Manifestantes en apoyo a los rehenes salieron a las calles de Jerusalén y marcharon hacia la residencia del primer ministro Benjamin Netanyahu para expresar su enojo por el plan de tomar el control de Gaza.
El exsoldado Max Kresch marchaba con un cartel que decía “Me negué”.
“Somos más de 350 soldados que servimos en la guerra y nos negamos a seguir participando en la guerra política de Netanyahu”, le dijo al periodista Emir Nader de la BBC.
Hubo protestas en varias ciudades de Israel, como Haifa, y miles de personas se reunieron en Tel Aviv.
La decisión de Israel de expandir su guerra en Gaza provocó condenas de la ONU y varios países, como Reino Unido, Francia y Canada, y llevó a Alemania a suspender exportaciones militares a Israel.
El plan, aprobado por el gabinete de seguridad israelí, enumera cinco “principios” para terminar la guerra: desarmar a Hamas, liberar a todos los rehenes, desmilitarizar la Franja de Gaza, tomar control de la seguridad del territorio y establecer “una administración civil alternativa que no sea ni Hamas ni la Autoridad Palestina”.