Metabolismo Lento y Deficiencia de NAD+ Vinculados con el Síndrome Consuntivo

Cada año, millones de personas que luchan contra el cáncer o enfermedades crónicas se enfrentan a un enemigo oculto y debilitante: sus cuerpos comienzan a consumirse desde dentro. Los músculos se reducen, la energía se desvanece y la fuerza desaparece, incluso cuando la ingesta de alimentos se mantiene. Este proceso de desgaste, conocido como caquexia, no se debe únicamente a la falta de apetito. Refleja una ruptura más profunda en la capacidad del organismo para producir y utilizar energía, dejando a las personas más débiles día a día a pesar de sus mejores esfuerzos por recuperarse.

Lo que hace especialmente devastadora a la caquexia es su desarrollo silencioso. Signos tempranos como la fatiga, la disminución de la resistencia o la pérdida sutil de músculo a menudo se atribuyen a los efectos secundarios de la edad o la enfermedad. Sin embargo, detrás de estos síntomas hay un cambio profundo en el metabolismo: uno que convierte al cuerpo de constructor en consumidor, devorando sus propios tejidos para mantener los sistemas en funcionamiento.

Con el tiempo, esta crisis energética interna acelera la fragilidad, empeora los resultados de los tratamientos y priva a las personas de la vitalidad necesaria para sanar. Los investigadores están reevaluando esta condición desde la perspectiva del metabolismo, no solo de la desnutrición.

Al rastrear cómo falla la producción de energía en lo profundo de la célula, los investigadores han comenzado a descubrir por qué el músculo y la fuerza desaparecen incluso en individuos bien nutridos, y cómo restaurar el equilibrio energético del cuerpo podría detener o incluso revertir ese declive. Esta ciencia emergente apunta a una idea poderosa: reconstruir la fuerza no se trata solo de calorías o proteínas, sino de reactivar la capacidad del cuerpo para generar energía vital.

Detener la Pérdida Muscular Comienza con Restaurar la Energía

Un estudio publicado en Molecular Metabolism encontró que la pérdida muscular durante el cáncer y enfermedades crónicas ocurre porque el sistema energético del cuerpo se descompone, no solo por la inflamación o la mala nutrición.1

Los investigadores descubrieron que los músculos en animales con desgaste severo tenían niveles mucho más bajos de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+), una molécula clave que alimenta la producción de energía dentro de las mitocondrias, las “centrales eléctricas” de tus células. Cuando el NAD+ escasea, las células no pueden convertir los alimentos en energía, forzando al cuerpo a descomponer su propio tejido muscular para sobrevivir.

  • La falla energética impulsa la pérdida muscular — Cuando los científicos examinaron el tejido muscular, encontraron que las mitocondrias apenas funcionaban. Esta escasez de energía causó que los músculos se debilitaran y encogieran. Al mismo tiempo, los niveles de NAD+ colapsaron, mostrando que todo el sistema de producción de energía del cuerpo estaba desequilibrado.
  • Restaurar el NAD+ revivió los músculos — Cuando los investigadores usaron un tratamiento que bloqueaba las señales dañinas que impulsaban esta descomposición, los niveles de NAD+ se recuperaron y la producción de energía se reinició. La enzima que ayuda al cuerpo a producir NAD+ a partir de nutrientes como la vitamina B3 también volvió a la normalidad. Como resultado, las células musculares comenzaron a repararse a sí mismas y a recuperar fuerza.
  • Los músculos se fortalecieron incluso sin reducir los tumores — Los animales tratados vivieron más y mantuvieron su masa muscular, no porque su cáncer mejorara, sino porque sus células pudieron producir energía eficientemente nuevamente. Este hallazgo demostró que reparar el metabolismo, no solo tratar la enfermedad, es clave para reconstruir la fuerza.
  • La inflamación juega un papel, pero no es la causa principal — Aunque la inflamación estaba presente, el verdadero problema provenía de la pérdida de capacidad energética de las células. Una vez que se restauraron la función mitocondrial y el NAD+, la reparación muscular se reanudó incluso en presencia de inflamación continua.
  • La restauración energética, no las calorías, revierte el desgaste — El NAD+ actúa como una batería recargable que mantiene tus células funcionando. Cuando esa batería se agota, tu cuerpo pierde la capacidad de impulsar el movimiento, reparar tejidos y mantenerse resiliente. Restaurar el NAD+ recarga el sistema, ayudándote a recuperar energía, preservar la fuerza y ralentizar la espiral de desgaste desde dentro.

El Metabolismo Bajo Es la Verdadera Causa del Desgaste

Un comentario sobre el estudio de Molecular Metabolism2 por el investigador en bioenergética Georgi Dinkov reforzó que la caquexia refleja una ruptura en el metabolismo, no solo inflamación.3 La pérdida muscular en el cáncer y otras condiciones crónicas ocurre cuando el metabolismo oxidativo —el principal proceso productor de energía del cuerpo— se ralentiza.

  • La pérdida de energía comienza dentro de las mitocondrias — Cuando estos motores dejan de funcionar correctamente, los niveles de NAD+ caen abruptamente. Esta pérdida de energía no es solo un síntoma de la enfermedad, sino una de sus causas principales — el motor que impulsa el proceso de desgaste.
  • La inflamación y los factores ambientales empeoran el declive — Esta caída en la energía celular a menudo se agrava por la inflamación crónica y por grasas poliinsaturadas como el ácido linoleico (LA) presente en aceites de semillas. Estos factores debilitan aún más la capacidad del cuerpo para producir energía. Dinkov enfatizó que la inflamación ocurre después de que el sistema energético se descompone — no inicia el problema.
  • El cáncer desplaza la producción de energía a un estado ineficiente — Cuando falla el metabolismo mitocondrial, explicó Dinkov, las células cancerosas compensan produciendo energía en el compartimento fluido de la célula en lugar de en las mitocondrias. Este proceso regenera pequeñas cantidades de NAD+ pero produce grandes cantidades de lactato — una especie de “modo de emergencia” metabólico que alimenta una mayor disfunción.
  • Apoyar la regeneración de NAD+ ayuda a bloquear el desgaste — Según Dinkov, prevenir el agotamiento del NAD+ o restaurar sus niveles mitocondriales podría detener o incluso revertir la pérdida muscular. Destacó que compuestos simples que sostienen el metabolismo oxidativo — incluyendo niacinamida (vitamina B3), azul de metileno, CoQ10, vitamina K y emodina — ayudan a mantener la energía mitocondrial, bloquean el proceso de desgaste y apoyan la recuperación.

La Niacina Recarga el Sistema Energético de Tu Cuerpo y Frena la Pérdida Muscular

Un estudio publicado en Nature Communications encontró que administrar niacina, una forma de vitamina B3, reponía el NAD+ tanto en el tejido muscular como en el hepático de ratones con desgaste severo relacionado con cáncer.4 Cuando se restauraron los niveles de NAD+, mejoraron la masa y fuerza muscular, la función mitocondrial se recuperó y la producción de energía se estabilizó, incluso durante la quimioterapia.

Aunque este estudio demuestra el potencial terapéutico de la reposición de NAD+, discrepo con el uso de la niacina como la forma de administración óptima. Basándome en mi revisión de la literatura, la niacinamida (nicotinamida) es un precursor del NAD+ mucho más efectivo con varias ventajas críticas: se convierte más eficientemente a NAD+ a través de la vía de rescate. Para la suplementación oral, una dosis efectiva es aproximadamente 50 mg tres veces al día.

Sin embargo, a principios del próximo año lanzaremos formulaciones de próxima generación muy superiores que utilizan tecnología liposomal avanzada para colocar la niacinamida directamente en las células con una eficacia de absorción casi completa. Esta administración dirigida elimina el metabolismo de primer paso y nos permite lograr una reposición de NAD+ equivalente o superior con dosis notablemente más bajas —tan solo 1-2 miligramos— evitando la carga gastrointestinal y hepática de dosis orales más altas.

Estas innovaciones representan un salto significativo en la optimización del NAD+, combinando el precursor bioquímico correcto con una tecnología de administración que maximiza la captación celular y minimiza el desperdicio.

  • La pérdida muscular se rastreó hasta una falla en la capacidad celular para producir NAD+ — En la caquexia por cáncer, se encontró que la enzima responsable de convertir nutrientes como la vitamina B3 en NAD+ estaba dramáticamente reducida tanto en animales como en pacientes humanos con cáncer.
  • Esta caída significaba que incluso cuando los nutrientes estaban disponibles, las células musculares no podían convertirlos en energía. En humanos, la baja expresión de esta enzima se vinculó con perfiles metabólicos anormales, incluso antes de que los pacientes comenzaran a perder peso, sugiriendo que la falla energética comienza mucho antes del desgaste visible.
  • La niacina ayudó a reconstruir el equilibrio energético en múltiples órganos — En ratones con cáncer agresivo y en aquellos con tumores de crecimiento lento, la niacina aumentó el NAD+ tanto en el músculo esquelético como en el tejido hepático. Esto no solo aumentó el adenosín trifosfato (ATP) —la principal molécula de energía del cuerpo— sino que también mejoró la salud mitocondrial y la síntesis de proteínas.
  • Los músculos tratados con niacina recuperaron masa, mostraron menos signos de descomposición y recuperaron parcialmente la fuerza de agarre. Estos beneficios ocurrieron sin reducir los tumores, mostrando que la mejora provenía de reparar el metabolismo, no de suprimir el cáncer.
  • La niacina también aumentó el número y la calidad de las mitocondrias al elevar los niveles de una proteína que controla el crecimiento y la renovación mitocondrial. Los animales tratados tenían más ADN mitocondrial, mayor capacidad energética y fibras musculares más fuertes. Este efecto fue consistente tanto en modelos rápidos como lentos de desgaste, lo que significa que la niacina funcionó independientemente de la gravedad de la enfermedad.
  • Los hallazgos abren la puerta a terapias metabólicas simples — El estudio reveló que tanto la deficiencia de NAD+ muscular como hepática son centrales en la caquexia por cáncer, haciendo de la reparación energética un problema sistémico. Al corregir el metabolismo del NAD+, la niacina ayudó a mantener la homeostasis energética y prevenir una mayor descomposición tisular.
  • Los clínicos están explorando tratamientos tempranos y dirigidos para complementar la reparación metabólica — Una revisión en la British Journal of Clinical Pharmacology señaló que millones viven con pérdida muscular no diagnosticada, a menudo antes de que ocurra una pérdida de peso visible.5
  • Los investigadores están probando nuevos fármacos como los moduladores selectivos de los receptores de andrógenos (SARMs) y los agonistas de la grelina para estimular la síntesis de proteínas musculares. Sin embargo, los resultados hasta ahora muestran que estos fármacos aumentan más el tamaño del músculo que la fuerza, subrayando que restaurar el NAD+ y el metabolismo —no solo construir tejido— sigue siendo la verdadera clave para una recuperación duradera.

Reconstruye Tu Energía desde Dentro

Si has estado perdiendo fuerza, luchando contra la fatiga o viendo cómo tu peso cae incluso cuando estás comiendo lo suficiente, el problema no es solo lo que hay en tu plato — es cómo tu cuerpo está usando esa energía.

La investigación muestra que la pérdida muscular, la debilidad y el declive metabólico comienzan cuando tus células pierden su capacidad de producir energía eficientemente. Para revertir eso, necesitas recargar tu metabolismo y restaurar el NAD+, la molécula que alimenta tus mitocondrias y mantiene los sistemas de reparación de tu cuerpo funcionando. Así es como puedes comenzar a reconstruir tu fuerza y energía desde dentro:

  1. Restaura tu “batería” celular con alimentos ricos en niacina y niacinamida — Si tu energía se siente agotada sin importar cuánto descanses, a menudo se debe a que tus niveles de NAD+ están bajos. La niacina y su forma más suave, la niacinamida, proporcionan las materias primas que tu cuerpo necesita para producir NAD+ nuevamente.
  2. Añadir pequeñas dosis diarias —ya sea a través de fuentes alimentarias como el hígado de res alimentada con pasto o los hongos, o a través de un suplemento— ayuda a que tus células vuelvan a una producción de energía eficiente. Este cambio apoya tus músculos, hígado y cerebro al mismo tiempo. El uso a largo plazo de la niacina conlleva un riesgo de efectos secundarios, así que considera tomar niacinamida en su lugar, con una dosis de 50 miligramos tres veces al día, para aumentar la producción de NAD+.
  3. Alimenta tus mitocondrias con los nutrientes correctos — Tus mitocondrias necesitan más que calorías —necesitan cofactores como CoQ10, vitamina K y riboflavina para generar ATP. Si te has sentido persistentemente cansado o débil, restaurar estos nutrientes ayuda a tu cuerpo a “recordar” cómo producir energía constante y limpia nuevamente. Piensa en ellos como herramientas que reconstruyen tu central eléctrica interna.
  4. Elimina los “frenos” metabólicos ocultos en tu dieta — Si estás usando aceites de semillas como soja, maíz, girasol o canola, es hora de detenerte. Estos aceites son altos en AL, que interfiere con cómo tus células producen energía y desencadena inflamación crónica. Reemplázalos con grasas estables como mantequilla de pastoreo, ghee o sebo. Con el tiempo, este cambio reduce la carga oxidativa en tu cuerpo y ayuda a que tu metabolismo funcione sin problemas nuevamente.
  5. Reduce tus hormonas del estrés mediante descanso profundo y comida real — Cuando estás en un estado de estrés prolongado, tu cuerpo se inunda de cortisol y adrenalina, que aceleran la descomposición tisular. Comidas equilibradas con suficiente proteína, carbohidratos naturales como fruta o arroz blanco y sal rica en minerales calman tu sistema
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