Mallorca abandona el proyecto del depósito de misiles

Los planes para instalar un depósito militar de misiles en la base aérea de Son Sant Joan en Palma de Mallorca, un emplazamiento civil-militar compartido con el principal aeropuerto de la isla turística, han sido oficialmente abandonados por las autoridades de defensa españolas, confirman fuentes del sector. Esta decisión supone un giro respecto a un proyecto controvertido que generó preocupación ciudadana y disputa política en las Islas Baleares a finales del año pasado.

Inversión de un proyecto de defensa polémico

La propuesta, que preveía la construcción de una instalación segura para el almacenamiento de armamento dentro del perímetro de la base aérea, causó sorpresa al revelarse que las autoridades autonómicas no fueron informadas con antelación. A principios de este invierno, la Ministra de Defensa española habría comunicado al Gobierno balear que desconocía el plan, a pesar de que el proyecto ya había sido licitado y adjudicado, y los primeros estudios de terreno estaban en marcha.

Tras esta secuencia de eventos, el ministerio nacional ha decidido ahora paralizar el plan de ubicación del depósito de misiles en Mallorca. En su lugar, según se informa, los responsables de defensa están evaluando emplazamientos alternativos fuera del archipiélago balear para este tipo de infraestructura militar.

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La determinación ha suscitado una recepción cautelosa por parte de políticos regionales, algunos de los cuales habían criticado públicamente la falta de coordinación entre Madrid y el gobierno autonómico. En el punto álgido del debate el año pasado, representantes de MÉS per Mallorca y del partido Sumar Baleares exigieron transparencia, respeto institucional y una evaluación completa de los riesgos de seguridad para las zonas residenciales colindantes.

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Objeciones locales y preocupaciones de seguridad

La oposición al depósito no se limitó a los círculos políticos. Los vecinos de Sa Casa Blanca, un barrio lindante con la base aérea y el aeropuerto de Palma, se mostraron firmemente contrarios a la presencia de un gran almacén de armamento cerca de sus viviendas. Los portavoces vecinales argumentaron que almacenar bombas y misiles tan cerca de las operaciones de aviación civil y de áreas pobladas constituía un riesgo de seguridad inquietante, más allá de las garantías oficiales sobre los protocolos de protección.

Las protestas ciudadanas incluyeron demandas de explicaciones formales a las autoridades de defensa y reuniones con el ayuntamiento de Palma para expresar su inquietud. Los críticos también subrayaron lo que percibieron como una deficiente comunicación por parte de los planificadores militares, quienes no habían contactado a los representantes locales o autonómicos antes de que el proyecto se hiciera público.

Aunque el Ministerio de Defensa aún no ha emitido un comunicado público detallado sobre la decisión de buscar nuevas ubicaciones, el archivo del plan original para Mallorca parece reflejar tanto la presión política como la resistencia vecinal. El desenlace supone un respiro temporal para los residentes cercanos a Son Sant Joan, si bien es probable que las discusiones sobre las necesidades de defensa nacional y la cooperación regional continúen en el futuro.

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