Normas de la Pegatina Medioambiental V-25 en España

La etiqueta ambiental DGT V-25 determina qué coches pueden acceder a las Zonas de Bajas Emisiones en España.
Crédito : Azulblue, Shutterstock

Es pequeña, redonda y fácil de ignorar, pero en muchas ciudades españolas esa pegatina de color en el parabrisas puede decidir si entras sin problema o te dan la vuelta. La etiqueta ambiental V-25, expedida por la Dirección General de Tráfico (DGT), se ha convertido en un elemento central del funcionamiento de las Zonas de Bajas Emisiones en todo el país.

En virtud de la Ley de Cambio Climático de España, los municipios de más de 50.000 habitantes están obligados a implantar Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) para restringir la circulación de los vehículos más contaminantes. Mientras algunos ayuntamientos aún arrastran los pies, otros llevan años aplicando restricciones, y basan sus decisiones en la clasificación V-25.

Si no tienes claro qué significa exactamente tu etiqueta, no eres el único.

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¿Qué es exactamente la etiqueta V-25 en los coches españoles?

La V-25 es simplemente el distintivo ambiental oficial de la DGT. Se coloca en la esquina inferior del parabrisas y clasifica los vehículos en función de sus emisiones, tipo de combustible y la normativa europea que cumplen.

Existen cuatro categorías principales:

0 Emisiones (azul)
En esta categoría superior se incluyen los coches eléctricos puros, algunos híbridos enchufables con una autonomía eléctrica mínima de 40 km, los vehículos eléctricos de autonomía extendida y los de pila de combustible de hidrógeno.

ECO (azul y verde)
Aquí entran los híbridos no enchufables, los híbridos enchufables con menor autonomía eléctrica y los vehículos propulsados por gas natural o GLP (autogás), siempre que cumplan ciertos criterios de emisiones.

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C (verde)
Suelen calificar en este grupo los turismos de gasolina matriculados a partir de enero de 2006 y los diésel a partir de septiembre de 2015, siempre que cumplan con los estándares de emisiones EURO requeridos.

B (amarillo)
Normalmente pertenecen a este grupo los vehículos de gasolina más antiguos, a partir del año 2000, y los diésel a partir de 2006.

Si tu vehículo no optiene a ninguna de estas etiquetas, se considera “sin etiqueta”, y es ahí donde las restricciones comienzan a hacerse efectivas.

Por qué esta pequeña pegatina importa ahora más que nunca

En las ciudades donde las Zonas de Bajas Emisiones están activas, los coches sin distintivo suelen tener prohibido el acceso al área central. En algunos casos, incluso los vehículos de categoría B enfrentan limitaciones durante episodios de alta contaminación.

La idea tras el sistema es clara: fomentar el uso de vehículos más limpios y retirar progresivamente los más contaminantes de los centros urbanos. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con la política, su aplicación es cada vez más habitual.

Para los conductores –especialmente para los expatriados que quizá no conozcan bien el sistema español– resulta esencial verificar la clasificación ambiental de su vehículo antes de adentrarse en el casco urbano de las ciudades.

¿Se puede adaptar el coche para obtener la etiqueta ECO?

En ciertos casos, sí. Una opción legal reconocida por la DGT es la transformación de un vehículo de gasolina para que funcione con GLP (gas licuado del petróleo).

La transformación debe realizarse en un taller certificado, utilizando kits homologados. Por lo general, el hueco de la rueda de repuesto se emplea para instalar el depósito de GLP, y se añaden otros componentes como inyectores y sensores. El trabajo suele llevar uno o dos días.

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Posteriormente, el vehículo debe superar una inspección en la ITV para legalizar la modificación. Si cumple los requisitos, el coche podrá recibir la etiqueta ECO, lo que a menudo implica menos restricciones en las ZBE.

No es una solución mágica para todos los vehículos, pero a algunos conductores les puede permitir mantener el acceso a los centros urbanos y reducir los costes de uso.

Una pegatina que condiciona la movilidad en España

Lo que comenzó como un simple sistema de clasificación se ha convertido, de forma discreta, en el guardián de la circulación urbana.

A medida que más ciudades activan o endurecen sus Zonas de Bajas Emisiones, el distintivo V-25 ya no es solo un trozo de plástico de color; puede determinar dónde se te permite conducir, aparcar y circular con libertad.

Antes de tu próxima incursión al centro de una ciudad española, quizá valga la pena echar un vistazo rápido a tu parabrisas. Esa pequeña etiqueta podría tener más importancia de la que imaginas.

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