El gran tiburón blanco, un formidable depredador apical crucial para la salud marina, se enfrenta a una amenaza de extinción sin precedentes en el mar Mediterráneo, según evaluaciones recientes de investigadores. Este pronóstico sombrío deriva principalmente de la implacable actividad humana, específicamente de la sobrepesca descontrolada y las omnipresentes operaciones de pesca ilegal que diezman las poblaciones marinas y atrapan de manera incidental a estas magníficas criaturas.
El ecosistema mediterráneo, ya bajo un estrés ambiental significativo, lidia ahora con la pérdida potencial de uno de sus habitantes más icónicos y ecológicamente cruciales. Su desaparición podría desencadenar desequilibrios profundos e irreversibles en toda la delicada red trófica de la región. Pero no se trata únicamente de los tiburones blancos.
Casi todas las especies de elasmobranquios (principalmente tiburones y rayas) presentes en las Baleares están amenazadas, con un declive superior al 90% en el Mediterráneo occidental en comparación con los inicios del siglo XX. De las 56 especies de seláceos registradas en las islas, 34 están amenazadas (60 %) y, de estas, 17 se encuentran en peligro crítico o ya están extintas en el mar Balear.
La razón de este declive se encuentra, sobre todo, “en la presión pesquera que ha impactado gravemente a los grandes depredadores marinos. A esto se suma la tradicional mala reputación de los tiburones y el escaso interés pesquero y científico que despertaban hace unas décadas, hasta que se descubrió su papel clave en la cadena alimentaria y en el equilibrio de los ecosistemas marinos.
En agosto del año pasado, los bañistas de la playa de Can Pere Antoni en Palma quedaron estupefactos cuando un tiburón de gran tamaño apareció varado en la arena —ya sin vida. Este hallazgo impactante ha reavivado el debate sobre los tiburones en las aguas baleares. Solo unas semanas antes, expertos habían presentado planes para reforzar la protección de tiburones y rayas alrededor de las islas, advirtiendo que muchas especies están en declive. Las propuestas exigen controles más estrictos en la pesca y medidas para proteger los frágiles hábitats marinos. Las autoridades afirman que el objetivo es mantener el equilibrio del ecosistema —y asegurar que los futuros encuentros con tiburones no ocurran únicamente cuando aparezcan muertos en la orilla.