Los residentes de Estepona han visto colmada su paciencia con el comienzo, por fin, de las imprescindibles mejoras en la notoria A-7. Los conductores que intentan desplazarse entre Estepona y Casares se topan con densas colas debido al inicio de los trabajos de reasfaltado. Los equipos del gobierno central abordan las mejoras en la superficie, largamente postergadas, para solucionar las grietas y baches que han plagado este vital eje de la Costa del Sol durante meses. Un vecino y lector de Euroweekly describió el estado de esta crucial vía de la costa occidental como similar a “un campo de batalla con cráteres de bomba”. “¡Hace falta un jeep para circular por aquí!” debido a los numerosos baches.
Las obras trastocan la movilidad diaria
Los equipos de asfalto se centran en mejorar el firme en el tramo occidental, vital para miles de usuarios diarios. Las colas se incrementan al estrecharse los carriles por seguridad durante las operaciones. Las autoridades locales piden paciencia, subrayando la necesidad de estas reparaciones para mejorar la calidad general de la vía tras los reiterados daños causados por las inclemencias.
Los conductores reportan una circulación lenta en ambos sentidos, llegando a duplicarse el tiempo de algunos trayectos. Aunque la señalización dirige el tráfico, las frenadas bruscas aumentan el riesgo de accidentes. Los commuters se ven obligados a salir con más antelación o buscar alternativas por carreteras secundarias, aunque las opciones son limitadas en este corredor tan concurrido.
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Ecos de las demandas pasadas
Meses después de que el Ayuntamiento de Estepona criticara la inacción del gobierno central en febrero, las reparaciones han comenzado a materializarse como respuesta directa. Los representantes locales, incluido el alcalde José María García Urbano, habían exigido reformas integrales, no meros parches. Los baches obligaban a realizar bruscos esguinces, poniendo en riesgo vías en una carretera que los vecinos bautizaron como la “mortal” A-7.
Las restricciones presupuestarias frenaron el progreso, con estimaciones que situaban la rehabilitación completa en millones. El mantenimiento rutinario fue insuficiente, derivando en escritos oficiales urgentes y protestas ciudadanas. Ahora, estos trabajos suponen un cambio a tiempo para la Semana Santa, aunque el caos temporal evidencia la magnitud del abandono sufrido.
Prioridad a la seguridad durante las mejoras
Las reducciones de velocidad y la conducción alerta previenen incidentes en las zonas afectadas. Los responsables prometen una rápida finalización para restablecer la fluidez, minimizando las molestias tanto para turistas como para residentes.