Portugal se dispone a modificar el sistema de aprendizaje de conducción.
Crédito: FTiare, Shutterstock
Obtener el permiso de conducir en Portugal podría pronto ser muy distinto, ya que el gobierno prepara la implantación de una nueva modalidad formativa.
Se prevé que el Consejo de Ministros apruebe una reforma que permita a los aspirantes practicar no solo con un profesor de autoescuela, sino también con un tutor designado, frecuentemente un familiar directo. El cambio afecta a los permisos de la categoría B, para turismos convencionales, y está dirigido a conductores mayores de 18 años.
Esta iniciativa, reportada por *Executive Digest* y Rádio Renascença, se presenta como una alternativa y no como un sustituto de las autoescuelas tradicionales – no obstante, podría suponer un cambio significativo en la forma de aprender a conducir.
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Las clases no desaparecerán, pero los alumnos ganarán libertad
Pese a ciertos recelos iniciales, las autoescuelas no serán marginadas. Con el nuevo sistema, los alumnos deberán seguir matriculados en un centro y la formación reglada seguirá siendo obligatoria.
La novedad radica en que podrán complementar las clases con prácticas supervisadas fuera del ámbito académico, siempre que la persona que les acompañe cumpla los requisitos legales para actuar como tutor. En la mayoría de los casos, este podría ser un progenitor u otro familiar cercano.
Para acogerse a esta opción, el candidato deberá notificarlo a su autoescuela por correo electrónico, identificando a su tutor y aportando la documentación que acredite su idoneidad. El sistema de tutorías es voluntario, por lo que los alumnos pueden optar por la vía tradicional si lo prefieren.
Un aspecto crucial es que la decisión final sobre la aptitud del candidato seguirá correspondiendo a las autoridades examinadoras, no al tutor ni a la autoescuela.
No será un régimen de absoluta libertad
Aunque la reforma ofrece mayor flexibilidad, esta viene delimitada por normas claras.
La conducción acompañada se limitará a áreas geográficas específicas, que determinarán los municipios. Esto implica que los aprendices no podrán circular libremente por cualquier lugar.
Existe, además, un estricto requisito de seguro. Quienes escojan la modalidad de tutor deberán contratar una póliza especial que cubra los posibles daños o incidentes durante el periodo de aprendizaje. Sin ella, no se autorizarán las prácticas.
Los detalles sobre el funcionamiento de este seguro aún se están ultimando, pero las autoridades han dejado claro que no se comprometerá la seguridad vial.
Los motivos detrás del cambio
La reforma surge ante la creciente presión por modernizar el sistema del permiso de conducir. Las clases son costosas, las listas de espera pueden ser largas y muchos aspirantes consideran que el tiempo limitado al volante no siempre reproduce las condiciones reales de la conducción.
Permitir que los candidatos practiquen con más frecuencia, bajo supervisión, se contempla como una vía para ganar confianza y experiencia sin relajar los estandares.
De momento, se espera que la propuesta sea aprobada por el Consejo de Ministros, tras lo cual se darán a conocer más detalles. De implementarse, podría otorgar a los futuros conductores mayor autonomía en su aprendizaje, manteniendo intactos los exámenes, las normativas y los controles de seguridad.
Para miles de aspirantes en Portugal, el camino hacia el carné de conducir podría pronto resultar menos rígido y mucho más ajustado a la realidad.
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