¿Por qué los compradores jóvenes y los expatriados inteligentes?

Durante años, el relato inmobiliario de Mallorca ha estado dominado por jubilados, propietarios de segundas residencias e inversores internacionales. No obstante, las nuevas cifras revelan un cambio más sutil y revelador bajo la superficie: los compradores más jóvenes finalmente están logrando acceder a la propiedad. Para los expatriados que contemplan una mudanza permanente a la isla, el mensaje es claro: la asequibilidad y el estilo de vida ya no se encuentran junto al mar.

Datos notariales recientes muestran que los compradores menores de 30 años representan menos del 10% de las adquisiciones en Mallorca. Una cifra cruda que subraya lo inaccesible que se ha vuelto el mercado de la vivienda para las generaciones jóvenes, tanto locales como residentes extranjeros. El aumento de precios, la oferta limitada y la competencia de compradores con liquidez han creado un entorno donde la propiedad antes de los 30 es cada vez más inusual.

Sin embargo, un pueblo destaca.

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**El interior de Mallorca es donde los compradores jóvenes aún tienen oportunidad**

Inca, la tercera ciudad más grande de la isla, se ha convertido discretamente en el lugar con mayor probabilidad de éxito para los jóvenes. Casi una de cada cinco compras de vivienda allí fue realizada por menores de 30 años, casi el doble del promedio insular. Si bien los precios en Inca han subido notablemente en el último año, siguen siendo sensiblemente inferiores a los de las zonas costeras o turísticas, manteniendo la localidad al alcance de los primerizos.

Esta tendencia no se limita únicamente a Inca. Otros municipios del interior, como Lloseta, Sa Pobla, Campos, Muro y Porreres, también están atrayendo a una demografía más joven. Estas áreas comparten rasgos comunes: precios comparativamente realistas, comunidades activas todo el año y buenas conexiones de transporte con Palma y los polos de empleo.

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Para los expatriados, este cambio es especialmente relevante. Muchos llegan a Mallorca atraídos por la costa, solo para descubrir que la vida frente al mar suele conllevar un precio que hace insostenible un asentamiento a largo plazo. Los pueblos del interior, antes pasados por alto, ofrecen ahora una propuesta más equilibrada: espacio, conectividad, colegios, vida local y la oportunidad de comprar en vez de alquilar indefinidamente.

**El sueño costero frente a la realidad a largo plazo para expatriados**

Por el contrario, las zonas costeras más cotizadas y de lujo rural de Mallorca están abrumadoramente dominadas por compradores de mayor edad. En varios municipios, el comprador promedio ronda los sesenta años, con una porción sustancial de transacciones realizadas por personas de 60 años o más. Estos mercados se impulsan menos por la necesidad y más por la mejora del estilo de vida, estrategias de inversión y la adquisición de segundas residencias.

Para los expatriados jóvenes, especialmente familias o profesionales que planean quedarse a largo plazo, esta brecha es importante. Comprar en un mercado moldeado por compradores mayores y más adinerados a menudo significa competir en condiciones desiguales, enfrentarse a precios de entrada más elevados y tener un margen de negociación limitado. El alquiler puede parecer la única opción, pero incluso este se ha vuelto cada vez más caro e inseguro.

El auge de los compradores jóvenes en el interior mallorquín no supone una concesión, sino una recalibración. Estos pueblos ofrecen una versión distinta de la vida insular: menos pulida, más práctica y, en definitiva, más sostenible. Los cafés sustituyen a los beach clubs, las plazas a los paseos marítimos, y la vida cotidiana se arraiga en la comunidad y no en la estacionalidad.

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Para los expatriados que miran más allá de la versión postal de Mallorca, los datos cuentan una historia convincente. El futuro de la vivienda accesible en la isla no brilla en la costa; se está configurando discretamente en el interior, donde se construyen vidas reales, y no solo sueños vacacionales.