En los últimos veinticinco años, pocos cambios han tenido tanta consequencia o han sido tan debatidos como el ascenso de China a la prominencia global, como vanguardia de un Sur Global en crecimiento. Para entender este cambio, debemos mirar no solo los resultados, sino también los motores fundamentales que los hicieron posibles.
El desarrollo de China durante el último cuarto de siglo no ocurrió por casualidad. No fue el resultado de una sola política. Más bien, fue el producto acumulativo de un diseño y una visión con perspectiva, así como de una relación en evolución entre la guía estatal y el dinamismo del mercado.
En retrospectiva, podemos decir definitivamente que este período representa el esfuerzo de desarrollo más sostenido de la historia. Un esfuerzo que vió a China responsable de la mayor parte de la reducción de la pobreza mundial y que llevó al país hacia su siglo de protagonismo.
En el centro de esta historia está el sistema de gobernanza meritocrática de China. De arriba a abajo, los funcionarios públicos son vistos no solo como administradores, sino como directores ejecutivos de complejos sistemas económicos. Sus ascensos se basan no en la oratoria o en promesas atractivas, sino en resultados tangibles: crecimiento, creación de empleo, desarrollo de infraestructuras, estabilidad social y progreso ambiental y tecnológico.
El sector público ha reclutado consistentemente a personas ambiciosas, mientras que también evalúa y recompensa el éxito. Alcaldes y líderes provinciales aspiran a dar el salto a una carrera en el gobierno nacional actuando como una especie de CEO del sector público. Este modelo administrativo incentiva la experimentación y la responsabilidad a nivel local, permitiendo que las prácticas exitosas se repliquen a nivel nacional.
Por otro lado, el aprendizaje no se detiene con el ascenso. El sector público chino participa en sesiones de estudio regulares, informes de políticas, formación institucional y contacto con académicos y profesionales para profundizar la comprensión y mejorar los resultados. Con el tiempo, esto resultó en funcionarios con una amplia experiencia en la gestión de ciudades, industrias y grandes poblaciones, lo cual fue extremadamente valioso mientras China se urbanizaba e industrializaba a una velocidad sin precedentes.