La prohibición de redes sociales para menores de 16 años podría mermar los beneficios tecnológicos. Crédito: Shutterstock, Vasin Lee.
Tras la monumental decisión de Australia de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, otros gobiernos sopesan seguir sus pasos. No obstante, esta medida afecta a más que solo a los adolescentes, pues las grandes tecnológicas resentirán agudamente su ausencia.
El modelo de negocio tras los beneficios de las redes
Con el auge de internet llegó el del marketing digital. Las vallas publicitarias fueron sustituidas por anuncios emergentes y contenido patrocinado. En 2025, Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, generó 171.690 millones de euros en ingresos. De esa cifra, el 98% procedió únicamente de la publicidad, totalizando 167.530 millones.
Estas cifras subrayan la dependencia de las plataformas sociales de un compromiso constante del usuario y de las impresiones publicitarias.
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El valor de los datos del usuario
Más allá de los ingresos publicitarios, las tecnológicas también obtienen provecho de la recopilación de datos de los usuarios. El valor económico de los datos de los clientes alcanzó los 2.300 millones de euros en 2024, y podría llegar a los 11.000 millones para 2032.
El uso de las redes sociales es una empresa tan lucrativa para las compañías que diseñan algoritmos adictivos a propósito para mantener a los usuarios deslizando la pantalla. Mientras los usuarios charlan y comparten vídeos de animales graciosos, las grandes tecnológicas recogen sus datos y los utilizan en su contra, sirviéndoles anuncios acordes a dicha información.
Cada “me gusta”, cada compartición y cada pausa contribuyen a un perfil de consumidor detallado. Cuanto más joven es el usuario, más extenso será su perfil final.
Cómo afecta una prohibición a los ingresos publicitarios
Aunque los gobiernos han implementado salvaguardas para los niños, la eliminación de los menores de 16 años supondría aún una pérdida significativa de tráfico de datos e impresiones publicitarias.
El Parlamento Europeo señala que el 97% de los jóvenes utiliza internet a diario. Además, el 78% de las personas de entre 13 y 17 años revisa sus dispositivos, en particular sus aplicaciones de redes sociales, cada hora.
Prohibir el acceso a los menores de 16 años eliminaría, por tanto, a una gran parte del público objetivo de estos anuncios. Las empresas podrían perder miles de millones debido a la reducción de usuarios en línea, especialmente en los mercados clave de EE. UU. y la UE.
La llamada a prohibir las redes sociales para los menores de 16 años puede priorizar la seguridad infantil, pero también desafía los cimientos de la economía de la publicidad digital. De aprobarse, las grandes tecnológicas podrían enfrentarse a flujos de datos de usuarios en declive, métricas de compromiso reducidas y pérdidas sustanciales de ingresos, demostrando que los usuarios adolescentes son mucho más valiosos para el modelo de negocio de las redes sociales de lo que muchos podrían suponer.