Noruega acude a las urnas y los impuestos son la clave.

Candidatos en liza: Jonas Gahr Støre, Sylvie Listhaug y Erna Solberg.
Créditos: Cuentas de X de los candidatos.

Noruega, una de las naciones más prósperas y a la vez igualitarias del planeta, se dispone a acudir a las urnas este lunes, 8 de septiembre, en unos comicios muy reñidos, donde el futuro de su centenaria impuesto sobre la fortuna constituye el eje central de la campaña.

La contienda enfrenta al Partido Laborista de centroizquierda, liderado por el Primer Ministro Jonas Gahr Støre, contra un bloque de derechas, con posturas diametralmente opuestas respecto a este tributo que grava con hasta un 1,1% los patrimonios que superen los 1,76 millones de coronas (176.000 dólares).

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Los laboristas, fortalecidos por el regreso del Ministro de Finanzas Jens Stoltenberg, defienden el impuesto como pilar de la equitativa distribución de la riqueza en Noruega. Stoltenberg, exsecretario general de la OTAN, sostiene que su eliminación permitiría a los más ricos pagar “casi nada”, privando al estado de 34.000 millones de coronas (3.300 millones de dólares) anuales. Este tributo, uno de los sólo tres existentes en la OCDE, se considera vital para financiar el generoso estado del bienestar noruego, sustentado por su fondo soberano de 2 billones de dólares y sus vastas reservas de gas y petróleo.

El bloque de derechas, encabezado por Sylvie Listhaug del Partido del Progreso, aboga por abolir el impuesto, alegando que ahoga el espíritu empresarial y la innovación. Listhaug argumenta que los fondos destinados al fisco podrían, en cambio, crear empleo y negocios. Los Conservadores, liderados por la ex Primera Ministra Erna Solberg, apoyan su reducción. Las encuestas muestran que el Partido del Progreso gana enteros, impulsado por una exitosa campaña en redes sociales dirigida a votantes jóvenes, quienes, a pesar de no pagar el impuesto, lo ven como un símbolo de la dirección económica.

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Con 4,3 millones de votantes llamados a elegir los 169 escaños del Storting, los resultados previstos para el martes probablemente desemboquen en semanas de negociaciones para formar coalición. Aunque la política exterior, incluida la postura en la OTAN y el apoyo a Ucrania, se mantiene estable, cuestiones domésticas como la inflación (3,3% interanual) y la inmigración también tienen un peso considerable. El desenlace electoral podría reconfigurar el enfoque de Noruega sobre la riqueza y la desigualdad en los próximos años.