La introducción del baliza de emergencia conectada V-16, ya obligatoria en las carreteras españolas, ha suscitado la preocupación de los expertos sanitarios por su posible impacto en personas portadoras de marcapasos o desfibriladores cardioversores implantables (DCI). Cardiólgos de reconocido prestigio señalan su potente base magnética de neodimio, empleada para fijarlo al techo del vehículo, como una posible fuente de interferencias electromagnéticas peligrosas para más de un millón de residentes que dependen de estos dispositivos cardíacos.
Este nuevo dispositivo sustituye al triángulo de emergencia tradicional, con el objetivo de reducir accidentes en la vía al evitar que los conductores salgan del vehículo tras una avería. No obstante, los especialistas advierten que la solución conlleva inconvenientes no previstos.
El Dr. Manel Castellà, Jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínic de Barcelona, destacó en el programa El món a RAC1: "Cuando un imán potente se aproxima a un marcapasos, puede activar su conmutador magnético, pasando a un modo de estimulación asíncrona a una frecuencia fija, generalmente de 60 pulsaciones por minuto, independientemente de las necesidades reales del paciente en ese momento". Esta cuestión es especialmente crítica, ya que colocar la baliza suele requerir sacar el brazo por la ventanilla, acercando el imán de forma peligrosa al tórax y, por ende, al implante.
Advertencias expertas y explicación técnica
Los potentes imanes de neodimio integrados en las balizas V-16 garantizan su estabilidad en condiciones meteorológicas adversas, pero incrementan el riesgo de activar el sensor magnético incorporado en la mayoría de marcapasos y DCI. Al activarse, el dispositivo adopta un modo de estimulación asíncrona a una frecuencia preconfigurada. El Dr. Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, señaló en televisión que "la distancia de seguridad recomendada entre cualquier imán potente y un dispositivo implantado oscila entre 15 y 30 centímetros". Advirtió que esta distancia suele vulnerarse cuando el conductor instala la baliza desde dentro del coche. Fuentes médicas añaden: "Si el imán se aproxima demasiado, se puede inhibir la terapia del DCI", una preocupación crucial en situaciones de alto estrés como una emergencia vial.
Respuesta institucional y normativa vigente
El asunto cobró relevancia cuando Ana Blanco, Subdirectora de la Dirección General de Tráfico (DGT), reconoció en una entrevista en RAC1 que el organismo desconocía esta incompatibilidad. Aunque algunos fabricantes han incluido advertencias en los manuales sobre la proximidad a dispositivos médicos sensibles, la normativa de tráfico española no contempla actualmente excepciones para conductores con implantes cardiovasculares. Los cardiólogos han comenzado a emitir recomendaciones prácticas, aconsejando que estos deleguen la colocación en un acompañante siempre que sea posible. A los que conduzcan solos se les recomienda utilizar el brazo contralateral al lado del implante —generalmente el derecho si el dispositivo está a la izquierda— para maximizar la separación entre el imán y el tórax.
Distinguiendo interferencias magnéticas de señales de radiofrecuencia
Es crucial diferenciar las fuentes de potencial interferencia. El riesgo principal radica en el magnetismo de la base de fijación. Por otro lado, las señales de radiofrecuencia NB-IoT que emplea la baliza para la geolocalización no suponen un peligro significativo. Los marcapasos modernos están diseñados para resistir campos electromagnéticos cotidianos, como los de los teléfonos móviles, pero la fuerza física del imán puede activar inadvertidamente un modo de prueba destinado al diagnóstico hospitalario, fuera de supervisión clínica.
Detalles técnicos y características de seguridad
La baliza conectada V-16 es un dispositivo de seguridad vial con iluminación LED y geolocalización integrada, que transmite los datos del incidente a la plataforma DGT 3.0 y a otros vehículos conectados. A partir del 1 de enero de 2025, su uso será obligatorio en las carreteras españolas, coexistiendo con los triángulos solo hasta 2026. La medida busca reducir la mortalidad entre conductores que salen del vehículo para señalizar una incidencia —una de las causas más frecuentes de muerte en carretera—, si bien el riesgo ahora señalado para usuarios de implantes no fue inicialmente anticipado.
Consejos prácticos para usuarios de marcapasos y DCI
Los especialistas insisten en la necesidad de mantener una "distancia de seguridad" proactiva al manipular la baliza. Si se viaja con acompañante, debe ser esta persona quien la coloque. En solitario, el usuario debe emplear el brazo opuesto al implante para minimizar el riesgo. La mayoría de dispositivos se implantan en el lado izquierdo, por lo que la técnica del brazo derecho resulta la más efectiva. La baliza debe mantenerse alejada del torso superior durante todo el proceso.
¿Deberían exigirse advertencias más destacadas?
Los profesionales sanitarios abogan por la inclusión de advertencias estandarizadas y visibles en todos los envases y dispositivos, detallando los riesgos para portadores de implantes cardíacos. Si bien algunos fabricantes ya incluyen estas alertas en sus manuales, la información no siempre es suficientemente notoria. Existe un debate abierto sobre posibles excepciones legales para estos conductores y sobre si se deberían permitir dispositivos de seguridad alternativos. Asociaciones de pacientes han trasladado el tema a la DGT, aunque la normativa permanece sin cambios de momento.
Prevalencia de implantes cardíacos e impacto proyectado
Según la Sociedad Española de Cardiología, más de un millón de personas en España viven con marcapasos, DCI o dispositivos de resincronización cardíaca. Esta cifra sigue en aumento debido al envejecimiento poblacional y a las mejoras terapéuticas. Anualmente se implantan alrededor de 40.000 nuevos marcapasos y miles de DCI, todos ellos provistos de elementos magnéticos sensibles a fuentes externas potentes.
Aclaración de los riesgos potenciales para la salud
Si un marcapasos se activa en modo asíncrono por un campo magnético externo, funcionará a una frecuencia fija de 60 lpm, que podría ser insuficiente si el paciente está bajo estrés. En consecuencia, el dispositivo deja de adaptarse a las demandas cardíacas en tiempo real del usuario. Para los portadores de un DCI, las implicaciones pueden ser más graves, ya que la interferencia podría inhibir temporalmente la capacidad del dispositivo de administrar descargas potencialmente salvavidas durante una arritmia. Aunque estadísticamente son eventos raros, la amenaza es real, lo que ha motivado la emisión de nuevas directrices y mayor investigación por parte del sector de la cardiología.