No es raro que una fusión corporative tarde meses y meses en concretarse, pero incluso para esos estándares, la puja por la propiedad de Warner Bros Discovery ha sido muy larga. Netflix cerró un trato para comprar la parte de Warner Bros –sus estudios y negocios de streaming– a finales del año pasado, pero Paramount Skydance no se ha amedrentado, persiguiendo agresivamente lo que dice ser una oferta mejor para toda la operación de WBD. Tras varios intentos fallidos de toma de control hostil, WBD está considerando una oferta final de Paramount, a la cual Netflix tendrá la oportunidad de contraofertar. Lo que tenemos es lo que los estudiosos del cine llamarían una situación tipo Alien vs. Predator, en honor a la adquisición de Disney de 20th Century Fox: quien gane, nosotros perdemos.
Es decir, para los devotos del cine, los espectadores casuales y la gente que trabaja en la industria, el resultado ideal sería que Warner Bros continuara como una entidad independiente: una compañía de entretenimiento que hace películas y series. Pero claramente eso no va a pasar, como tampoco otras opciones relativamente superiores que se plantearon el año pasado, como la idea de que Apple, que trabajó con el estudio en el gran éxito mundial y nominada al Oscar F1, comprara Warner. Sigue siendo una corporación enorme, pero ha mostrado disposición a invertir en proyectos importantes (¡y estrenados en cines!) como Killers of the Flower Moon de Martin Scorsese y Napoleón de Ridley Scott, y tiene un negocio tan próspero en otras áreas que podría permitirse dirigir Warner como un estudio de verdad, intentando continuar la buena racha reciente de la compañía.
Pero eso ahora es una ilusión. Entonces, ¿qué alien y/o predador sería el mejor resultado para la gente a la que le gustan las películas?
Nada menos que James Cameron pareció hablar por el último cuando tildó un posible acuerdo con Netflix de "desastroso" para la industria cinematográfica en una carta al senador Mike Lee. Cameron señaló, como otros, que el modelo de negocio de Netflix no solo evita el circuito teatral tradicional, sino que parece directamente hostil hacia él. (Solo algunas de sus películas tienen estreno en cines, típicamente fuera de las grandes cadenas y por tiempo limitado; principalmente, se hace para calificar a premios o complacer a cineastas famosos). Netflix parece ver a los cines como competencia, no como un complemento a su futuro del video hogareño.
Esto a veces va en contra del beneficio potencial. No importa cuántas veces una película haya funcionado muy bien en streaming porque primero se estrenó en cines, Netflix se ha negado firmemente a hacer tratos para que sus películas tengan un estreno amplio normal antes de llegar a su plataforma. Pero parece mucho más interesado en buscar formas de que contenidos que ya están en Netflix, como KPop Demon Hunters o el final de Stranger Things, hagan apariciones especiales en cadenas de cines, en vez de permitir que una película de Guillermo del Toro se exhiba en miles de pantallas un par de meses antes. El CEO de Netflix, Ted Sarandos, ha tenido muchas oportunidades de apoyar el mercado teatral antes; ¿por qué comprar Warner Bros lo convencería de empezar ahora?
Paramount Skydance, por otro lado, es un estudio muy tradicional. Su servicio de streaming nunca despegó del todo, lo que significa que tampoco nunca lo dominó. Paramount estrenó nueve películas en cines el año pasado, incluyendo un remake de ciencia ficción (The Running Man), una comedia dramática de personajes al viejo estilo (Roofman), un drama romántico (Regretting You), una secuela de Mission: Impossible con mega-presupuesto y un par de dibujos animados infantiles. Su calendario del 2026 tiene menos variedad –muchas secuelas y terror– pero es mayor en número, con casi una docena de títulos. A diferencia de 20th Century Fox, cuya producción ahora consiste mayormente en películas directas a Hulu para su dueña Disney, Warner Bros probablemente no se convertiría en una etiqueta de streaming de facto para sus nuevos dueños. Sus películas seguirían estrenándose en cines.
La pregunta es, ¿cuántas de esas películas habría? Warner estrenó 11 películas en cines de EE.UU. en 2025, y tras un comienzo difícil, la mayoría fueron éxitos. Tienen 15 programadas para 2026 (incluyendo el actual éxito Cumbres Borrascosas). ¿Un solo estudio fusionado estaría realmente dispuesto a estrenar 20 o 30 películas en cines cada año?
Paramount afirma que ese es más o menos el plan. Sin embargo, parece más realista esperar algo más cercano a los calendarios de estrenos de Paramount de años anteriores, donde podrían llegar a 15 o 16 títulos en un buen año, usando el flujo de Warner Bros para suplementar, no para duplicar, su producción. Esto, a su vez, plantea dudas sobre cómo serían esas películas seleccionadas de Warner Bros. Warner tiene muchas franquicias grandes para ofrecer, igual que Fox para Disney. Es fácil imaginar el escudo de WB convirtiéndose en una etiqueta de facto para películas de superhéroes de DC, secuelas del universo Conjuring y cualquier basura de Harry Potter que pueda extraerse de esa propiedad intelectual, tal como los estrenos en cines de 20th Century Studios son principalmente Avatar, El planeta de los simios o, sí, películas de Alien y/o Predator.
Piénsalo: ¿películas de Warner como One Battle After Another de Paul Thomas Anderson, Sinners de Ryan Coogler o la próxima musical de terror feminista de Maggie Gyllenhaal The Bride! parecen los tipos de riesgos que David Ellison de Paramount estaría dispuesto a asumir en medio de su iniciativa de hacer películas "patrióticas" como una adaptación de Call of Duty? Ellison parece dispuesto a aprobar Rush Hour 4 como un favor a Brett Ratner y un gesto para Donald Trump, osea que uno de sus grandes planes para revitalizar el estudio es hacer una tercera secuela tardía dirigida por un hombre acusado de mala conducta sexual a instancias de un fascista. Ellison definitivamente quiere estrenar películas en cines, pero es difícil imaginarlo buscando activamente las buenas. Netflix, en cambio, ha mantenido relaciones con cineastas como Guillermo del Toro, David Fincher y Noah Baumbach y ha adquirido títulos de menor escala como Train Dreams. La compañía también produce mucho material basura de calidad para DVD, pero su producción de gama alta parece relativamente compatible con el legado histórico de Warner Bros, y Sarandos ha insistido cada vez más en que planea mantener Warner Bros operativamente intacta, no convertirla en un icono más de Netflix.
Nada de esto hace que la adquisición de Warner Bros por Netflix sea motivo de celebración. Todas estas fusiones y adquisiciones están diseñadas para frenar la competencia y fomentar el dominio corporativo en un espacio que funciona mejor con mayor variedad para los consumidores. La rapacidad pública de Paramount es exactamente por lo que esos consumidores, y los ejecutivos de Warner Bros, deberían desconfiar de Ellison y sus miles de millones de niño nepo. Netflix ha presentado un argumento plausible de que quiere hacer películas. Paramount sobre todo quiere sus figuras de acción de Batman.