Teatro Cervantes, ceremonia de entrega de premios y el artista de Fuengirola David Arroyo Pascual.
Crédito: EWN
Una energía vibrante invadió las calles de Málaga durante la vigesimonovena edición de su renombrado festival de cine, uno de los más importantes de Europa, celebrado del 6 al 15 de marzo. La organización presentó más de 250 películas, entre largometrajes, documentales y cortos, en sedes principales como el Teatro Cervantes y el Cine Albéniz.
Las secciones competitivas otorgaron los prestigiosos premios Biznaga de Oro a destacadas producciones españolas e iberoamericanas, como *Yo no moriré de amor* al mejor filme español y *El jardín que soñamos* a la mejor película iberoamericana. Categorías paralelas reconocieron cortometrajes, documentales y talentos emergentes, mientras que los foros profesionales facilitaron oportunidades de networking.
Un poderoso coloquio en la Plaza de la Merced pone el foco en la salud mental a través del cine
El miércoles 11 de marzo transformó la histórica Plaza de la Merced en un centro de cine al aire libre. El público del festival disfrutó de una proyección gratuita del galardonado corto *Primavera Intermitente* antes de adentrarse en un coloquio de gran interés. Los expertos analizaron las formas en que el cine influye en la percepción y vivencia del trastorno bipolar durante la sesión.
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El artista David Pascual Arroyo, de Fuengirola, cautiva al público con su historia personal sobre el trastorno bipolar
El fuengiroleño David Pascual Arroyo participó en un coloquio de gran calado que le valió una ovación inmediata por parte del público asistente.
Arroyo estableció comparaciones entre dos actrices de la película que viven con trastorno bipolar en generaciones distintas. El estigma que rodeaba a la afección perjudicó gravemente a la actriz de mayor edad, dificultando que mantuviera su carrera. Según Arroyo, la terapia a través del teatro fue, en cambio, un apoyo esencial para la intérprete, permitiéndole desarrollarse plenamente como una persona funcional dentro de la industria.
Desde su posición, Arroyo también reclamó mayores subvenciones para terapias alternativas basadas en el arte. Asimismo, abogó por adaptaciones laborales específicas para personas con distintas condiciones psíquicas, junto con una mayor inversión en psicoterapia para minimizar la dependencia de la medicación en los tratamientos de salud mental.
Habiendo recibido un diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1 hace 25 años, el conocido pintor de Fuengirola reconoció un progreso sustancial en la reducción del estigma hacia las diferencias en salud mental. No obstante, queda mucho camino por recorrer hasta que la plena aceptación sea una realidad.
Los organizadores del festival acogieron con satisfacción este tipo de debates, alineados con el lema del evento, “La mar de encuentros”, reforzando así el poder del cine como motor de transformación social.