Por qué los antidepresivos no curan la depresión y cómo el sistema oculta esa verdad

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., hasta un 11,4% de los estadounidenses consumía antidepresivos recetados en 2023.1 La tendencia no ha hecho más que aumentar, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Las tasas de dispensación en estos grupos ya crecían antes de la pandemia, y luego se aceleraron en un 63,5% en los años posteriores,2 lo que ha moldeado no solo cómo se trata la salud mental, sino también cómo se comprende.

En una entrevista reciente con Tucker Carlson,3 el Dr. Josef Witt-Doerring, psiquiatra en ejercicio que ha trabajado tanto en la industria farmacéutica como en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., describió lo que presenció de primera mano dentro del sistema responsable de desarrollar, aprobar y prescribir estos fármacos. Su relato abre la puerta a preguntas que merecen ser planteadas, especialmente si tu bienestar está ligado a estos medicamentos.

El auge de los ISRS y el colapso de la psiquiatría

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son una clase de fármacos psiquiátricos introducidos a fines de los años ochenta, comenzando con la fluoxetina, más conocida como Prozac. Se promocionaron como un avance revolucionario para la depresión, basándose en la afirmación de que la baja serotonina causaba sus síntomas. Esta teoría moldeó la comprensión pública y guió los hábitos de prescripción durante décadas, a pesar de carecer de una base biológica sólida.4

• Los ISRS se construyeron sobre la idea de que aumentar la serotonina corregiría la depresión — El mercadeo inicial enmarcó la depresión como un simple déficit de serotonina que la medicación podía normalizar al bloquear su recaptación y elevar los niveles en las sinapsis. Esta explicación fue ampliamente aceptada por el público y muchos médicos porque ofrecía una solución simple y atractiva: un desequilibrio químico que podía arreglarse con una pastilla.

• Esta teoría nunca estuvo respaldada por evidencia científica definitiva — Los diagnósticos se basan en síntomas reportados por el paciente y entrevistas clínicas, no en resultados de laboratorio o escáneres cerebrales. El proceso de prescripción pasó a estar impulsado por listas de verificación y criterios diagnósticos, dejando poco espacio para el matiz o el contexto. Una vez que un paciente cumplía suficientes criterios, se le aplicaba una etiqueta y se iniciaba la medicación.

“El mito del desequilibrio químico fue una historia que se vendió a médicos y pacientes para hacerlos sentir mejor acerca de tomar fármacos para el estado de ánimo… La idea de que estos fármacos arreglaban un desequilibrio químico simplemente surgió de observar que, cuando se administran drogas serotoninérgicas, las personas pueden volverse más calmadas, pueden parecer menos deprimidas.

Y así, en lugar de que la explicación obvia fuera: ‘Bien, esto es un efecto farmacológico que estamos viendo. Están medicados, y eso es lo que observamos’. La gente dijo: ‘Bueno, quizás tenían baja la serotonina, y ahora mejoran porque hemos corregido este desequilibrio químico’.

Ese mensaje ha sido simplemente adoptado por la industria farmacéutica y los psiquiatras para esencialmente adormecer a las personas en este estado donde se sienten más cómodas tomándolos”, explicó Witt-Doerring en el video.5

• El lanzamiento de Prozac desencadenó un cambio fundamental en la práctica psiquiátrica — Los enfoques anteriores exploraban la historia personal, las relaciones, los factores de estrés y el sentido. Después de que los ISRS se convirtieran en el tratamiento dominante, la depresión y la ansiedad se enmarcaron casi exclusivamente como condiciones médicas que requieren corrección farmacológica.

“Ya no eran la depresión y la ansiedad algo complejo donde podían haber problemas de relaciones, problemas en el trabajo y problemas de la infancia”, señaló Witt-Doerring.

“Ahora era casi intolerante, en cierto modo, hablar de la depresión y la ansiedad como si tuvieran estas causas sociales e intuitivas. Ahora era una condición médica. Y si ibas a decir que no era una condición médica, no lo estabas tomando en serio y estabas estigmatizando a las personas”.6

• Este cambio coincidió con incentivos institucionales más amplios — Las compañías farmacéuticas tenían un claro interés económico en promover la medicación como la primera y, a menudo, única opción de tratamiento. El impulso para prescribir fue respaldado por equipos de ventas farmacéuticos, publicidad y cursos de educación médica continua financiados por la industria.

• La aprobación de la FDA se basó en ensayos a corto plazo a pesar del uso a largo plazo en la práctica — La mayoría de los ensayos presentados para la aprobación de los ISRS duraron solo de seis a doce semanas. Estos breves estudios formaron la base de evidencia para los juicios sobre seguridad y eficacia, a pesar de que los pacientes en el mundo real toman estos fármacos durante mucho más tiempo, a menudo durante meses, años o décadas.

• Con el tiempo, muchos pacientes encuentran que los efectos iniciales de los ISRS comienzan a desvanecerse — Cuando el cerebro se adapta a la presencia del fármaco, los beneficios que una vez se sintieron empiezan a desaparecer. Este proceso, conocido como taquifilaxis, es común con los ISRS, y Witt-Doerring señaló que los pacientes que lo experimentan a menudo vuelven a sus médicos reportando que sus síntomas han regresado.

• La escalada se convierte en la respuesta por defecto, conduciendo a una polifarmacia generalizada — En lugar de cuestionar el tratamiento en sí, la respuesta usual es aumentar la dosis, cambiar a un fármaco diferente o añadir otra medicación. Se asume que la enfermedad ha progresado, en vez de que el fármaco haya perdido su efecto o esté causando una dependencia fisiológica. Esta escalada conduce a la polifarmacia, una situación en la que se prescriben múltiples fármacos psiquiátricos simultáneamente.

La psiquiatría se ha reconfigurado en torno a estos fármacos, alejándose del examen más profundo de las emociones humanas que una vez definió el campo. La historia de los ISRS revela cómo una teoría sin evidencia sólida se convirtió en el fundamento de todo un modelo médico, apoyado por incentivos de la industria y reforzado a través de décadas de prescripción.

El coste emocional del uso de ISRS a largo plazo

Los ISRS a menudo reducen el rango emocional de una persona de maneras que van más allá del alivio de los síntomas. Estos fármacos crean un estado de constricción emocional que embota no solo la tristeza y la ansiedad, sino también la alegría, el amor y la conexión. Si bien este efecto se malinterpreta frecuentemente como una mejoría terapéutica, en realidad solo enmascara el malestar pero impide una resolución significativa de lo que lo causó.7

• El uso a largo plazo a menudo convierte el entumecimiento en desesperación — Pacientes que permanecen en ISRS durante años reportan baja energía, embotamiento cognitivo y dificultad para sentirse vinculados a otros. Witt-Doerring describió a sus propios pacientes que se sienten vaciados e incapaces de reconectarse con quienes eran antes de la medicación.

“La mayoría de las personas tiene motivos muy claros por los que es infeliz. Tienen problemas con las drogas. Tienen problemas de relación. Tienen problemas laborales. Se alimentan con comidas terribles. Padecen una resistencia a la insulina masiva o diabetes que ha alterado por completo el sistema energético de su cuerpo, y sus neuronas literalmente se mueren de hambre por falta de energía.

Si tienes estos problemas legítimos y simplemente arrojas un fármaco encima para enmascarar esa ansiedad, que en realidad es como la alarma de humo que grita “problema, problema, problema”, esos asuntos simplemente se enquistan. Permenecen ahí, y con el tiempo empeoran.

• La función sexual es especialmente vulnerable a estos efectos — Según Witt-Doerring, uno de los efectos secundarios más perturbadores y menos reconocidos de estos medicamentos es la disfunción sexual post-SSRI (PSSD), un estado en el que los pacientes experimentan entumecimiento genital persistente, incapacidad para sentir placer y pérdida duradera de la sensación sexual incluso después de suspender el fármaco.

LEAR  Nuevo grupo "Juntos por Alemania" realiza manifestaciones, enfrenta contra-manifestaciones.

El problema es que le decimos a la gente que esto desaparece al dejar la medicación. Que es un intercambio temporal. Por sentirte menos deprimido, vas a tolerar la disfunción sexual. Pero lo que hemos estado observando es que estos fármacos están causando disfunción sexual permanente en las personas.

… Esas zonas pierden la sensación erógena. La gente describe que al tocarse, se siente como el dorso de la mano o del brazo. Hay cambios sensoriales… Básicamente, estás castrando a las personas. Pero es peor, porque también provoca daño cognitivo…

Los pacientes hablan de sentirse completamente disociados de sus emociones… Hay personas que están esencialmente lobotomizadas, con deterioro cognitivo, y que además padecen una disfunción sexual severa.

• La PSSD distorsiona la relación de la persona con su sexualidad e identidad — Witt-Doerring también compartió que atiende a pacientes que comienzan a cuestionar su orientación no porque sus atracciones hayan cambiado, sino porque ha desaparecido la capacidad de experimentar excitación o placer. Esto es especialmente confuso para quienes comenzaron a tomar ISRS durante la adolescencia, cuando la identidad sexual aún se está formando.

• A pesar del reconocimiento internacional, la PSSD permanece invisible en la medicina estadounidense — Organismos reguladores como la Agencia Europea de Medicamentos reconocen la afección, pero en Estados Unidos no tiene un reconocimiento formal. Witt-Doerring señaló que la mayoría de los médicos nunca ha oído hablar de la PSSD, y quienes sí suelen evitar mencionarla. Los pacientes que buscan respuestas son ignorados o mal diagnosticados, quedando sin orientación, validación ni apoyo.

• La exposición a ISRS durante el embarazo conlleva riesgos en el desarrollo — Según la entrevista, alrededor del 9% al 10% de las embarazadas en EE.UU. toman antidepresivos, a menudo sin ser informadas sobre el impacto en su hijo. Estudios en animales y humanos han demostrado un procesamiento sensorial alterado, cambios en el comportamiento social y una interrupción del neurodesarrollo en niños expuestos a ISRS en el útero.

En conjunto, estos efectos muestran con qué facilidad el tratamiento con ISRS puede pasar del control sintomático a corto plazo a un daño a largo plazo que remodela tu vida emocional, tus relaciones e incluso a tus futuras generaciones.

### Cuando los fármacos psiquiátricos desencadenan suicidio y violencia

Aunque los medicamentos psiquiátricos se recetan para aliviar el sufrimiento, a veces pueden causar los mismos resultados que pretenden prevenir. La entrevista llama la atención sobre casos en los que los ISRS contribuyen a empeorar la desesperación, la inestabilidad emocional e incluso la violencia, resultados que rara vez se reconocen o investigan debidamente.

• “Las tasas de suicidio están descontroladas en esta población” — Witt-Doerring ha hablado con familias e individuos cuyas vidas fueron devastadas por daños inducidos por ISRS, incluyendo casos de suicidio vinculados a la PSSD y al embotamiento afectivo. Sin embargo, estas muertes permanecen sin contabilizar y sin reconocer, atribuyéndose en su lugar a la enfermedad mental en vez de a los fármacos que contribuyeron a ellas.

Al revisar los datos de los ensayos clínicos, hay evidencia clara de que las personas menores de 25 años que toman ISRS incurren en más actividad suicida que aquellas con placebo. Y cuando se han realizado reanálisis en población adulta, también se encuentran mayores tasas de suicidio en los ensayos.

Pero quiero matizar esto. Pueden ser experimentados como “salvavidas” por algunas personas. Si tienes mucha ansiedad y te prescriben esta medicación que la embota, lo vivirás como algo que te “salva la vida” en ese momento. Pero en general, a nivel poblacional, en realidad están contribuyendo a más intentos de suicidio.

• La entrevista también vinculó el uso de antidepresivos con el aumento de tiroteos masivos — Witt-Doerring explicó que los ISRS pueden desencadenar efectos paradójicos, en los que el fármaco produce lo contrario de su efecto previsto. En lugar de reducir la angustia o calmar al paciente, estas reacciones pueden inducir agitación, manía, agresión o incluso pensamientos y comportamientos suicidas.

Si miras los efectos secundarios de todos estos medicamentos, ya están en el prospecto. En los estimulantes, ahí mismo dice que pueden causar agresión y hostilidad. En cualquier antipsicótico como el Abilify, en la etiqueta, indica que puede causar agresión. En los antidepresivos, también dice que puede causar manía, agresión y agitación.

• El sistema no hace un seguimiento significativo de estos resultados — Los fabricantes presentan reportes de eventos adversos a la FDA, pero la mayoría nunca son examinados. La evidencia de suicidabilidad o violencia inducida por fármacos a menudo termina enterrada en archivos de vigilancia o descartada como anecdótica. Sin acciones de seguimiento, las señales de alarma no se atienden, las advertencias públicas nunca se materializan y los mismos patrones se repiten sin corrección ni responsabilidad.

• Tennessee toma la iniciativa para rastrear el vínculo entre el uso de fármacos psiquiátricos y los tiroteos escolares — Tennessee ha instituido una nueva ley que obliga a revisiones posteriores al incidente para determinar si el atacante usaba antidepresivos, estimulantes, antipsicóticos o medicamentos relacionados.

Estos datos históricamente han sido retenidos o censurados, imposibilitando estudiar las contribuciones relacionadas con los fármacos a la violencia. Este enfoque representa el primer intento de rastrear públicamente estos vínculos y evitar que sean sepultados.

Estos mismos puntos ciegos que rodean a los ISRS también se aplican a otros psicofármacos. Pocos lo ilustran más claramente que las benzodiacepinas, donde la abstinencia por sí sola puede convertirse en una odisea que altera la vida.

### Benzodiacepinas: del alivio a corto plazo al daño a largo plazo

Las benzodiacepinas, comúnmente llamadas benzos, se recetan para la ansiedad, problemas de sueño y ataques de pánico. Fármacos como el Xanax, Klonopin, Ativan y Valium actúan amplificando el efecto del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que ralentiza la actividad cerebral e induce calma. Aunque proporcionan un alivio a corto plazo, los benzodiacepinas son altamente adictivas y difíciles de discontinuar.

* El síndrome de abstinencia de los benzodiacepinas suele durar mucho más y ser más profundo que el de los ISRS — A diferencia de los ISRS, que normalmente se reducen en semanas o meses, la abstinencia de benzodiacepinas puede extenderse durante años. Witt-Doerring trata a pacientes con síndromes de abstinencia prolongados, marcados por dolor nervioso urente, sensaciones de descargas eléctricas y un intenso malestar físico.
* Muchos desarrollan acatisia, una inquietud interna tan severa que los pacientes la describen como una tortura psicológica. Cuanto mayor es la exposición, más difícil se vuelve la retirada.
* La abstinencia de benzodiacepinas ha conducido directamente a suicidios — Al desregularse profundamente el sistema nervioso, el funcionamiento básico se colapsa. La capacidad para volver a la normalidad tras el estrés desaparece, dejando a los pacientes incapacitados para trabajar, dormir o interactuar con normalidad. Muchos quedan discapacitados durante este proceso y requieren cuidados especializados a largo plazo, raramente disponibles.
* El error diagnóstico durante la abstinencia agrava la lesión — La mayoría de los prescriptores no reconocen los síntomas de abstinencia y suelen interpretarlos como una reaparición del trastorno de ansiedad o pánico original. En lugar de apoyar una reducción gradual, reinician el benzo o añaden nuevas medicaciones. Esto prolonga el daño neurológico, extiende la dependencia y atrapa a los pacientes en un ciclo del que es cada vez más difícil escapar.
* Incluso cuando la reducción es exitosa, la recuperación total es incierta — Witt-Doerring describe casos en los que los pacientes experimentan déficits cognitivos persistentes, aplanamiento afectivo o dolor físico mucho tiempo después de que el fármaco haya abandonado su organismo. El sistema nervioso puede recalibrarse con el tiempo, pero para algunos, el daño parece perdurar indefinidamente.
* La gravedad del daño relacionado con los benzodiacepinas permanece oculta al público — A pesar del enfoque generalizado en los opioides, el sufrimiento que Witt-Doerring observa en pacientes en abstinencia de benzodiacepinas es igual de severo. Se trata de personas que siguieron las instrucciones médicas al pie de la letra, y terminaron física y neurológicamente alteradas por fármacos que creían seguros.

LEAR  Fecha de elecciones generales del 4 de julio anunciada por Rishi Sunak

La abstinencia de benzodiacepinas expone un punto ciego en la psiquiatría moderna. Para más información sobre sus riesgos, lea “[Lo que no le dicen sobre los benzodiacepinas y la ansiedad](https://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2025/03/21/benzodiazepines-and-anxiety.aspx)”.

### Estimulantes en lugar de soluciones: Lo que se pasa por alto en la epidemia de TDAH

La entrevista también abordó el aumento de diagnósticos de TDAH en niños y adolescentes, donde el tratamiento suele iniciarse con estimulantes como el Adderall o fármacos basados en metilfenidato como la Ritalin. Estos medicamentos elevan los niveles de dopamina y norepinefrina, generando breves estallidos de concentración y alerta. Aunque la conducta pueda parecer mejorada en el momento, estos fármacos no aportan beneficios académicos o de desarrollo a largo plazo.

* El uso de estimulantes en edad escolar se ha normalizado e incluso fomentado — Muchos padres se sienten presionados a medicar a sus hijos después de que los docentes expresan preocupación sobre su comportamiento o rendimiento.
* En lugar de examinar causas profundas como la calidad del sueño, la nutrición, el entorno familiar o la variabilidad neuroevolutiva normal, el sistema suprime las conductas visibles con medicación. El resultado es una complacencia a corto plazo en las aulas, no una comprensión o apoyo real a las necesidades del niño.
* A menudo siguen la tolerancia, los efectos secundarios y la escalada de la medicación — Niños y adolescentes desarrollan con frecuencia tolerancia a la dosis prescrita, lo que lleva a aumentos o cambios a otros estimulantes. Este patrón es similar a la escalada observada con ISRS y benzodiacepinas. Muchos permanecen años tomando estimulantes a pesar de un beneficio mínimo a largo plazo.
* Los problemas de atención a menudo derivan de factores metabólicos y de estilo de vida — Los adultos diagnosticados con TDAH frecuentemente muestran signos de resistencia a la insulina o glucosa inestable. Las dietas altas en carbohidratos procesados pueden perjudicar la llegada de glucosa al cerebro, causando confusión mental, irritabilidad, baja energía y poca concentración.
* Estas cuestiones no suelen explorarse en el ámbito clínico, y los pacientes reciben anfetaminas sin evaluar su salud metabólica o estado nutricional. Para muchos, mejorar la función metabólica y eliminar los alimentos procesados tiene un impacto mucho mayor en la concentración y el estado de ánimo, intervenciones que rara vez se consideran.

Para un análisis más profundo sobre cómo los psicofármacos afectan a los niños, lea “[‘Niños medicados’ — El impacto a largo plazo de medicar a los niños](https://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2024/10/05/kids-on-pills.aspx)”.

### El riesgo de psicosis inducida por cannabis

El cannabis tiene valor terapéutico para varias afecciones, pero su promoción, procesamiento y consumo actual han creado graves riesgos para la salud mental, especialmente en jóvenes. Witt-Doerring describió cómo los productos de cannabis de alta potencia, promocionados agresivamente por la gran industria cannábica, lo han transformado en lo que él llama una “enorme puerta de entrada a la industria psiquiátrica”.

* El cannabis moderno contiene niveles de THC muy superiores a las variedades históricas — El cannabis del pasado tenía concentraciones mucho más bajas de THC, el compuesto psicoactivo responsable de sus efectos. Los intereses corporativos han elevado las concentraciones a niveles que aumentan dramáticamente el riesgo de psicosis, manía y paranoia.
* Los productos con alto THC frecuentemente desencadenan los primeros episodios psicóticos — Muchos de los pacientes que Witt-Doerring trata por esquizofrenia o trastorno bipolar tuvieron su primer brote inmediatamente después de consumir cannabis potente. Estos episodios a menudo se diagnostican erróneamente como una enfermedad psiquiátrica primaria, en lugar de reacciones inducidas por la sustancia.
* El error diagnóstico conduce a un etiquetado psiquiátrico y medicación a largo plazo — Una vez que un paciente es hospitalizado tras un episodio psicótico relacionado con el cannabis, rara vez se revisa el papel de esta sustancia. En su lugar, se les prescribe antipsicóticos y otros psicofármacos, a menudo de por vida, basándose en un diagnóstico que no reconoce el desencadenante.

A medida que aumenta el consumo de cannabis y sus riesgos son minimizados por intereses comerciales, emerge un patrón familiar: uno donde el beneficio eclipsa la seguridad del paciente, y los daños quedan para que otros los gestionen. Esta misma dinámica impregna todas las capas de la psiquiatría moderna, incluidas las instituciones encargadas de proteger al público.

### Cuando los reguladores sirven a la industria, no al público

En Estados Unidos, la agencia encargada de garantizar la seguridad de los medicamentos depende financieramente de las empresas que regula. Bajo la *Prescription Drug User Fee Act* (PDUFA), los fabricantes farmacéuticos pagan a la FDA para que revise sus solicitudes de medicamentos, creando un vínculo económico directo entre regulador e industria. Esta estructura remodela las prioridades de la agencia y debilita su papel como autoridad de seguridad independiente.

* Los incentivos económicos empujan a la FDA hacia la aprobación rápida de fármacos más que hacia la protección pública — Witt-Doerring, quien trabajó dentro de la División de Psiquiatría de la FDA, vio de primera mano cómo esta dinámica influía en la toma de decisiones.
* “Lo que realmente hace a nivel de los revisores es que todos nuestros recursos se destinan a actividades de desarrollo de medicamentos.” Estamos revisando los protocolos de las compañías farmacéuticas en lugar de dar seguimiento a las cuestiones de seguridad. Podría haber algo como el PSSD… todos estos efectos secundarios diversos que están ocurriendo y que requieren informes, y que necesitan la atención de los revisores médicos.

Todo eso fue simplemente relegado a un segundo plano. Se descuidaron porque la forma en que se medía el éxito en nuestra división era simplemente completar estas cosas, estas actividades, a tiempo. Había mucho más énfasis en las actividades de desarrollo farmacéutico,” compartió.

• La psiquiatría académica ha sido arrastrada al mismo sistema de influencia — Las revistas líderes, los investigadores universitarios y los clínicos prominentes a menudo mantienen estrechos vínculos financieros con las compañías farmacéuticas a través de subvenciones, honorarios de consultoría y pagos por conferencias.

Como señaló Witt-Doerring, la industria moldea lo que se estudia, lo que se publica y qué mensajes llegan a los clínicos y al público. Cuando la academia adopta el marco de la industria en lugar de cuestionarlo, abandona su deber de poner en duda las suposiciones y proteger a los pacientes del daño.

• Las plataformas de venta directa al consumidor han ampliado el acceso a los ISRS con una supervisión mínima — Empresas como Hims y Hers ahora prescriben fármacos psiquiátricos en línea tras breves cuestionarios. Estos servicios comenzaron como marcas de estilo de vida que ofrecían tratamientos para problemas como la disfunción eréctil o la caída del cabello.

Sin embargo, ahora distribuyen medicamentos que alteran la mente sin una conversación en vivo, sin una evaluación diagnóstica y sin un seguimiento a largo plazo. El resultado es un canal de fácil acceso al consumo de fármacos psiquiátricos para personas que nunca han recibido atención formal de salud mental.

• Las políticas gubernamentales están expandiendo el etiquetado psiquiátrico y el acceso a medicamentos para niños — Illinois aprobó recientemente una ley que exige evaluaciones de salud mental en todo el estado a partir del tercer grado. Witt-Doerring señaló que tales políticas aceleran la patologización de los comportamientos infantiles cotidianos.

“Ahora, por qué creo que esta es la ley más tonta jamás promulgada, y que va a generar más problemas, es [porque] nuestro sistema de atención de salud mental es tan disfuncional. La detección no es algo malo. Saber que alguien está deprimido o ansioso — eso no es inherentemente malo. Queremos ayudar a las personas.

Pero lo que va a ocurrir con una ley como esta es que terminará por asustar a los padres. ‘Oh, su hijo tiene ansiedad y depresión. Debería ocuparse de eso antes de que empiecen a volverse suicidas.’

Entrarán en un sistema de atención de salud mental, que ya está colapsado, altamente transaccional, donde los médicos tendrán un tiempo de contacto limitado y tenderán a recurrir a la prescripción de medicamentos. Estoy a favor de la detección, pero no cuando el sistema de salud mental es disfuncional, limitándose a canalizar personas hacia un sistema roto.”

LEAR  Flagship Pioneering lanza la startup Abiologics para avanzar en una nueva clase de medicamentos biológicos.

Las consecuencias de este sistema te afectan tanto si tomas medicación psiquiátrica como si no. Lo que se presenta como la atención de salud mental moderna es, en muchos casos, una operación impulsada comercialmente que prioriza el crecimiento y el cumplimiento sobre la verdad y la seguridad. Lee más en “¿Hasta dónde llegará la FDA para proteger un mal fármaco?”

### Formas más seguras y sin fármacos para mejorar tu salud mental

Dados los riesgos asociados a los medicamentos psiquiátricos, vale la pena explorar enfoques que apoyen la salud mental sin depender de la farmacología. Los pasos a continuación se centran en cambios prácticos que ayudan a estabilizar el estado de ánimo y la energía al proporcionar a tu cuerpo los estímulos adecuados:

1. Elimina el ácido linoleico (AL) de tu dieta — Esta grasa poliinsaturada se acumula en tus tejidos, daña las mitocondrias y altera la regulación del estado de ánimo. Se encuentra en aceites vegetales, como los de soja, maíz y girasol, así como en los alimentos ultraprocesados. Sustituye estos productos por alimentos reales e integrales, y utiliza grasas saturadas como mantequilla de pastoreo, ghee o sebo al cocinar.

Mantén tu ingesta de AL por debajo de 5 gramos al día, idealmente menos de 2 gramos. Para ayudarte a rastrear tu consumo, pronto lanzaré mi aplicación Mercola Health Coach. Incluye una función llamada Seed Oil Sleuth, diseñada para monitorear tu ingesta de AL hasta la décima de gramo, para que puedas mantener el control de tu metabolismo.

2. Reconstruye tu intestino para apoyar el estado de ánimo y la inmunidad — Tu intestino y cerebro están profundamente conectados, y cuando tus microbios intestinales están desequilibrados, aumenta la inflamación, empeorando los síntomas de la depresión. Para que tus células produzcan energía de manera eficiente, tu cuerpo necesita alrededor de 250 gramos de carbohidratos cada día. Si eres activo, necesitas aún más.

Sin embargo, aumentar la fibra demasiado rápido puede saturar tu intestino, desencadenar la liberación de endotoxinas y empeorar las cosas. Comienza con carbohidratos de fácil digestión como fruta y arroz blanco. A medida que mejore tu digestión, añade gradualmente tubérculos y legumbres bien cocinadas. Una vez que tu intestino esté más estable, puedes introducir granos integrales que toleres bien.

3. Muévete regularmente, de forma suave y constante — La actividad física ayuda a regular los neurotransmisores y mejora la producción de energía. Una importante revisión encontró que el ejercicio es 1.5 veces más efectivo que los principales antidepresivos para reducir los síntomas de depresión y ansiedad.

Priorita el caminar diario y el entrenamiento de fuerza ligero para apoyar la circulación, oxigenación y el flujo linfático. Incluso 20 minutos al aire libre marcan la diferencia. Progresa gradualmente hasta una hora diaria para obtener los mejores resultados.

4. Recibe exposición solar diaria para potenciar tus mitocondrias — La luz solar matutina estimula a tus mitocondrias a producir trifosfato de adenosina (ATP), la energía que utiliza tu cuerpo, a la vez que refuerza tus ritmos circadianos. Expón tu piel y ojos a la luz solar temprana cada día. Evita la exposición al sol del mediodía hasta que hayas eliminado los aceites de semillas durante al menos seis meses. Esto le da tiempo a tu piel para reconstruir su resistencia y reducir el estrés oxidativo.

5. Apoya la recuperación con descanso y rutina — Tu cuerpo maneja el estrés y se repara mejor cuando tus días son regulares. Mantén horarios consistentes de sueño y comidas para permanecer alineado con tu ritmo circadiano. Por la noche, baja las luces después del atardecer y evita las pantallas cerca de la hora de acostarte para favorecer un sueño de alta calidad.

6. Aumenta tus niveles de GABA de forma segura — Si estás considerando suplementos, el GABA puede ser una opción a explorar. A diferencia de los fármacos psiquiátricos que interfieren con la compleja química cerebral, el GABA trabaja con las vías calmantes existentes de tu cuerpo. Dosis entre 500 y 2000 miligramos han ayudado a aliviar la ansiedad y mejorar el sueño, incluso en quienes ya toman ISRS.

Dosis más bajas, alrededor de 100 miligramos, también han mostrado beneficios en estudios clínicos. Combinar GABA con L-teanina, un aminoácido que actúa como un agonista natural del GABA, puede potenciar aún más estos efectos.

Para comprender por qué el GABA ofrece un camino más seguro y eficaz que los ISRS, léase “Los fármacos ISRS pueden causar síndrome de fatiga crónica“.

Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre Medicamentos Psiquiátricos

P: ¿Cómo puedo saber si mis síntomas los causan los ISRS o si simplemente mi depresión está empeorando?

R: Si sientes embotamiento emocional, desconexión de los demás o problemas de motivación o función sexual, no asumas que es solo tu depresión. Estos son efectos bien documentados de los ISRS, especialmente con el uso prolongado. Si tus síntomas cambiaron tras comenzar el fármaco, vale la pena cuestionar si realmente están siendo causados o agravados por él.

P: Llevo años tomando antidepresivos. ¿Es demasiado tarde para dejarlos?

R: No, no lo es. Incluso si fueron útiles al principio, el uso de ISRS a largo plazo conlleva compensaciones ocultas. Revaluar no significa que debas dejarlo de inmediato; significa preguntarte si tu estado actual es realmente una mejoría y si existe un camino mejor hacia adelante.

P: Me recetaron benzodiacepinas para dormir y la ansiedad. ¿A qué debo estar atento?

R: Los benzos pueden aliviar rápidamente, pero a menudo generan tolerancia, dependencia y un síndrome de abstinencia difícil, incluso cuando se toman según lo prescrito. Si te sientes peor entre dosis, más sensible al estrés o con malestar físico al reducir la dosis, tu sistema nervioso ya podría estar desestabilizándose. Esto no es que la ansiedad esté regresando — es un efecto del fármaco que la mayoría de los médicos pasa por alto.

P: A mi hijo le diagnosticaron TDAH. ¿Debo darle medicamentos estimulantes como el Adderall?

R: Es necesario hacer preguntas y explorar todas las opciones. Los estimulantes pueden mejorar la conducta a corto plazo, pero no abordan causas subyacientes como la dieta, el sueño, la exposición a pantallas o el entorno escolar. Muchos niños etiquetados con TDAH muestran signos de inestabilidad glucémica o desequilibro metabólico. Antes de medicar, considera evaluar los factores nutricionales y de estilo de vida que podrían estar impulsando los desafíos de atención de tu hijo.

P: ¿Cuáles son formas más seguras de apoyar mi salud mental sin fármacos?

R: Puedes apoyar tu estado de ánimo, concentración y energía restaurando fundamentos fisiológicos clave. Esto implica reducir el ácido linoleico de la dieta, regular tu ritmo circadiano con luz solar matutina, mejorar la salud intestinal y hacer ejercicio diario. Suplementos como el GABA también pueden ayudar sin alterar tu química cerebral.

¡Pon a prueba tus conocimientos con el cuestionario de hoy!

Realiza el cuestionario de hoy para ver cuánto has aprendido del artículo de ayer en Mercola.com.

¿Qué le hace el estrés crónico al cerebro que hace más probable que ocurra la depresión?

  • Provoca una inflamación cerebral persistente que altera el estado de ánimo y la claridad mental
  • Disminuye temporalmente la actividad cerebral hasta que el cuerpo se adapta y las hormonas del estrés declinan
  • Mejora la concentración al principio, pero luego reduce la conciencia emocional
  • Afecta significativamente los patrones de sueño, lo cual cambia la química cerebral

El estrés a largo plazo genera inflamación en el cerebro, lo cual interfiere con la regulación del estado de ánimo y la motivación, produciendo cambios que se asemejan mucho a la depresión. Más información.