Si eres expatriado en Mallorca, es probable que hayas dedicado bastante tiempo a explorar los miradores con paisajes espectaculares o las calas bañadas por el sol de la isla – y seguramente habrás visto en más de una ocasión a las famosas cabras salvajes. Son descaradas, encantadoras, y a menudo se acercan de forma sorprendente a las personas. No obstante, el Consell de Mallorca acaba de dejar una cosa clara: a partir de ahora está terminantemente prohibido darles de comer.
La Conselleria de Medio Ambiente, Asuntos Rurales y Deportes ha aprobado una nueva normativa que prohíbe a residentes y turistas alimentar o atraer a las cabras salvajes y asilvestradas en zonas públicas. Esto incluye miradores, playas, aparcamientos y lugares de senderismo populares en toda la isla.
La norma, publicada recientemente en el Butlletí Oficial de les Illes Balears, es una medida preventiva diseñada para abordar un problema creciente: las cabras que descienden de la montaña en busca de alimento y agua. Aunque pueda parecer inofensivo (o incluso bienintencionado) ofrecer un tentempié a una cabra curiosa, las autoridades afirman que este comportamiento está generando graves problemas medioambientales y de seguridad.
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Protegiendo tanto a las personas como a la fauna
El conseller de Medio Ambiente de Mallorca, Pedro Bestard, explicó que alimentar a las cabras altera sus instintos naturales y crea dependencia. Con el tiempo, los animales pierden el miedo a los humanos, se congregan en gran número e incluso pueden volverse agresivos.
“Con esta resolución, promovemos una gestión responsable de la fauna”, declaró Bestard. “Queremos prevenir comportamientos que, aun teniendo buena intención, conllevan riesgos para las personas y perjudican a los propios animales.”
El objetivo es proteger la cabra salvaje mallorquina autóctona, mantener el equilibrio ecológico y garantizar una coexistencia segura entre visitantes y vida silvestre.
Cabras Descontroladas: Un Problema en Aumento
En los últimos años, Mallorca ha registrado un incremento de cabras que se adentran en zonas urbanas y turísticas – revolviendo contenedores, saqueando jardines e incluso bloqueando carreteras. El problema se acentúa durante los calurosos meses de verano, cuando los animales bajan de la montaña en busca de comida y sombra.
Estos encuentros pueden resultar en anécdotas graciosas para Instagram, pero también han provocado conflictos entre residentes y turistas y han suscitado preocupaciones sobre la seguridad vial. La nueva normativa pretende poner fin a esto desincentivando la alimentación y reforzando las barreras naturales entre humanos y fauna.
Para ayudar a concienciar, pronto aparecerán por Mallorca carteles oficiales que dirán “Do Not Feed the Goats / Prohibido alimentar a las cabras / Prohibit alimentar les cabres”. El Consell alienta a propietarios, empresas y autoridades locales a instalarlos en zonas de mucho tránsito como miradores, aparcamientos y puntos costeros populares.
Ignorar la norma podría acarrear sanciones en virtud de la ley de caza balear, así que es mejor admirar a las cabras mallorquinas desde la distancia – y quedarse los aperitivos para uno mismo.
Si te encanta explorar la belleza natural de la isla, recuerda – respetar la fauna local es parte de la experiencia. Llévate la cámara, no zanahorias, y ayuda a mantener a Mallorca salvaje y maravillosa para todos.