Un hombre británico hallado sin vida en un hospital de la Costa Blanca la semana pasada falleció por asfixia tras quedar atrapado boca abajo en un estrecho hueco, según se ha sabido.
Pete Jackson, de 54 años, quedó trágicamente encajado entre el muro de una terraza y una plataforma metálica en la sexta planta del Hospital IMED Levante de Benidorm cuando intentaba recoger sus pertenencias, de acuerdo con los informes.
El británico había sido declarado desaparecido después de darse de alta voluntariamente del centro hospitalario, aún bajo medicación, el pasado 7 de febrero.
Su esposa, Shirley Ebbs, confirmó días después que había sido encontrado sin vida, pero las circunstancias que rodearon la tragedia solo salieron a la luz ayer, viernes.
Ebbs escribió en Facebook: “Con el corazón encogido, comparto una actualización sobre Pete Jackson. Pete ha sido localizado, pero, desgraciadamente, ha sido encontrado fallecido”.
Una amiga añadió: “Shirley Ebbs desea agradecer a todos quienes ayudaron en la búsqueda y ofrecieron su apoyo durante este momento increíblemente difícil. Por favor, tened a la familia de Pete Jackson en vuestros pensamientos y respetad su privacidad en estos momentos”.
Dado que el angosto hueco donde fue hallado Jackson contenía cables eléctricos, la policía barajó inicialmente la posibilidad de una electrocución.
No obstante, la autopsia confirmó posteriormente que la causa de la muerte fue la asfixia.
Según las informaciones, Jackson había vivido y trabajado en Benidorm durante tres años.
Familiares y amigos lo recordaron como una persona alegre y llena de vida.
Un cartel difundido en redes tras su desaparición advertía de que parecía “débil y desorientado” después de su estancia en el IMED.
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