Para ver el documental nominado al Oscar en el que muchos de ellos tienen papeles principales, los alumnos de la Escuela Número 1 de Karabash han tenido que consiguir copias pirateadas, viendo la película en privado, en sus teléfonos o portátiles.
El premio Bafta a mejor documental la semana pasada para *Mr. Nobody Against Putin* ha sido cuidadosamente ignorado por los medios estatales rusos, y el galardón que la película ganó en Sundance el año pasado también fue recibido con silencio. El personal de la escuela y los funcionarios gubernamentales en el Kremlin parecen unidos en su deseo de fingir que no saben nada sobre la película.
Pero Pavel Talankin, profesor del colegio, codirector y héroe del documental, tiene la esperanza de que la inclusión de la película en los Oscars a finales de este mes hará que más rusos sean conscientes de su existencia.
Sus imágenes muestran a sus colegas lidiando con la implementación de un nuevo programa de educación patriótica, ordenado por el gobierno y diseñado para moldear a los niños de primaria en entusiastas de Putin y partidarios de la guerra contra Ucrania. El documental revela la potente maquinaria propagandística de Rusia en acción.
‘El gobierno de Putin está haciendo todo lo posible para crear una generación leal a su política’ … *Mr. Nobody Against Putin*. Fotografía: Pavel Talankin
“Espero que ayude a estos niños en el futuro a entender que ellos fueron las víctimas de todo esto”, dice Talankin. “Esta película está dirigida principalmente a los rusos, para mostrarles lo que está pasando ahora dentro de sus escuelas”.
Talankin, cuyo rol en la escuela era coordinar y filmar los eventos escolares y actividades extracurriculares, pasó dos años y medio documentando esta campaña masiva de adoctrinamiento. Las grabaciones de las clases tenían que subirse regularmente a una web gubernamental como evidencia de que el personal cumplía con la cuota de enseñanza patriótica requerida por el ministerio de educación.
También, con gran riesgo para sí mismo, enviaba las grabaciones fuera del país al director estadounidense David Borenstein, quien comenzó a trabajar en editarlas para convertirlas en una película.
El documental muestra a niños dóciles y obedientes, que inicialmente parecen aburridos y confusos por las clases, absorbiendo lentamente el nuevo material. Antes del comienzo de la guerra contra Ucrania, se alinean para cantar alegres coros que declaran: “Que siempre haya sol; que siempre haya cielo”. Unos meses después, los vemos con la cabeza entre las manos, con preocupada incomprensión, mientras sus profesores leen guiones gubernamentales sobre los objetivos del ejército ruso en Ucrania, y tropezando con palabras poco familiares como “desnazificación” y “desmilitarización”.
‘Los padres no sabían realmente qué se enseñaba en estas clases’ … escolares en *Mr. Nobody Against Putin*. Fotografía: Pavel Talankin
Pronto, los pasillos de la escuela hacen eco del ruido de los niños marchando con seriedad por el edificio, con la espalda recta y balanceando los brazos al unísono. Representantes de la organización paramilitar Wagner visitan para enseñarles a identificar y esquivar minas que podrían volarles las piernas. Competencias de lanzamiento de granadas reemplazan las clases regulares de deporte. Mientras, en casa por la televisión, los niños ven programas donde soldados rusos discuten la guerra, y dicen frases como: “No debemos matarlos [a los ucranianos] por odio, debemos matarlos por amor a nuestros propios hijos”.
“La propaganda es muy efectiva”, dice Talankin, de 34 años, hablando en Londres dos días después de ganar el Bafta. “El estado gasta mucho dinero en ella; no se molestarían si no funcionara”.
El efecto acumulativo de introducir estas clases en miles de escuelas primarias a lo largo de las 11 zonas horarias de Rusia es significativo. “El gobierno de Putin está haciendo todo lo posible para crear una generación leal a su política. La película resalta no solo lo que está pasando ahora, sino cómo cuando estos niños salgan del sistema educativo, dentro de 10 o 15 años, se habrá creado una nueva generación de lealistas pro-Putin”, dijo.
Este programa de adoctrinamiento tiene un impacto negativo en la educación normal de los niños. Se convoca una reunión de emergencia del personal para debatir por qué las calificaciones han caído bruscamente en la escuela. Algunos profesores se preguntan si podría ser porque se dedica demasiado tiempo a las nuevas clases de patriotismo. La directora dice cansadamente que la despedirían si optara por dejar de enseñar ese material. “Es imposible entrar en las escuelas rusas con una cámara, así que poder oírla decir eso convierte a esta en la escena más importante de la película, en mi opinión”, afirma.
‘Necesitamos más Mr. Nobodies’ … David Borenstein y Pavel Talankin con su premio Bafta al mejor documental por *Mr. Nobody Against Putin*. Fotografía: Ian West/PA
A Talankin le impresiona que tanta gente en Karabash, un pequeño pueblo industrial en los Urales, haya podido ver la película. Las copias piratas se pasaban de una persona a otra, como los volúmenes samizdat de las obras prohibidas de Aleksandr Solzhenitsyn en la Unión Soviética, dice. “Los padres no sabían realmente que se enseñaba en estas clases. Algunas personas me han escrito con agradecimiento, otras han dicho que la próxima vez que te veamos te romperemos las rodillas”.
Cuando los funcionarios locales se enteraron de que la película se había visto ampliamente en la ciudad, agentes del servicio de inteligencia estatal FSB fueron enviados a la escuela para hablar con los profesores. “Reunieron a la dirección del colegio y dijeron: esta persona no existió y no existe y no deben contactarlo; esta película no existió y no existe, y no deben hacer ningún comentario sobre ella”.
Es importante para Talankin creer que la película finalmente tendrá un impacto en Rusia, porque su participación en el documental lo ha obligado a dejar a su familia y huir del país donde vivió toda su vida para evitar ser arrestado por disidencia. Mientras él filmaba, se introdujeron leyes anti-traición más represivas, y si su proyecto hubiera sido descubierto, se enfrentaba a la amenaza de cadena perpetua.
‘Es mejor hablar de los problemas que callarlos’ … la madre de Pavel Talankin en *Mr. Nobody Against Putin*. **Fotografía: Pavel Talankin**
El día siguiente a la ceremonia de graduación del colegio en 2024, le dijo a su madre (la bibliotecaria del escuela), a sus amigos y a sus colegas que se iba de vacaciones a Turquía por una semana. Hizo una maleta con copias de todas sus grabaciones y salió del país, esperando que no registraran su equipaje.
Sabe que no podrá volver a su casa y ha obtenido asilo político en Europa. Cree que el sacrificio personal valió la pena. “Es mejor hablar de los problemas que quedarse callado ante ellos”.
En su discurso de aceptación del Bafta, Borenstein destacó la extrema valentía mostrada por Talankin. “Él no es un don nadie. Quería mostrar qué tan rápido el totalitarismo puede apoderarse de una escuela, un lugar de trabajo, un gobierno. Y cómo nuestra complicidad se convierte en combustible para ese fuego”, le dijo al público.
“Cuando una ley de traición lo amenazó con prisión, él siguió grabando. Cuando un coche policial comenzó a aparcar frente a su casa, él siguió grabando. Y cuando tuvo que sacrificar toda su vida en Rusia para sacar este metraje de contrabando, no dudó. No importa quién seamos, siempre hay poder en nuestras acciones. El coraje se encuentra en lugares inesperados. Necesitamos más don nadies.”
*Mr Nobody Against Putin* está en BBC iPlayer (Storyville, BBC Four).