Ginebra — Los negociadores que trabajan en un tratado históricco para enfrentar la crisis global de la contaminación por plástico no llegaron a un acuerdo durante las conversas que se prolongaron hasta el viernes en Ginebra.
Las naciones se reunieron durante 11 días en las oficinas de las Naciones Unidas para intentar completar un tratado que termine con la crisis. Siguen en desacuerdo sobre si el tratado debe reducir el crecimiento exponencial de la producción de plástico y establecer controles globales y vinculantes sobre los químicos tóxicos usados en su fabricación. Más de 1,000 delegados participaron en las discusiones.
Las negociaciones en la sede de la ONU debían ser la última ronda y producir el primer tratado legalmente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluido en los océanos. Pero, igual que en la reunión en Corea del Sur el año pasado, se van sin un acuerdo.
Delegados reunidos después de que las conversaciones sobre un tratado global contra la contaminación por plásticos fueron extendidas un día más, tarde el 14 de agosto de 2025 en Ginebra.
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El mayor tema de debate ha sido si el tratado debe imponer límites a la producción de plástico o enfocarse en mejor diseño, reciclaje y reutilización.
Países productores de petróleo y gas, junto con la industria del plástico, se oponen a límites en la producción. Quieren un tratado centrado en mejor gestión de residuos y reutilización.
Cada año, el mundo produce más de 400 millones de toneladas de plástico nuevo, y esto podría aumentar un 70% para 2040 si no cambian las políticas. Unos 100 países quieren limitar la producción. Muchos han dicho que también es esencial abordar los químicos tóxicos usados en los plásticos.
El jueves era el último día programado de negociaciones, pero el trabajo continuó hasta el viernes.
Luis Vayas Valdivieso, presidente del comité de negociación, escribió y presentó dos borradores del tratado basados en las opiniones de las naciones. Los representantes de 184 países no aceptaron ninguno como base para sus negociaciones.
Valdivieso dijo el viernes que no se proponía más acción sobre el último borrador. Los delegados seguían reunidos y no habían decidido los siguientes pasos.
Representantes de Noruega, Australia, Tuvalu y otros países expresaron su profunda decepción por irse sin un tratado.
La comisionada europea Jessika Roswall dijo que la UE y sus estados miembros esperaban más de esta reunión y, aunque el borrador no cumplía sus demandas, era una buena base para otra sesión.
“La Tierra no es solo nuestra. Somos guardianes para quienes vienen después. Cumplamos ese deber”, declaró.
Arabia Saudita dijo que ambos borradores carecían de equilibrio, y negociadores saudíes y kuwaitíes señalaron que la última propuesta consideraba más las opiniones de otros estados, pero incluía la producción de plástico, que ellos creen fuera del alcance del tratado.
El borrador, publicado el viernes, no incluía un límite a la producción, pero reconocía que los niveles actuales son "insostenibles" y se necesita acción global. Se añadió un texto que dice que estos niveles superan la capacidad de gestión de residuos y seguirán creciendo, "requiriendo una respuesta global coordinada para detener y revertir estas tendencias."
El objetivo del tratado también se modificó para establecer que se basaría en un enfoque integral que aborde todo el ciclo de vida del plástico.
Bethanie Carney Almroth, profesora de ecotoxicología en la Universidad de Gotemburgo, dijo que la ciencia muestra cómo acabar con la contaminación y proteger la salud humana. Explicó que la ciencia responde abordar todo el ciclo de vida del plástico, desde su extracción, y restringir ciertos químicos para hacerlos más seguros y sostenibles.
“La ciencia no ha cambiado. No se puede negociar”, afirmó.
Ambientalistas, recicladores, líderes indígenas y ejecutivos viajaron a las negociaciones para hacerse escuchar. Algunos usaron tácticas creativas, pero se van decepcionados. Los líderes indígenas buscaban un tratado que reconociera sus derechos y conocimientos.
Un informe publicado en The Lancet antes de las negociaciones describió la contaminación por plásticos como un "peligro grave, creciente y poco reconocido" para la salud, que cuesta al mundo al menos $1.5 billones anuales.
El informe comparó el plástico con la contaminación del aire y el plomo, y dijo que su impacto en la salud podría reducirse con leyes y políticas.
“Los plásticos causan enfermedades y muertes desde la infancia hasta la vejez, y son responsables de pérdidas económicas en salud superiores a $1.5 billones por año”, señaló.