Nigel Farage ha declarado que está considerando “muy seriamente” eliminar la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) si su partido gana las próximas elecciones generales y él se convierte en primer ministro.
El líder de Reform UK afirmó que este organismo de control presupuestario hace que los ministros de economía dependan de él “en lugar de pensar por sí mismos”, y dijo que “básicamente le dicta a los políticos electos qué hacer”.
Sin embargo, el ministro del Tesoro, James Murray, advirtió sobre la “imprudencia fiscal” y alegó que el Sr. Farage “golpearía la economía británica con un plan de Liz Truss pero mucho más extremo”.
En una entrevista al periódico The Telegraph, el Sr. Farage dijo: “He cuestionado su necesidad. La pregunta que debemos hacernos es: ‘¿Está la OBR cumpliendo algún propósito útil?'”
Agregó: “Tenemos que debatir si estaríamos mejor sin la OBR. Le estoy dando a eso una consideración muy seria”.
Continuó: “Con la OBR, me preocupa que una vez más tengamos un *quango* al estilo de Blair que básicamente dicta a los políticos electos lo que deberían o no hacer. Parece que en demasiadas áreas de nuestra vida pública el poder ha pasado a jueces y *quangos*, y no al gobierno que elige la gente”.
La OBR fué creada en 2010 por el gobierno de coalición Conservador-Liberal Demócrata, y tiene el mandato de producir pronósticos económicos y fiscales a cinco años. Estos se publican dos veces al año, junto con el presupuesto y la declaración de primavera, y tienen en cuenta las decisiones fiscales y de gasto anunciadas por el ministro de economía.
No obstante, el organismo ha sido criticado en los últimos años por la precisión de sus pronósticos, así como por su percibida influencia excesiva en la toma de decisiones políticas. También fue noticia en el presupuesto del año pasado después de que sus pronósticos fueran accesibles en su sitio web antes de que la ministra de economía diera su declaración en el Parlamento, lo que resultó en la renuncia de su presidente, Richard Hughes.
Tambien ha habido tensiones con el Tesoro, y funcionarios de la OBR habían expresado su preocupación al Tesoro sobre filtraciones presupuestarias que difunden “conceptos erróneos” sobre sus pronósticos.
El Sr. Farage le dijo a The Telegraph que la OBR “distorsiona la política”, y afirmó: “Los ministros de economía se vuelven dependientes de ella en lugar de hacer su propio pensamiento. Dada la decadencia económica en la que estamos, necesitamos un gobierno de radicalismo. Es difícil imaginar que la OBR sea capaz de radicalismo de alguna manera”.
Preguntado sobre quién sería responsable de los pronósticos económicos si eliminara el organismo, el líder de Reform UK no quiso responder.
Antes de la creación de la OBR, los pronósticos los producía el Tesoro, lo que llevaba a acusaciones de que las cifras estaban manipuladas a favor del gobierno. La ex primera ministra Liz Truss se negó a que la OBR analizara su “minipresupuesto” de 2022 antes de su presentación, lo que se considera que contribuyó a la reacción negativa de los mercados que llevó a su renuncia.
En respuesta a los comentarios del Sr. Farage, el secretario principal del Tesoro, James Murray, dijo: “No contento con tomar consejos de Liz Truss, Nigel Farage ahora está dispuesto a ir más allá. Los trabajadores conocen el precio de la imprudencia fiscal – muchos todavía están pagando sumas mucho más altas en sus hipotecas de lo que hubieran pagado antes de que Liz Truss hundiera la economía. Sin embargo, Farage todavía lo llamó el mejor presupuesto conservador desde 1986”.
“Es hora de que Nigel Farage se dé cuenta de que la política no es un juego. Golpearía la economía británica con un plan de Liz Truss pero mucho más extremo – y serían los trabajadores y las empresas británicas quienes tendrían que pagar una factura muy pesada”.