Se pronostica un descenso térmico y un tiempo inestable en España este fin de semana.
Crédito: Captura de pantalla – www.tiempo.com
El breve anticipo primaveral en España toca a su fin de manera abrupta. Tras varios días de temperaturas inusualmente altas –especialmente en la costa cantábrica–, los pronósticos advierten ahora de un marcado descenso térmico este fin de semana, la llegada de polvo sahariano e incluso la posible formación de una nueva DANA a principios de la próxima semana. Si ya guardaste el abrigo, quizá debas reconsiderarlo.
Según los pronósticos de Aemet y portales como eltiempo.es y Meteored, el cambio comenzará el viernes 27 de febrero con la entrada de un frente atlántico por el noroeste, que arrastrará progresivamente las temperaturas a la baja e irá inestabilizando el tiempo.
Las temperaturas se desploman con la llegada del frente atlántico
El viernes aún se mantendrán valores relativamente suaves en gran parte del centro y sur peninsular. Se esperan máximas por encima de los 20°C en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, con un ambiente agradable y casi primaveral para la época.
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No obstante, el cambio ya será palpable en el noroeste. Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla y León verán un aumento de la nubosidad y la entrada de aire más frío, con temperaturas diurnas entre 12°C y 16°C.
Para el sábado 28 de febrero, el aire frío se habrá extendido. Gran parte del norte y zonas del interior registrarán máximas entre 10°C y 15°C, especialmente en la cornisa cantábrica, la meseta norte, Navarra, La Rioja y Aragón.
Es probable que se registren precipitaciones débiles en el norte, sobre todo en el litoral cantábrico oriental y el Pirineo. Más tarde, podrían desarrollarse chubascos hacia el este, afectando a Castilla-La Mancha, Aragón, Cataluña y zonas del este de Andalucía y la Comunidad Valenciana.
En definitiva, el reciente calor –que llegó a registrar anomalías de hasta 10°C o 15°C por encima de lo normal en algunas zonas del norte– parecerá un lejano recuerdo.
Polvo sahariano nublará los cielos de España y Baleares
Como si el descenso térmico fuera poco, otro fenómeno familiar hace su aparición este año de forma temprana: la calima.
Se prevé que una borrasca situada sobre el Sáhara impulse lenguas de polvo sahariano hacia la península, Baleares y Canarias en los próximos días. Los meteorólogos de Meteored advierten de que la primera intrusión significativa del año afectará principalmente al sureste peninsular, así como a Baleares, Ceuta y Melilla.
¿El resultado? Cielos brumosos, visibilidad reducida y ese característico tono anaranjado-grisáceo en el ambiente. Si coincide con lluvia, podrían producirse lluvias de barro, dejando coches y terrazas cubiertos de un fino residuo rojizo.
En Canarias, una DANA cercana (Depresión Aislada en Niveles Altos) provocará chubascos, especialmente en las islas orientales, junto con una sensación térmica notablemente más fresca.
Vuelven las heladas – y una posible nueva DANA la próxima semana
El domingo comienza la primavera meteorológica, pero no necesariamente se notará. Aunque el tiempo puede estabilizarse ligeramente en algunas zonas, se espera cierta inestabilidad débil en el noreste durante las primeras horas. Más tarde, podrían desarrollarse chubascos dispersos en el sur y este de España.
Las temperaturas nocturnas caerán de forma acusada en el interior, con heladas que reaparecerán en zonas de Castilla y León y otras regiones interiores, especialmente en las madrugadas del sábado.
Mirando hacia principios de la próxima semana, los modelos meteorológicos apuntan a la posible formación de otra DANA entre el lunes y el martes, causada por una vaguada que se aísla al oeste de la península. Aunque los detalles son aún inciertos, esta configuración podría prolongar el patrón inestable.
De momento, el mensaje es claro: el adelanto primaveral en España ha concluido. Tras días de un calor casi inusual, quizá sea necesario rescatar de nuevo los abrigos, los paraguas e incluso los rasquetas para el hielo – un recordatorio de que el invierno aún no ha dicho su última palabra.