La clásica bombona de butano española afronta su próxima revisión trimestral de precio esta semana, entrando en vigor la nueva tarifa el martes 20 de enero. Una posible subida no podría llegar en peor momento, dado que un brusco descenso de las temperaturas afecta a gran parte del país y la nieve cubre las zonas de mayor altitud.
La icónica bombona naranja de 12,5 kg se mantiene actualmente en 15,46 euros, un precio inalterado desde el ajuste del 18 de noviembre. Dicha actualización supuso un descenso del 4,97%, marcando la tercera bajada consecutiva de este combustible doméstico esencial. La reducción fue impulsada por menores costes de flete (-14,9%) y una modesta apreciación del euro frente al dólar, a pesar del incremento de los precios internacionales del propano y el butano.
La regulación gubernamental fija el precio máximo de venta al público de los gases licuados del petróleo (GLP) en bombonas de 8 a 20 kg en todo el territorio. Millones de hogares dependen de esta fuente de energía para cocinar y calentarse, especialmente en zonas rurales y barrios urbanos carentes de conexión a la red de gas natural. El consumo anual alcanza un estimado de 64,5 millones de bombonas, si bien la demanda ha decrecido aproximadamente un 25% desde 2010 debido a la mayor expansión de la red de gas.
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Revisión de precios a la vuelta de la esquina este martes
Las revisiones bimensuales tienen lugar el tercer martes de los meses impares, tomando como referencia las cotizaciones internacionales del butano y propano, los costes de flete y el tipo de cambio euro-dólar. La fijación del precio final también incluye el IVA del 21% más el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH), establecido en 0,015 euros por kilogramo.
Los mecanismos de protección al consumidor limitan cualquier ajuste —al alza o a la baja— a un 5% por ciclo. Las variaciones que excedan dicho porcentaje se trasladan a revisiones posteriores, protegiendo a las economías domésticas de fluctuaciones bruscas propiciadas por la volatilidad de los mercados globales.
Este marco regulatorio, instaurado a mediados de 2022 tras un tope máximo de 19,55 euros durante las crisis energéticas previas, aporta una previsibilidad muy necesaria para las familias vulnerables con gran dependencia del butano durante el invierno. Su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 20 de enero esclarecerá si el precio se mantiene, experimenta una nueva caída o se incrementa levemente dentro del umbral del 5%. En un contexto de persistentes incertidumbres globales, el optimismo se mantiene cauteloso.