Videos subidos en redes sociales muestran grandes multitudes de manifestantes marchando por Teherán y otras ciudades iraníes. Se dice que es la mayor muestra de fuerza de los oponentes al régimen clerical en años.
Se pueden ver concentraciones en Teherán y en la segunda ciudad de Irán, Mashhad, en material verificado por BBC Persa. Las demostraciones pacíficas no fueron disueltas por las fuerzas de seguridad.
El miércoles, hubieron choques violentos en varias ciudades.
Las multitudes en Mashhad pidieron el derrocamiento del Líder Supremo, el Ayatolá Ali Khamenei, y el retorno de Reza Pahlavi, el hijo exiliado del antiguo sah. Él había instado a sus seguidores a salir a las calles.
Es el duodécimo día consecutivo de disturbios en Irán. Las protestas se han extendido a 140 ciudades en todas las 31 provincias, según la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos.
Han reportado que al menos 34 manifestantes y siete miembros de seguridad han muerto durante los disturbios, y que 2,270 manifestantes han sido arrestados.
Otro grupo, Iran Human Rights con sede en Noruega, ha dicho que al menos 45 manifestantes, incluidos ocho niños, han sido asesinados por las fuerzas de seguridad.
BBC Persa ha confirmado las muertes e identidades de 21 personas, mientras que las autoridades iraníes han reportado la muerte de cinco miembros de seguridad.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes salieron a las calles de la capital, Teherán, para expresar su enojo por otra caída brusca del valor de la moneda iraní, el rial, frente al dólar estadounidense en el mercado abierto.
El rial ha caído a un mínimo histórico durante el último año y la inflación se ha disparado al 40%. Esto se debe a que las sanciones por el programa nuclear iraní afectan una economía también debilitada por la mala gestión y la corrupción del gobierno.
Pronto, estudiantes universitarios se unieron a las protestas y estas comenzaron a extenderse a otras ciudades. Frecuentemente se escuchaba a la gente gritar consignas contra el establecimiento clerical.