Las nuevas normas que exigen acreditar la condición de viajero para acceder al segundo aeropuerto más concurrido de España están generando interminables colas a las puertas de las terminales.
El mes pasado informamos de que el aeropuerto de Barcelona requeriría mostrar la tarjeta de embarque para entrar a las terminales.
El objetivo era impedir que personas sin hogar pernoctasen en sus instalaciones, además de restringir el acceso a carteristas, ladrones de equipaje, conductores sin licencia y envolvedores de maletas no autorizados; en esencia, a cualquiera sin intención de viajar.
No obstante, una consecuencia no prevista de esta medida es que los controles están provocando tales aglomeraciones frente a los edificios que incluso se extienden a las aceras exteriores.
La operadora aeroportuaria española Aena ha confirmado que ha instruido a su personal para solicitar sistemáticamente la tarjeta de embarque a todo aquel que intente acceder a las Terminales 1 y 2 de Barcelona. Ha explicado que se trata de una medida permanente, aunque se aplica de forma intermitente según las necesidades del momento.
Ello implica que, mientras en ciertos momentos apenas se forman colas, en otros estas pueden ser considerablemente extensas, generando mayores retrasos y obligando a los viajeros a presentarse con más antelación que antes. También significa que es posible que se solicite o no la acreditación del viaje, dependiendo simplemente del día y la hora.
Los pasajeros entrevistados por el diario catalán La Vanguardia ya manifiestan su inquietud ante el agravamiento del problema con la llegada de la temporada alta en Semana Santa y durante el verano, cuando las colas podrían incrementarse notablemente.
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Aunque se ha reducido el número de personas sin hogar y de carteristas en El Prat, parece que muchos, incluidos los conductores sin licencia, ya han encontrado la manera de eludir las normas.
El truco consiste en asegurar al personal de seguridad que se debe acceder a la estación de tren (a la que se llega a través de la terminal) o alegar que se va a recoger a alguien y hay que llegar a la sala de llegadas, lo que permite el acceso a las terminales sin presentar la tarjeta de embarque.
La disminución en el número de carteristas que acechan a los pasajeros se debe en gran medida al incremento de la presencia policial en el segundo aeropuerto español en tráfico.
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Por el momento, se advierte a los viajeros de la posibilidad de encontrarse con colas adicionales y se les recomienda salir con mayor tiempo de antelación por si acaso.
Barcelona no es el único aeropuerto donde esto sucede. Desde mayo de 2025, los guardas de seguridad del Barajas de Madrid también exigen a pasajeros y acompañantes que acrediten su condición de viajero para poder entrar en las terminales.
Otros aeropuertos españoles con gran afluencia, como los de Málaga y Palma de Mallorca, también han cerrado el acceso durante la noche y barajan implementar normativas similares, dado que se enfrentan a problemáticas análogas de seguridad y de personas sin hogar.