Nombre de la ciudad

Es un tema que resurge periódicamente, en función de si la izquierda o la derecha detentan el poder en el ayuntamiento. ¿Debería nombrarse la ciudad como Palma o Palma de Mallorca? La izquierda se inclina por Palma, la derecha por Palma de Mallorca.

En la próxima sesión plenaria, Vox, de quien el Partido Popular depende para su gobernabilidad, propondrá el renombramiento a Palma de Mallorca. Desde 2017, cuando la coalición de izquierdas del PSOE, Més y Podemos ostentaba el poder, se denomina Palma, habiendo sido previamente Palma de Mallorca.

El historiador Gaspar Valero declara: “Politizan todo con el fin de eliminar la personalidad mallorquina.” Se refiere a Vox. Añadir ‘de Mallorca’ iría en contra de dicha personalidad. El nombre, señala, se remonta a la época romana. “Palma la Victoriosa y Pollentia la Poderosa en la isla de Maiorica.”

El cronista de la ciudad, Tomeu Bestard, opina que ha funcionado de ambas maneras. “Pero es cierto que Palma es un topónimo romano y que Palma de Mallorca ha estado en vigor desde el siglo XVIII. Es una decisión política, no técnica. Palma es el nombre genuino de una ciudad con dos mil años de historia.” En la Edad Media, tras la conquista de 1229, a la ciudad se la denominaba Ciutat de Mallorca.

El historiador Gabriel Ensenyat, catedrático de la Universidad de las Islas Baleares, institución que elabora el nomenclátor oficial de topónimos, afirma: “Me gusta Palma a secas. Palma de Mallorca surgió con el Decreto de Nueva Planta (1715) cuando Mallorca se convirtió en una colonia española.”

Para él, Palma de Mallorca es “un nombre inventado e innecesario”. ‘Palma’, explica, es uno de los topónimos antiguos más longevos. Es romano. “Conquistaron Mallorca en el 123 a.C., y Palma se fundó alrededor del 80 a.C.” El primer asentamiento de Palma estuvo en realidad en Son Espases, “que se conocía como Palma Alta durante la Edad Media”. Posteriormente, los romanos fundaron la ciudad “junto a La Almudaina”.

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Sobre la Alta Edad Media, marcada por la invasión vándala en el siglo V y la era del Imperio Bizantino desde el siglo VI, Ensenyat explica que no hay documentos sobre la ciudad. La única información ha provenido de excavaciones arqueológicas. La ciudad quedó semiabandonada hasta que llegaron los musulmanes y la rebautizaron como Madina Mayurqa. Tras la conquista, Jaume I la llamó Ciutat.

El lingüista Gabriel Bibiloni, profesor universitario jubilado, se muestra partidario de ‘Palma’. “El nombre es muy claro; no hay que añadir nada. Si existen otras Palmas, eso es irrelevante. Hay otros lugares llamados Barcelona, y a nadie se le ocurriría decir Barcelona de Cataluña.”

Acepta que la ciudad llegase a llamarse Palma de Mallorca, “un nombre avalado por las fuerzas políticas más españolistas”. “Pero Palma no tiene connotación política, y además, fueron los romanos quienes otorgaron a la ciudad el nombre.” Lamenta que la autoridad aeroportuaria AENA “ignore el nombre oficial” y utilice ‘Palma de Mallorca’.

Dicho esto, el nombre del aeropuerto, estrictamente hablando, es Palma Son Sant Joan, tomado de una antigua posesión donde se ubica. Ha habido varias propuestas para un cambio, por ejemplo, a Palma Ramon Llull o Palma Rafael Nadal. ¿O sería Palma Rafel Nadal?