Abril se erigirá como un mes crucial para los pensionistas británicos residentes en España. La noticia positiva es que la pensión estatal experimentará un incremento del 4.8% a partir de abril de 2026 – lo que supone entre 400 y 575 libras esterlinas adicionales al año para la mayoría de los jubilados, una vez consideradas las fluctuaciones del tipo de cambio y la fiscalidad española. No obstante, como resultado del último presupuesto del Reino Unido, al tiempo que el aumento de la inflación y del coste de la vida en lugares como Mallorca ya están ejerciendo presión sobre los pensionistas, las modificaciones previsionales anunciadas podrían agravar dicha situación para muchos.
El Gobierno británico ha anunciado que eliminará el acceso a las contribuciones voluntarias de clase 2 (del Seguro Nacional) para los expatriados, con el fin de impedir que accedan a la pensión estatal británica a un bajo coste. Esta medida también plantea interrogantes para quienes poseen Cuentas de Ahorro Individual (ISAs) mientras residen en el extranjero, lo que ha llevado a algunos expatriados a reevaluar cómo estructurar sus futuros planes de repatriación.
El cambio entrará en vigor a partir del 6 de abril de este año, junto con una ampliación a 10 años del requisito inicial de residencia o contribuciones. El Ejecutivo afirmó que esta iniciativa “pondrá fin a la posibilidad de que quienes viven en el extranjero adquieran acceso barato a la pensión estatal británica”. Actualmente, los expatriados pueden solicitar la pensión estatal británica abonando contribuciones voluntarias de clase 2 para completar lagunas en su historial. Para optar a ello, por lo general, deben haber estado empleados o trabajado por cuenta propia en el Reino Unido antes de marcharse y haber residido allí al menos 3 años.
Pero a partir del próximo abril, los ciudadanos británicos residentes en el extranjero, por lo general, solo podrán abonar las contribuciones voluntarias de clase 3, más onerosas, para construir su historial previsional, y únicamente si cumplen con el nuevo requisito de 10 años de residencia/contribuciones iniciales. El Gobierno británico señaló que la medida “pondrá fin a la posibilidad de que quienes viven fuera adquieran acceso económico a la pensión estatal del Reino Unido”.
En la actualidad, los expatriados pueden reclamar la pensión estatal británica mediante el pago de contribuciones voluntarias de clase 2 para suplir lagunas en su registro. Por lo general, se debe haber estado empleado o haber trabajado como autónomo en el Reino Unido antes de la marcha y haber residido allí un mínimo de 3 años para cualificar. No obstante, a partir de abril, los nacionales británicos en el extranjero, por regla general, solo podrán efectuar los pagos más elevados correspondientes a las contribuciones de clase 3 para construir su historial de pensión estatal, y solo si satisfacen el nuevo requisito de 10 años de residencia o contribuciones iniciales.