Málaga alberga la segunda calle con mayor contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂) de España, según el último ranking publicado por la organización Ecologistas en Acción, basado en datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica.
El informe destaca que la Avenida Juan XXIII en Málaga registró una media anual de 31 microgramos por metro cúbico (μg/m³) de NO₂ en 2025, lo que la sitúa como el segundo punto más contaminado del ranking nacional. Solo la Plaza Elíptica de Madrid, con 32 μg/m³, presenta niveles superiores. La tercera posición corresponde a otra ciudad andaluza: Granada Norte, en Granada, con 30 μg/m³.
Estos valores superan con creces la guía anual recomendada por la Organización Mundial de la Salud de 10 μg/m³ y el objetivo más ambicioso de la Unión Europea de 20 μg/m³ fijado para 2030. No obstante, se encuentran fuera de la Zona de Bajas Emisiones de la ciudad y, aun así, están por debajo del límite legal vigente en la UE (ampliamente criticado por obsoleto) de 40 μg/m³.
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De acuerdo con el análisis de Ecologistas en Acción, que abarca 18 ciudades españolas grandes y medianas, solo Santa Cruz de Tenerife y Valladolid logran mantenerse en o por debajo del futuro objetivo europeo de 20 μg/m³ para 2030, dos ciudades que quizá sean las más ventosas de toda España.
Principal fuente de contaminación
El dióxido de nitrógeno es un gas tóxico de tonalidad amarillenta generado principalmente por el tráfico rodado, especialmente por vehículos diésel. Al ser inhalado, alcanza las partes más profundas de los pulmones, menoscaba la función inmunológica y reduce la resistencia del organismo a infecciones respiratorias. El último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente estima que el NO₂ fue responsable de 4.100 muertes prematuras en España en 2023.
Pese a las cifras preocupantes, la calidad del aire en Málaga, y en toda España, ha mejorado enormemente en la última década. En 2015, los niveles de NO₂ en Málaga se situaban en 40 μg/m³ (justo en el límite legal actual de la UE). La ciudad se mantuvo en torno a ese valor hasta 2018 (39 μg/m³), tras lo cual inició un descenso continuado, alcanzando un mínimo de 29 μg/m³ en 2021.
Desde entonces la tendencia ha sido irregular: los niveles subieron a 33 μg/m³ en 2022 para luego descender un microgramo anual tanto en 2023 como en 2024, dando como resultado la media de 31 μg/m³ en 2025.
A nivel nacional, el peor registro histórico sigue siendo 80 μg/m³, medido en Valencia en 1996. Los valores máximos han disminuido marcadamente desde entonces debido a sucesivas políticas medioambientales. Veinte años después, en 2016, el pico nacional era de 56 μg/m³ (aún en Madrid), y para 2025 la peor medición había bajado a 32 μg/m³, nuevamente en la capital.
¿Por qué estas áreas son peores que otras?
¿Qué tienen en común la Avenida Juan XXIII en Málaga y la Plaza Elíptica en Madrid? Ambas calles son áreas tradicionalmente obreras con una aparente mayor presencia de vehículos antiguos, de una época en España en la que más del 95% de las ventas de automóviles eran diésel. Ambas concentran también un alto número de furgonetas de reparto, al estar próximas a zonas industriales, y ambas están protegidas de los vientos debido a la arquitectura de los edificios. Pero, lo más importante, es que actúan como ejes esenciales hacia otras áreas importantes de la ciudad, lo que conlleva un mayor tránsito de vehículos de paso.
Ecologistas en Acción reclama medidas más contundentes.
La organización ecologista considera los niveles actuales “inaceptables” y reclama al ministerio liderado por Sara Aagesen la implementación de “medidas decididas”. Entre las principales exigencias figuran:
- Reducción efectiva de la presencia del coche privado en el ámbito urbano.
- Zonas de Bajas Emisiones (ZBEs) debidamente fiscalizadas.
- Activación de protocolos específicos ante episodios de contaminación.
Ecologistas en Acción subraya que, si bien se ha progresado, el ritmo actual es insuficiente para alcanzar los objetivos de calidad del aire basados en la salud a corto plazo.