El programa de la Golden Visa griega sigue atrayendo a inversores internacionales en búsqueda de oportunidades de residencia y un estilo de vida determinado.
Crédito: frantic00, Shutterstock
Si has estado considerando la Golden Visa de Grecia como tu billete de entrada a Europa, el año 2026 ha introducido algunos giros que conviene conocer.
El programa, lanzado en 2013, continúa en vigor y se mantiene como uno de los sistemas de residencia por inversión más accesibles de Europa. No obstante, el panorama ha cambiado. La propiedad inmobiliaria ya no es la única vía, los umbrales de inversión se han modificado en ciertas zonas y Atenas está dirigiendo claramente el esquema hacia una dirección ligeramente distinta.
A continuación, se desglosa lo que esto implica en la práctica.
Lo más leído en Euro Weekly News
Ya no se trata solo de comprar un piso
Durante años, la cifra estelar fue sencilla: invertir 250.000 euros en propiedad inmobiliaria para obtener un permiso de residencia renovable por cinco años. Ese punto de entrada aún existe en 2026, pero solo en casos específicos.
Bajo el marco actualizado (Artículo 44 de la Ley 5162/2024), Grecia ha introducido una nueva opción: invertir un mínimo de 250.000 euros en una startup registrada en el Registro Nacional de Startups griego, Elevate Greece.
Esta vía no es pasiva. Los inversores deben destinar el capital a acciones de la compañía o bonos vinculados a una ampliación de capital, enfocarse en negocios impulsados por la innovación, crear al menos dos puestos de trabajo y mantenerlos durante cinco años, y poseer más del 33% del capital social o de los derechos de voto.
En otras palabras, está diseñado para estimular la economía, no solo para alimentar la demanda inmobiliaria.
En cuanto al sector inmobiliario, las normas ahora dependen en gran medida de la ubicación:
- 800.000 euros en zonas de alta demanda como el Ática, Tesalónica, Mykonos, Santorini y las islas de mayor tamaño.
- 400.000 euros en otras regiones (mínimo 120 m², propiedad única).
- 250.000 euros sigue siendo posible para reconversiones de uso comercial a residencial o la restauración de edificios catalogados.
El tramo anterior de 500.000 euros ha sido eliminado.
Lo que realmente se obtiene – y lo que no
Seamos claros: la Golden Visa griega es un programa de residencia, no un atajo hacia el pasaporte.
Los solicitantes aprobados reciben un permiso de residencia por cinco años, renovable mientras se mantenga la inversión. No existe un requisito de estancia mínima para mantener el permiso activo, una razón clave por la que el esquema ha mantenido su popularidad.
La residencia también implica la posibilidad de viajar sin visado por el Espacio Schengen hasta 90 días en cualquier período de 180 días.
Los familiares pueden ser incluidos: cónyuges, hijos menores de 21 años y padres son elegibles bajo la misma solicitud.
Pero la ciudadanía griega es un asunto completamente distinto. Para solicitarla por naturalización, se necesitaría vivir en Grecia durante siete años, pasar al menos 183 días al año en el país, convertirse en residente fiscal y superar exámenes de idioma y cultura.
Costes, plazos y por qué sigue atrayendo inversores
En 2026, los tiempos de tramitación suelen rondar los seis a nueve meses.
Las tasas gubernamentales establecidas son:
- 2.000 euros para el solicitante principal.
- 150 euros por cada familiar adulto.
- 16 euros por cada tarjeta de residencia.
Los propietarios de inmuebles pueden alquilar su inversión durante el período de residencia, y en muchas zonas se reportan rendimientos a largo plazo en torno al 3-4%, aunque, como siempre, los retornos dependen del mercado.
Desde el inicio del programa, se han emitido decenas de miles de permisos a solicitantes principales y sus dependientes, inyectando miles de millones de euros en la economía griega. Históricamente, los solicitantes han provenido de China, Turquía, Líbano, el Reino Unido y Estados Unidos, entre otros.
Entonces, ¿sigue valiendo la pena en 2026?
Depende de lo que se esté buscando.
Si el objetivo es una residencia europea flexible sin requisito de estancia mínima, con acceso a la zona Schengen y una inversión respaldada por un inmueble, Grecia sigue siendo una de las opciones más accesibles del mercado.
Pero ya no es tan sencillo como lo fue en el pasado. Los umbrales más elevados en zonas privilegiadas y la introducción de la vía de *startups* demuestran que Grecia está perfeccionando –no abandonando– su estrategia de la Golden Visa.
Para cualquiera que considere solicitarla este año, el mensaje es claro: la puerta sigue abierta, pero las reglas han evolucionado.