El sector sanitario se adentra en una fase turbulenta. Muchos directivos han enfrentado ya recortes presupuestarios o cambios normativos, pero la escala que se perfila ahora es distinta. Más de la mitad de los ingresos de los proveedores procede de programas federales, y los cimientos de ese apoyo se tambalean. Se prevé que cerca de un billón de dólares en fondos de Medicaid desaparezcan en la próxima década. Los primeros indicios sugieren que los recortes podrían no detenerse ahí.
Las organizaciones tendrán que adaptarse. Parte de este trabajo afecta a las operaciones diarias; otra parte, al soporte de los equipos asistenciales; y otra, a replantearse supuestos financieros arraigados durante años. Los grupos que comiencen a analizar estas cuestiones ahora tendrán más facilidad para adaptarse a medida que avance el año.
Un pronunciado declive en el apoyo federal
En 2026, el panorama financiero se agudiza. La One Big Beautiful Bill Act retirará aproximadamente 911 mil millones de dólares de Medicaid en diez años. Los analistas federales también prevén importantes reducciones en Medicare a partir de 2027, a menos que el Congreso intervenga con nueva legislación. Hospitales, clínicas y residencias de mayores que dependen de estos programas para su estabilidad sentirán el cambio rápidamente.
Los hospitales serán los primeros en notarlo. Atenciones que antes generaban reembolsos fiables pasarán a la columna de la morosidad. Las instalaciones rurales se encuentran en la posición más expuesta. Su cartera de pagadores está ligada en gran medida a programas gubernamentales, y muchas ya operan con márgenes mínimos. Alrededor de 300 están consideradas en riesgo inminente de cierre. El Congreso destinó 50 mil millones de dólares para ayudar a los proveedores rurales, pero este fondo apenas hace mella en la magnitud de los recortes.
Los cambios en la cobertura añaden más presión. Los requisitos laborales para Medicaid reducirán la elegibilidad. Las subvenciones de la ACA expiran a finales de 2025 si no se renuevan, y las primas podrían dispararse sin acción del Congreso. Esto crea problemas directos para los pacientes y una segunda capa de complejidad para las residencias de mayores, que dependen de una cobertura predecible para gestionar ingresos y flujos de reembolso.
Las reducciones en la asistencia alimentaria ampliarán las brechas en necesidades básicas de salud y empujarán a más personas hacia clínicas y hospitales ya saturados.
Preparándose para un año marcado por el cambio estructural
La atención sanitaria puede lograr resultados notables. También arrastra ineficiencias que pasan desapercibidas cuando la financiación es estable. En 2026, esas ineficiencias serán más difíciles de ignorar. La mayoría de las organizaciones necesitarán una revisión realista de lo que hacen, cómo lo hacen y qué supuestos han dejado de ser válidos.
Revaluando la financiación y los ingresos a largo plazo
Los programas federales seguirán siendo una fuente principal de apoyo, aunque no una que pueda sostener todos los modelos a los niveles actuales. Un punto de partida útil es trazar cuántos ingresos dependen de Medicaid y Medicare, y luego examinar qué otras opciones existen.
La filantropía puede suavizar brechas a corto plazo, pero no puede sustituir la escala de los fondos federales. Algunas organizaciones comienzan a mirar hacia rincones infrautilizados de sus campus: acuerdos de formación continua, programas comunitarios, alquiler de espacios a grupos externos. Estas ideas no resolverán el problema general de financiación, pero pueden ayudar a crear una base más sólida.
Los hospitales rurales están en una posición más complicada. Algunos podrían necesitar revisar antiguas estructuras de gobierno que en su día permitían acceder a apoyo fiscal local.
Reinvolucrando a la comunidad
Hospitales, clínicas y residencias de mayores ocupan un lugar importante en sus comunidades. A medida que los presupuestos se ajustan, esa relación cobra mayor relevancia. Algunas organizaciones están experimentando con roles más amplios en salud comunitaria: programas de nutrición, grupos de actividad, iniciativas de conexión social; pequeñas acciones que fortalecen la confianza y demuestran valor local. Los operadores de residencias de mayores han utilizado este tipo de programas desde hace tiempo, y su experiencia puede ofrecer un modelo práctico para otros que consideren enfoques similares.
Repensando las operaciones
El trabajo operativo ocupará una parte significativa de la atención directiva. Los desafíos de personal, los costes crecientes y los requisitos administrativos convergen. Los líderes deberán examinar dónde la tecnología puede eliminar fricciones o dónde pueden modificarse los enfoques de contratación. Algunas organizaciones están probando herramientas de documentación automatizada, modelos regionales de servicios compartidos o subcontratación selectiva para aliviar a equipos sobrecargados. El objetivo es claro: proteger la prestación asistencial y dirigir los recursos limitados hacia donde más importan.
Aprovechando una perspectiva externa
Muchas organizaciones recurrirán este año a asesores externos. Los cambios normativos son amplios y técnicos, y una mirada externa puede ayudar a cuantificar sus implicaciones, esbozar opciones y someter a prueba los supuestos. Los asesores también tienen un punto de vista más amplio y pueden compartir lo que están intentando sistemas similares, qué funciona y qué no.
Liderando en la incertidumbre
Los equipos son conscientes de la tensión en el sistema. Una comunicación clara y constante por parte de la dirección ayuda a mantener a las personas centradas. Conversaciones transparentes sobre lo que afronta la organización y qué medidas se están tomando facilitan la implementación de grandes ajustes.
2026 reconfigurará partes del panorama sanitario. No hay duda de que las presiones son intensas. Pero también existe espacio para que las organizaciones repiensen cómo prestan cuidados, cómo apoyan a las personas a las que sirven y cómo invierten sus recursos limitados. Las decisiones tomadas en los próximos meses influirán en qué organizaciones emergerán de este periodo con la estabilidad necesaria para continuar su misión en un entorno muy distinto.
Foto: rudall30, Getty Images
Kelly Arduino cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con organizaciones sanitarias y de senior living. Es la líder del sector de la práctica de salud en Wipfli, firma que combina las fortalezas de consultores y CPA para ofrecer servicios financieros y estratégicos a sus clientes. Kelly es ex banquera de inversión y está muy familiarizada con opciones de financiación y estructuras de deuda para ayudar en la evaluación de viabilidad de proyectos y desarrollo de planes de capital.
Este artículo se publica a través del programa MedCity Influencers. Cualquier persona puede publicar su perspectiva sobre negocio e innovación en salud en MedCity News a través de MedCity Influencers.