El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió este lunes de que España debe adaptarse a «una realidad climática completamente nueva», tras las inudaciones mortales que forzaron a miles de personas a abandonar sus hogares.
España se encuentra en primera línea del cambio climático en Europa, afrontando olas de calor más prolongadas y precipitaciones torrenciales más frecuentes, un fenómeno ejemplificado por las inundaciones de octubre de 2024 que se cobraron más de 230 vidas.
«Es crucial que estemos unidos tanto en el diagnóstico como en anticipar las respuestas que podemos ofrecer cuando ocurran estos fenómenos meteorológicos altamente adversos», declaró Sánchez durante una visita a Huétor Tájar, localidad de la región sur de Andalucía gravemente afectada por las riadas la semana pasada.
El mandatario socialista reiteró su llamamiento a un amplio acuerdo climático para coordinar las respuestas a nivel institucional, económico y social, argumentando que las condiciones en España han cambiado de forma evidente.
«Esto requiere recursos, pero también exige una adaptación a una realidad climática completamente nueva que a menudo supera los pronósticos científicos y demanda un trabajo conjunto de todos los niveles de gobierno», añadió.
Desde enero, España ha sido azotada por siete tormentas. La semana pasada, las precipitaciones excepcionales de la borrasca Leonardo provocaron inundaciones y el desbordamiento de ríos y embalses.
La tormenta se saldó con dos fallecidos en España y uno en la vecina Portugal.
Este lunes, más de 6.400 personas seguían desplazadas, una cifra inferior al pico de más de 11.000 registrado anteriormente, según las autoridades autonómicas andaluzas.
Una nueva borrasca, Marta, afecta a la Península Ibérica desde el sábado, causando la muerte de un bombero en Portugal y de un operario de mantenimiento viario en España.
«Debemos permanecer todos en alerta. Se avecinan días complicados», alertó Sánchez.