Los propietarios de viviendas en España podrían ahorrar miles en 2026 gracias a la prórroga de las deducciones fiscales por reformas de eficiencia energética.
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Para los propietarios que sopesan mejorar su inmueble, 2026 podría ser el año idóneo para dar finalmente el paso. Un incentivo fiscal que estaba previsto que expirara ha recibido una prórroga in extremis, lo que permitirá a miles de titulares deducir hasta 3.000 euros de su impuesto sobre la renta con solo hacer sus hogares más eficientes.
La decisión, aprobada en diciembre y publicada en el Boletín Oficial del Estado, extiende las deducciones por obras de rehabilitación energética hasta bien entrado 2026. Para los edificios residenciales, el plazo se alarga aún más, hasta finales de 2027.
En un momento en que la factura energética sigue siendo una preocupación para muchos hogares, esta medida se percibe tanto como un alivio económico como un impulso hacia viviendas más sostenibles.
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¿Quién puede beneficiarse de la deducción fiscal de 2026?
La bonificación está dirigida a propietarios que realicen obras de reforma que reduzcan el consumo energético. Se aplica a viviendas habituales, segundas residencias de uso personal y, en algunos casos, a edificios residenciales completos.
Para optar, las obras deben lograr mejoras reales y cuantificables, no meros cambios estéticos. En la práctica, esto implica reducir el uso de energía no renovable o mejorar significativamente la calificación energética de la vivienda.
Resulta crucial que los propietarios puedan acreditar la mejora. Esto se hace mediante certificados de eficiencia energética, emitidos por un técnico competente, uno antes del inicio de las obras y otro una vez finalizadas. El certificado inicial puede tener una antiguedad de hasta dos años, pero ambos son obligatorios.
¿Qué reformas se consideran realmente rehabilitación energética?
No cualquier reforma da acceso a la deducción fiscal. El gobierno ha establecido umbrales claros para garantizar que las ayudas se destinen a mejoras energéticas genuinas.
Son obras elegibles aquellas que:
- Reduzcan el consumo de energía primaria no renovable en al menos un 30%, o
- Mejoren la calificación energética de la propiedad a la clase A o B en la escala oficial.
En términos prácticos, esto incluye: mejora del aislamiento, sustitución de ventanas, renovación de sistemas de calefacción, instalación de energías renovables o rehabilitaciones integrales que reduzcan la demanda energética.
Las mejoras de menor envergadura también pueden calificar, pero el nivel de bonificación dependerá del ahorro energético logrado.
¿Cuánto pueden deducir los propietarios en 2026?
El sistema no ofrece una bonificación única, sino que está estructurado en tres niveles en función del alcance de la reforma.
Nivel básico – hasta 1.000 €
Para obras modestas que reduzcan la demanda de calefacción y refrigeración en al menos un 7%, se puede deducir un 20% del importe gastado, sobre una base máxima anual de 5.000 €. Esto se traduce en una deducción efectiva máxima de 1.000 €.
Nivel intermedio – hasta 3.000 €
Aquí aparecen los ahorros más atractivos para el propietario individual. Si la reforma reduce el uso de energía no renovable en un 30% o mejora la calificación a A o B, la deducción aumenta al 40%, con una base anual de 7.500 €. El resultado: hasta 3.000 € menos en la declaración de la renta.
Nivel máximo – hasta 3.000 € anuales (y más en el tiempo)
Diseñado para edificios o comunidades completas, este nivel permite a cada propietario deducir un 60% de su parte del coste de la reforma, con una deducción anual máxima de 3.000 €.
Existe una ventaja añadida: si la rehabilitación es especialmente costosa, la parte de la deducción no aplicada puede trasladarse a los cuatro ejercicios fiscales siguientes, con una base acumulativa total de 15.000 €. Esto supone hasta 9.000 € en deducciones repartidas en varios años.
Límites y condiciones importantes a considerar
Aunque el esquema es generoso, no está exento de restricciones.
Solo se puede aplicar un tipo de deducción por un mismo trabajo, por lo que no es posible combinar niveles. Cualquier importe ya cubierto por subvenciones públicas debe restarse de la base antes de calcular el beneficio fiscal.
El método de pago también es relevante. Para optar, todos los gastos deben abonarse mediante transferencia bancaria, tarjeta, cheque o ingreso. Los pagos en efectivo no son computables, independientemente de la legitimidad de la obra.
Por último, la documentación es clave. Facturas, certificados y justificantes de pago deben conservarse por si la Agencia Tributaria solicita su verificación.
Por qué esto es relevante para los propietarios en 2026
Con la prórroga ya confirmada, 2026 se convierte en una ventana de oportunidad final para que muchos propietarios aúnen sus planes de reforma con un ahorro fiscal tangible. Más allá del beneficio económico inmediato, las obras pueden revalorizar la propiedad, mejorar el confort y reducir los costes energéticos a largo plazo.
Para quienes ya contemplaban realizar mejoras, el mensaje es claro: ejecutar los trabajos correctamente –y a tiempo– puede reportar beneficios que van mucho más allá de una factura de la luz más baja.
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