El Ayuntamiento de Pollensa ha iniciado una investigación para determinar si la gerencia de Four Seasons del Hotel Formentor ha incumplido las condiciones del contrato relativo a las hamacas y sombrillas en la playa de Formentor.
El jueves, un técnico de la concejalía de Medio Ambiente se desplazó a la playa para revisar la señalética, los precios, el equipamiento y la superficie ocupada por el mobiliario. Esta intervención se produce tras las quejas sobre la creación de una ‘playa privada’ de uso exclusivo para los huéspedes del hotel. Ni Four Seasons ni Emin Capital, propietarios del establecimiento, se han pronunciado al respeto.
El hotel ha operado tradicionalmente las instalaciones playeras. La concesión del contrato la otorga el consistorio. Otros proveedores de servicios rara vez han mostrado interés debido a los costes y la logística que implica operar en una playa aislada y alejada de Puerto Pollensa. A su vez, el ayuntamiento debe obtener la autorización para el servicio, que antes dependía de la Autoridad Costera y ahora de la Dirección General de Costas del Govern balear.
Se ha sabido que los precios que se cobran por el alquiler de hamacas o camas balinesas exceden con creces el máximo permitido por la autoridad competente —Costas— para esta concesión. Las tarifas aprobadas son 80 euros por una cama balinesa y 25 euros por una hamaca ‘premium’; diez euros para las demás. Sin embargo, las tarifas de alquiler actuales son de 210 euros por una cama balinesa y 157,50 euros por dos hamacas premium con sombrilla.
Aunque la concesión otorgada por el ayuntamiento no limita expresamente las tarifas de alquiler, la opinión de los expertos es que bajo ningún concepto se deberían superar los máximos autorizados por el Govern. De confirmarse que se cobran precios superiores a los autorizados y el uso privativo de la playa, Costas podría sancionar tanto al ayuntamiento como al hotel, e incluso revocar los derechos de explotación.
La concejala de Medio Ambiente, Steffy Pozo, señaló que el ayuntamiento optó por un contrato que no exige fijar límites máximos, aunque admite que existe una “diferencia de interpretación” al respecto.