Microplásticos que Provocan Alteraciones Precancerosas en Células Pulmonares

Los microplásticos ya no son solo un problema en el océano: están presentes en lo profundo de tus pulmones, alteran el funcionamiento de tus células y generan preocupación sobre el riesgo de cáncer.

Un estudio reciente publicado en el Journal of Hazardous Materials reveló que, cuando células pulmonares sanas absorben micro y nanoplásticos de poliestireno —presentes en envases y embalajes—, estas se adaptan de manera peligrosa.

En lugar de morir, las células se vuelven más móviles y activan señales de supervivencia vinculadas a la formación de tumores. Es decir, el plástico no mata las células pulmonares; las reprograma para que se comporten de forma similar al cáncer. Inhalas miles de estas partículas diariamente a través del polvo doméstico, neumáticos, tejidos sintéticos y envases degradados.

Son lo suficientemente pequeñas como para evadir las defensas naturales de las vías respiratorias y alojarse en el tejido pulmonar, justo donde ocurre el intercambio de gases. Una vez allí, generan estrés oxidativo —una tormenta interna de moléculas reactivas que dañan el ADN, alteran los sistemas de reparación y afectan la función celular normal. La transformación hacia un estado más agresivo e inestable comienza antes de lo que se pensaba —no en tumores, sino en los tejidos que usas para respirar.

Estos cambios no producen síntomas de inmediato. Pero, de no controlarse, sientan las bases para inflamación crónica, enfermedades pulmonares o cáncer en etapas posteriores de la vida. La evidencia es clara: el plástico está interfiriendo con la biología fundamental de tus pulmones. Ahora veamos cómo se obtuvieron estos hallazgos y qué hace exactamente el plástico al entrar en tu cuerpo.

Las células pulmonares sanas absorben más plástico que las cancerígenas y cambian peligrosamente

En el estudio del Journal of Hazardous Materials, los investigadores analizaron los efectos de los microplásticos y nanoplásticos tanto en células pulmonares sanas como en tres tipos de células cancerígenas. Querían determinar si estas partículas —ampliamente presentes en envases de alimentos, polvo doméstico y residuos industriales— interfieren con la función celular normal o desencadenan cambios biológicos relacionados con enfermedades.

  • Las células sanas se vieron más afectadas que las cancerígenas: Se expusieron las células a diferentes tamaños de microplásticos y nanoplásticos en dosis bajas, similares a las del mundo real. Sorprendentemente, fueron las células epiteliales sanas las que absorbieron más plástico que las líneas celulares cancerosas. Estas células normales también mostraron mayores cambios de comportamiento, incluyendo alteraciones en forma, estructura y migración —todo indicio de transformación maligna.
  • La exposición al plástico no mató las células, sino que las puso en modo supervivencia: A diferencia de muchas toxinas que provocan apoptosis (muerte celular programada), los microplásticos no desencadenaron una muerte celeneralizada. En su lugar, activaron sistemas internos de respuesta al daño, incluyendo señales de reparación del ADN y defensas antioxidantes. Esto es preocupante porque significa que las células se adaptaron para sobrevivir en un entorno tóxico —el primer paso en la cadena que conduce al cáncer.
  • El daño al ADN y el estrés oxidativo fueron hallazgos clave: Las células pulmonares mostraron marcadores elevados de estrés oxidativo y rupturas significativas en las cadenas de ADN tras la exposición a microplásticos y nanoplásticos. Este tipo de daño interno, si no se repara adecuadamente, conduce a inestabilidad genética —un precursor conocido del desarrollo del cáncer. El estudio también confirmó que el estrés oxidativo dependió del tamaño de las partículas, siendo los nanoplásticos más pequeños más dañinos que los más grandes.

    La exposición al plástico hizo que las células sanas fueran más móviles: un comportamiento similar al cáncer

    Uno de los hallazgos más alarmantes fue que las células pulmonares aumentaron su tasa de migración después de la exposición al plástico. En la biología del cáncer, una mayor movilidad es un marcador de células tumorales agresivas, que invaden tejidos circundantes y se diseminan por el cuerpo. El hecho de que células no cancerosas comenzaran a comportarse así subraya el riesgo oculto de la exposición diaria a microplásticos.

  • Las partículas de plástico alteraron la membrana celular y el citoesqueleto: Mediante técnicas de imagen, se observó que tanto los nano- como los microplásticos ingresaron en las células y modificaron su estructura interna. El citoesqueleto de actina —una red que ayuda a las células a mantener su forma y movimiento— se reorganizó significativamente en las células expuestas. Esta reestructuración interna las volvió más frágiles e inestables.
  • Se activaron varias vías de supervivencia en las células pulmonares: La exposición a microplásticos y nanoplásticos desencadenó vías de señalización que promueven la supervivencia celular y la resistencia al estrés. Estas mismas vías suelen estar sobreactivadas en células tumorales, y su activación en células sanas sugiere que el plástico no es solo un contaminante pasivo, sino un disruptor activo de la biología celular.
  • Los cambios inducidos por el plástico ocurrieron sin inflamación visible: Uno de los hallazgos más insidiosos fue que todos estos cambios dañinos ocurrieron sin signos clásicos de inflamación o respuesta inmune. Esto significa que no sentirías nada ni verías síntomas —pero los efectos celulares a largo plazo podrían ser graves. Este efecto silencioso resalta por qué la exposición diaria a microplásticos no debe subestimarse.
  • Las células expuestas al plástico perdieron su capacidad de funcionar con normalidad: En general, el estudio demostró que las partículas de plástico interfieren con casi todos los aspectos del comportamiento celular pulmonar sano: desde la integridad del ADN hasta la forma celular, la movilidad y la respuesta al estrés. Si bien la investigación no hizo seguimiento hasta la formación de tumores, los autores enfatizaron que estos son precisamente el tipo de cambios que conducen a enfermedades a largo plazo.

    Los microplásticos dañan pulmones, intestinos y sistema reproductivo, incluso en niveles de exposición cotidianos

    Una revisión de 2024 en Environmental Science & Technology analizó 28 estudios en animales y tres en humanos para entender qué sucede cuando los microplásticos ingresan en tu cuerpo, ya sea por inhalación o ingestión. El daño no se limitó a un área: apareció en pulmones, tracto digestivo e incluso órganos reproductivos.

  • El plástico provocó inflamación, daño en el ADN y alteración hormonal: La inhalación de partículas plásticas causó inflamación pulmonar, cicatrización de las vías respiratorias y cambios en la respuesta de las células inmunes. Los plásticos ingeridos dañaron el revestimiento intestinal, alteraron el microbioma y desataron inflamación crónica. Algunos estudios mostraron daño en espermatozoides, menor testosterona, cambios en la estructura ovárica y reducción de la fertilidad en animales. Estos efectos no se limitaron a dosis altas; ocurrieron en niveles comparables a la exposición diaria.
  • El estrés oxidativo fue el mecanismo principal detrás del daño: El hilo conductor fue el estrés oxidativo —una especie de "oxidación interna" en la que el cuerpo lucha por contrarrestar los radicales libres dañinos. Ese estrés interfiere con la reparación del ADN, debilita las membranas celulares y confunde al sistema inmune. Una vez iniciado, se vuelve más difícil para el cuerpo recuperarse del daño.
  • Las partículas más pequeñas penetran más y permanecen más tiempo: Los nanoplásticos, las partículas más diminutas, fueron las más peligrosas. Pudieron atravesar el revestimiento pulmonar o intestinal, entrar al torrente sanguíneo y llegar a órganos como el hígado, los riñones o incluso el cerebro. Estas partículas no solo pasaron; se quedaron y alteraron el funcionamiento de esos órganos.
  • El plástico no es solo un problema ambiental, sino una amenaza para la salud integral: Lo que respiras, comes y bebes cada día podría estar remodelando lentamente tu biología interna. Aunque se necesitan más estudios en humanos, el hecho de que decenas de estudios en animales hayan encontrado daños en sistemas orgánicos clave —en niveles realistas de exposición— deja una cosa clara: tu contacto diario con microplásticos no es inofensivo.

    Se exploran estrategias naturales para eliminar microplásticos

    Actualmente se investigan métodos para ayudar al cuerpo humano a filtrar, atrapar y eliminar microplásticos antes de que se dispersen por otros sistemas. Estos enfoques ofrecen una vía multifacética para reducir la carga interna de plástico y apoyar la salud general. He escrito recientemente un artículo que analiza estos métodos en detalle y, aunque aún está en revisión por pares, comparto los hallazgos clave a continuación.

  • El psyllium reticulado podría ayudar a eliminar microplásticos: El intestino desempeña un papel clave en la eliminación de microplásticos. Un estudio de 2024 mostró que el psyllium reticulado con acrilamida (PLP-AM) eliminó más del 92% de plásticos comunes como poliestireno, cloruro de polivinilo (PVC) y tereftalato de polietileno (PET) del agua. Debido a su alta capacidad de hinchamiento y textura gelatinosa, podría adaptarse para trabajar dentro del intestino, atrapando partículas de plástico antes de que sean absorbidas. Aunque el estudio se realizó en un contexto de tratamiento de agua, los resultados son prometedores para la salud humana.
  • El quitosano, una fibra natural derivada de mariscos, también muestra potencial: Un estudio reciente en animales publicado en Scientific Reports encontró que ratas alimentadas con una dieta enriquecida con quitosano eliminaron aproximadamente el 115% de los microplásticos de polietileno ingeridos, frente al 84% del grupo de control. Esto sugiere que el quitosano no solo ayuda a unir y eliminar partículas nuevas, sino que también podría facilitar la expulsión de algunas ya absorbidas. Sin embargo, aunque se considera seguro y ya se usa en suplementos, las personas con alergias a mariscos deben evitarlo.

    Tanto el psyllium como el quitosano actúan mediante adsorción física, donde fuerzas hidrofóbicas y electrostáticas adhieren las partículas de microplástico a la fibra, impidiendo su absorción. No obstante, un inconveniente es que estos captadores también pueden absorber nutrientes si no se usan en el momento adecuado. Por ello, deben emplearse estratégicamente, por ejemplo, al consumir alimentos procesados o envasados, que suelen contener más plásticos.

  • Ciertas cepas de bacterias beneficiosas pueden ayudar a limpiar microplásticos del intestino: Un estudio animal de 2025 halló que dos cepas específicas, Lacticaseibacillus paracasei DT66 y Lactiplantibacillus plantarum DT88, lograron unirse y eliminar partículas de poliestireno en pruebas de laboratorio. Estos probióticos forman biopelículas protectoras que atrapan las partículas plásticas, facilitando su eliminación. Combinados con fibras dietéticas como psyllium y quitosano, podrían ofrecer una forma más efectiva y natural de barrer los microplásticos del intestino.
  • El hígado también desempeña un papel esencial en la depuración de microplásticos del torrente sanguíneo: Células inmunes especializadas en el hígado, llamadas células de Kupffer, ayudan a atrapar estas partículas extrañas y dirigirlas hacia la bilis para su eliminación intestinal. Sin embargo, aunque este método puede funcionar con plásticos pequeños, los más grandes pueden persistir y acumularse, especialmente si la función hepática está comprometida. Para apoyar esta vía natural de detoxificación, se estudian compuestos como el ácido ursodesoxicólico (UDCA) y su variante tauroursodesoxicólico (TUDCA), que estimulan la producción de bilis y mejoran el flujo de partículas fuera del hígado.
  • También se investigan estrategias para mejorar la autofagia y eliminar microplásticos: La autofagia es el sistema natural de reciclaje celular del cuerpo. Se estudian compuestos como la rapamicina y la espermidina para promover este proceso. La rapamicina inhibe la vía mTOR, un mecanismo de detección de nutrientes que normalmente suprime la autofagia. Al bloquear mTOR, las células intensifican su limpieza interna, formando membranas que aíslan partículas de plástico para su degradación o eliminación. Por su parte, la espermidina es una poliamina natural presente en alimentos que mejora la resiliencia celular y favorece la eliminación de sustancias tóxicas. En estudios de laboratorio y con animales, la combinación de espermidina y rapamicina revirtió la disfunción mitocondrial y redujo el estrés oxidativo causado por microplásticos.

    La siguiente tabla resume estas estrategias novedosas para eliminar microplásticos, incluyendo sus mecanismos de acción, nivel de estudio y consideraciones de seguridad. Muestra que, aunque pueden requerirse varios enfoques, es posible eliminar plásticos del cuerpo de forma natural. Por supuesto, reducir la exposición sigue siendo la medida preliminar ideal.

    Cómo reducir tu exposición a microplásticos dañinos para los pulmones

    Si respiras, estás expuestx. Los microplásticos están en el aire a tu alrededor: desde alfombras y ropa sintéticas hasta polvo de envases y emisiones de automóviles. No es cuestión de entrar en pánico, pero sí de actuar. Estas partículas no solo pasan por tus pulmones: se incrustan, alteran el comportamiento de tus células y provocan daños a nivel celular. Por eso, debes tratarlo como cualquier otra toxina ambiental: identifica la fuente y redúcela. Aquí te recomiendo cómo tomar el control de tu entorno y proteger tus pulmones:

    1. Sustituye los tejidos sintéticos por materiales naturales siempre que sea posible: Si usas polyester o secas telas sintéticas en interiores, es probable que inhales fibras invisibles. Cambia a ropa de algodón, lana, lino o cáñamo. Usa secadora con ventilación y mantén el espacio de lavado bien aireado para reducir fibras en el aire. Si eres padre/madre, prioriza fibras naturales orgánicas para lxs niñxs —son más vulnerables al daño por inhalación. Para las prendas sintéticas que ya tienes, lávalas con menos frecuencia, sécalas al aire cuando sea posible y usa una bolsa de lavado que atrape microfibras.
    2. Mejora tu filtrado de aire interior y filtra el agua: Tus pulmones trabajan más en espacios cerrados. Usa un filtro HEPA en las habitaciones donde pasas más tiempo —especialmente dormitorios y espacios de trabajo. Si vives en un apartamento o cerca de una carretera transitada, un buen purificador de aire es indispensable. Asegúrate de que esté clasificado para partículas microscópicas (PM2.5 o menores) para capturar el polvo de plástico en el aire. Además, utiliza un sistema de filtración de agua de alta calidad que elimine partículas a nivel micrón.
    3. Evita calentar recipientes de plástico o envases de alimentos: Calentar plástico en el microondas, beber líquidos calientes en vasos con revestimiento plástico o usar envases de plástico para sobras puede liberar partículas de poliestireno y nanoplásticos. Almacena alimentos en vidrio o acero inoxidable. Si recalientas, transfiere siempre la comida a un recipiente no plástico —este pequeño cambio reduce significativamente tu carga de microplásticos.
    4. Aspira con un sistema cerrado y limpia el polvo con un paño húmedo con frecuencia: El polvo es una de las fuentes más grandes de microplásticos en interiores —y tu aspiradora importa. Usa una aspiradora sellada con filtro HEPA y limpia los pisos con regularidad, especialmente si tienes alfombras o mascotas. Limpiar el polvo en seco solo levanta partículas al aire; mejor usa un paño húmedo para atraparlo y retirarlo.
    5. Evita productos de cuidado personal que contengan microperlas o espesantes plásticos: Si usas exfoliantes, pastas dentales o limpiadores faciales que incluyen polietileno o polipropileno en la etiqueta, estás aplicando plástico directamente en tu piel y posiblemente liberándolo al aire. Elige productos limpios, libres de microplásticos. No solo ayudarás a tu cuerpo; también contribuirás a reducir la contaminación ambiental.

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