El grupo conservacionista Terraferida advirtió el viernes que el Índice de Presión Humana (IPH) se ha disparado en las Islas Baleares “como nunca antes”. Durante los meses invernales de 2025, las islas ya albergaron a más personas que en los días más concurridos de hace 29 años, en pleno agosto de 1997.
El IPH, que estima diariamente la carga demográfica real en Baleares, indica que durante los meses de invierno de 2025, cuando la afluencia turística es menor, hubo más personas que durante los meses estivales de hace un cuarto de siglo, según Terraferida basándose en datos del Instituto Balear de Estadística (Ibestat).
Pone como ejemplo que el IPH más alto del año 2000, registrado el 10 de agosto, fue de 1.538.375 personas, inferior al del 20 de abril de 2024, que alcanzó 1.544.089. La diferencia es aún más llamativa entre marzo de 2025, con 1.416.896 personas en las islas, y el día más ocupado de 1997, también el 10 de agosto, con un total de 1.419.316 personas. En el día de mayor presión de 2025, el 6 de agosto, la cifra se disparó hasta 2.062.787 personas.
Para calcular hasta dónde podría crecer esta cifra, Terraferida ha estimado el número de viviendas residenciales pendientes de construir en Mallorca, dentro de las distintas áreas no urbanizables, y advierte que los cálculos más conservadores revelan que la isla podría acoger 178.252 viviendas más y 554.756 habitantes adicionales, considerando una densidad baja de 3 personas por hogar.
A ello se suma el potencial de crecimiento del sector hotelero mallorquín, que sigue expandiéndose pese a las promesas de límites del gobierno y a la declaración de su presidenta, Marga Prohens, de que “aquí no cabe ni un alma más”. Terraferida señala que la Ley 4/2025 de medidas urgentes para la obtención de suelo, aprobada hace unos meses, allana el camino para el desarrollo de suelo rústico clasificado como Área de Transición dentro de los siete municipios más poblados de Mallorca.
La organización enfatiza que las AT son terrenos rústicos en el entorno de los núcleos urbanos, un concepto concebido “para frenar la expansión urbana y garantizar una reserva de suelo para infraestructuras y equipamientos”.
La organización subraya que la ley aprobada el año pasado “invierte su función y permite una desarrollo de alta densidad de hasta 225 habitantes por hectárea, una cifra que duplica las estimaciones más conservadoras”.
El total de hectáreas que pueden urbanizarse solo bajo este régimen asciende a 1.246.
Terraferida advierte de que “todo este suelo urbanizable es una bomba demográfica de relojería en una isla ya saturada y con los recursos al límite”. Exige una moratoria urgente para detener el crecimiento urbano y turístico en Mallorca.