En una comparecencia ante una comisión del Senado el martes, el delegado del Gobierno de España en Baleares, Alfonso Rodríguez, acusó al Partido Popular y a Vox de “utilizar la migración para ganar votos y como una manta para taponer su pésima gestión”. “El PP no quiere debatir sobre vivienda, territorio, política turística o masificación, y cuando tiene un problema, saca la migración como una manta que todo lo tapa”.
Manifestó a la comisión que la llegada de migrantes en embarcaciones precarias a Baleares “se ha intensificado notablemente en los dos últimos años”, señalando que los migrantes subsaharianos ya suponen más de la mitad del total.
Entre las razones, apuntó a “la pobreza, la guerra, la persecución y el anhelo de una vida mejor”. Estas han convertido al archipiélago en una zona de tránsito, pues “la inmensa mayoría continúa su travesía migratoria”, ya sea por sus propios medios o al ingresar en el circuito humanitario de Cruz Roja.
Rodríguez describió el “drama” de la inmigración, con 45 cadáveres de migrantes hallados hasta el momento este año. Hay hasta 15 personas desaparecidas confirmadas, “y muchas otras que pudieron iniciar su travesía y de las que no se tiene constancia”. Ante esto, arguyó que la prioridad gubernamental es “salvar vidas”.
Por el PP, José Vicente Marí insistió en que la única política del Gobierno en Baleares ha sido habilitar instalaciones de acogida en los puertos. Acusó al Ejecutivo de “dejar en la indigestión a los consells insulares” por la desastrosa gestión de las llegadas de menores no acompañados y exigió que “ponga sobre la mesa” 18 millones de euros para las fuerzas de seguridad del Estado.
Marí atribuyó a la incompetencia gubernamental que la inmigración haya pasado de ser la duodécima preocupación ciudadana en 2018 a la segunda –”un problema gravísimo”. Jorge Campos, de Vox, afirmó que “a más inmigración, mayor inseguridad”.