Un estudio dirigido por Elisabet Verger, investigadora predoctoral del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea), ha arrojado nueva luz sobre el comportamiento de una pequeña corriente rotatoria de agua al noroeste de Mallorca, una zona estratégicamente crucial para la dinámica del mar Balear. La investigación demuestra cómo un satélite de nueva generación puede detectar estructuras marinas de pequeña escala que resultaban en gran medida invisibles para los sistemas de observación anteriores.
El trabajo se basa en datos del satélite Surface Water and Ocean Topography (SWOT), lanzado en diciembre de 2022, el cual es capaz de cartografiar la superficie oceánica con un detalle sin precedentes en el Mediterráneo. Durante la fase inicial de puesta en servicio de la misión, los científicos combinaron las observaciones satelitales con mediciones directas en el mar, que incluyeron planeadores submarinos, boyas a la deriva y correntímetros desplegados en el Mediterráneo occidental.
Estas mediciones confirmaron la presencia de un remolino oceánico anticiclónico con un radio de aproximadamente 25 kilómetros, situado bajo la capa superficial del océano. Se registraron corrientes de hasta 30 centímetros por segundo a profundidades superiores a 150 metros, revelando una estructura poderosa y dinámica que había resultado difícil de identificar con las tecnologías satelitales previas.
Al comparar los datos del SWOT con las observaciones satelitales convencionales, los investigadores hallaron una mejora notable en la precisión. Los errores en las estimaciones del nivel del mar se redujeron en torno a un 24%, mientras que los cálculos de la velocidad de las corrientes mejoraron entre un 30% y un 35%. Este salto cualitativo en precisión se debe en gran medida a la resolución espacial del SWOT, que es hasta diez veces mayor que la de misiones anteriores.
Los científicos afirman que estos hallazgos mejorarán la comprensión de cómo los remolinos marinos influyen en la circulación y el intercambio de calor, agua y nutrientes; procesos que desempeñan un papel crucial en la regulación del clima y los ecosistemas marinos. El estudio sitúa al mar Balear y a Mallorca en la vanguardia de la investigación oceanográfica internacional y confirma al SWOT como un avance mayor en la observación por satélite, cuyas implicaciones se extienden mucho más allá del Mediterráneo.