. El incumplimiento puede acarrear multas de 200 euros (reducidas por pronto pago). Los acuerdos transfronterizos permiten ya el envío de estas sanciones al extranjero, incluso al Reino Unido, de forma análoga a las multas de aparcamiento o velocidad. Normalmente, una agencia independiente con sede en Bruselas se encarga de gestionar los impagos.
Por qué las multas automáticas son poco probables en muchas ciudades
La mayoría de las ZBEs dependen de cámaras que leen matrículas y las cotejan con la base de datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) para obtener información sobre emisiones. Las matrículas españolas se vinculan directamente con este registro, posibilitando la denuncia automatizada.
Sin embargo, las matrículas extranjeras presentan problemas particulares: Aunque las cámaras las captan, la DGT no dispone de datos de emisiones para vehículos no españoles, lo que paraliza el proceso automático. Asimismo, la configuración técnica de las cámaras podría no estar calibrada para detectar con precisión la numeración y nacionalidad del vehículo. En la mayoría de los casos, aquellas operadas por la DGT en autovías y carreteras interurbanas sí están configuradas para leer la mayoría de placas foráneas, incluidas las marroquíes con caracteres árabes, habituales en las carreteras españolas. No obstante, dentro de los cascos urbanos, las cámaras son gestionadas por los ayuntamientos y se desconoce si realmente tienen capacidad para leer dichas matriculaciones.
Para las cámaras de la ciudad de Málaga, operativas desde finales de 2025, esta situación implica que no se emitan multas automáticas a vehículos extranjeros contaminantes, pese a las 97 cámaras que vigilan la zona, lo que genera un trato potencialmente desigual respecto a los conductores locales. Desafíos similares afectan a otras ciudades que carecen de sistemas de preregistro obligatorio.
Casos en los que las multas son más probables
En ciudades estrictas como Barcelona, Madrid o Palma de Mallorca, se hace cumplir el preregistro al existir portales específicos para ello. En la mayoría de las demás, como Málaga, aún no hay nada establecido. Si esos vehículos extranjeros no portan la pegatina europea en la luna (equivalente a CERO/ECO/C), arriesgan una multa sin importar cuán ecológico sea su motor. El principal obstáculo, sin embargo, radica en si las cámaras del Ayuntamiento de Málaga están específicamente calibradas para leer matriculas foráneas. La gran prueba será la Retro Auto & Moto Málaga 2026, una masiva exhibición de vehículos clásicos en las afueras que atrae a cientos de coches antiguos nacionales e internacionales, y si esos conductores extranjeros estarán lo suficientemente informados sobre las nuevas restricciones en el centro.
La denuncia manual sigue siendo posible en cualquier lugar: la policía local o la Guardia Civil pueden parar vehículos, verificar su conformidad e imponer multas in situ. Esta situación, aunque menos frecuente, va en aumento para matrículas extranjeras no conformes o sospechosas. En términos simples, los vehículos con placas foráneas, especialmente británicas con volante a la izquierda, destacan notablemente y las fuerzas del orden estarán atentas a ellos.
Recomendaciones para conductores
Consulte las normas específicas de cada ciudad en sus sitios oficiales. Regístrese con antelación si es posible, verifique la equivalencia de su vehículo o utilice transporte público y aparcamientos fuera de las zonas para eludir riesgos.
Aunque legalmente factible, es poco probable que se impongan multas automáticas a vehículos extranjeros en muchas ZBEs españolas durante 2026 debido a los escollos técnicos existentes, si bien esta situación podría cambiar con futuras mejoras en el intercambio de datos a nivel europeo.