‘Me dieron ganas de celebrar’: El regreso seductor y lleno de giros de ‘The Night Manager’ fue un triunfo televisivo

¡Qué placer ser seducido – y The Night Manager es quizás el programa más seductor de la televisión. Las casas lujosas y los hoteles elegantes; los trajes caros y las camisas impecables (¿alguien las luce mejor que Tom Hiddleston?); toda esa gente guapa con sus rostros hermosos, traicionándose elegantemente unos a otros. La primera temporada salió hace diez años – un mundo completamente distinto – así que cuando anunciaron una segunda, mi primer pensamiento fue: ay no, un rayo no cae dos veces en el mismo sitio. Para mi delicia, estaba equivocado.

Si no has vuelto a ver *The Night Manager* desde el 2016, estos son los datos claves: Jonathan Pine (Hiddleston), un *night manager* de un hotel en El Cairo, se infiltró en el exclusivo mundo del traficante de armas Richard Onslow Roper (Hugh Laurie), alias “el peor hombre del mundo”, bajo las órdenes de Angela Burr (Olivia Colman), quien dirigía una operación de inteligencia británica. Como un supuesto secuaz leal, Pine hechizó a Roper, se lió con su novia, hundió su negocio de armas y escapó con 300 millones de dólares, mientras Roper era arrastrado gritando hacia un destino violento por clientes descontentos.

John le Carré opinaba que la primera temporada, que modificó su novela de 1993 (cambiando la guerra del Golfo por la Primavera Árabe), en realidad terminó bien para Roper. “Escribió en el Guardian” cuando se emitió: “Sea como sea que acabe nuestra historia, él sale como un tipo que, a pesar de todas las cosas terribles que hizo, ha sido tratado injustamente a cambio. Quizás es porque el Roper de Laurie nos ha entretenido tanto con su estilo, su ingenio, su urbanidad y su pura maldad que no queremos dejarlo ir. O tal vez es porque ya nos hemos puesto a pensar si Pine no se está divirtiendo demasiado en su papel de ángel vengador.”

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Siempre el profeta. Realmente no queríamos dejar ir a Roper, y la impenetrabilidad de Pine, ese destello en sus ojos cuando Roper le prometió el mundo, era su mayor atractivo. La segunda temporada se apoyó mucho en estos dos hechos, y por eso funcionó. Además, tiene una trama muy cuidada, algo que se agradece cuando tantas series recientes parecen no tener rumbo, avanzando sin propósito hacia su final (os miro a vosotras, *Fallout* y *Stranger Things*).

Aunque esta vez no contó con el peso de una novela de Le Carré, la segunda temporada tuvo caras conocidas: volvieron Hiddleston, Colman, Alistair Petrie y Douglas Hodge, junto a una sorpresa totalmente oculta antes del estreno – Laurie en su mejor papel de Roper, malhumorado y aparentemente resucitado. Pero las nuevas caras me impresionaron más: el magnético Diego Calva como el traficante de armas colombiano Teddy Dos Santos, que parece importar armas británicas y construir un ejército guerrillero; y Camila Morrone como Roxana Bolaños, una informante de carácter fuerte que se convierte en el acceso de Pine al mundo de Dos Santos.

Asuntos familiares… Hugh Laurie como Richard Onslow Roper y Diego Calva como Teddy Dos Santos. Fotografía: Des Willie/Ink Factory/BBC

Traficantes de armas, mujeres hermosas, instituciones corruptas, espías espiándose entre sí – parecía que la segunda temporada sería solo una versión tropical de la primera. Pero lo mejor de *The Night Manager* es cómo fingió cumplir nuestras expectativas para después subvertirlas por completo.

*The Night Manager* a menudo coquetea con lo absurdo, pero cuando se reveló que el padre de Dos Santos era inglés, pareció un guiño demasiado obvio y decepcionante: Le Carré hace *Star Wars*. Pero entonces, la verdadera revelación: el querido papá seguía vivo y trabajaba con su hijo para reconstruir su imperio. “Cuando mates al dragón”, dijo Roper, “siempre comprueba su aliento.”

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Bolaños no era otra Jed, un cuerpo atractivo para el placer; ella odia abiertamente a Pine por el peligro al que la ha expuesto y termina traicionándolo por completo. Fue Dos Santos, con todos sus problemas paternos, quien parecía más obsesionado con este apuesto británico de ojos azules y sus camisas bonitas. (Su baile de a tres, por cierto – lo más sexy en la TV en mucho tiempo y ni siquiera se besaron). “¿Fuiste susceptible?” le preguntó Roper a su hijo en el episodio cinco, y la pausa de Dos Santos fue la respuesta.

Ver a Hiddleston y Laurie enfrentarse de nuevo me dió ganas de celebrar. En un enfrentamiento de diez minutos, una tensa comida con filete a la altura de la escena de la cafetería en *Heat*, Roper le da un ultimátum a Pine: únete a mí o muere. “Siento una inexplicable afección por ti”, dice, como explicación.

Gracias a su química, una parte de ti quiere que Pine diga “sí”, mientras el resto espera que diga “no” para que puedan seguir encontrándose, tan seguros como la muerte y los impuestos. Laurie claramente disfruta con Roper, un hombre que dice cosas como “¡La conciencia y la vergüenza son las cadenas de los esclavos!” y cita burlonamente a Macbeth – “Si el hecho hecho se acabara, cuanto antes mejor se hiciera” – mientras su hijo le apunta con una pistola en la frente.

Y el pobre y condenado Dos Santos. Después de convencerlo de traicionar a su padre, Pine le aconsejó que pusiera cara de valiente y actuara leal – “como un perro”, dijo, sin saber que Roper acababa de matar a tres de sus propios perros sin pestañear. Al final, Dos Santos fue ejecutado por su padre, el avión que transportaba las armas solo contenía un teatral “puedes besarme” para los pocos bienintencionados que quedaban, Burr fue asesinada y Pine quedó desangrándose en la selva colombiana. Roper, mientras tanto, consiguió su pasaporte británico, su mansión prometida en Oxford y la vuelta de su hijo. Esta vez, ganó claramente. Por ahora, al menos – la tercera temporada, afortunadamente, ya está en preproducción.

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