Es difícil sobreestimar el impacto de Ray of Light, el séptimo álbume de Madonna. Lanzado en 1998, rediseñó completamente la carrera de Madonna, abrazando el trip-hop, electronica y Britpop y, esencialmente, probando a un público poco amable que ella era una de las grandes autoras del pop. Provocó uno de sus sencillos más grandes – la conmovedora balada Frozen – y su canción títlo todavía es un básico en las listas de radio y DJs. En los últimos años, muchos de los nombres más significativos del pop contemporaneo y subterráneo, incluyendo a Caroline Polachek, Addison Rae, a.s.o., Shygirl y FKA twigs, han referenciado Ray of Light, ya sea directamente o indirectamente. Es un esfuerzo inútil intentar hacer un caso por el mejor o más significativo álbum de Madonna – ella tiene al menos cinco fuertes contendientes – pero si hay un consenso, es Ray of Light.
Es por eso que el anuncio de Veronica Electronica, un álbum completo de remezclas de Ray of Light, fue recibido con tal histeria por los fanáticos a inicio de este año. Madonna ha hablado mucho a través de los años sobre Veronica, el personaje – en verdadera forma de Madonna, Veronica proviene de un concepto vagamente contradictorio donde ella es tanto una chica bailando en un club y, de alguna manera, “medieval” – y el álbum, que ella quiso lanzar después de Ray of Light pero terminó guardando. Para los verdaderos fãs, el álbum prometido es una especie de santo grial – no importa que este lanzamiento tan esperado solo contenga dos canciones verdaderamentes nuevas, una de las cuales, un viejo demo titulado Gone Gone Gone, ha estado flotando en internet por años.
Aun así, es difícil negar los placeres simples que se pueden derivar de escuchar algunos remixes de Madonna clásicos reducidos a la longitud de radio y secuenciados como el original Ray of Light. Drowned World/Substitute for Love suena genial sacada de su contexto original de trip-hop glaciar y convertida en un acid rager de DayGlo por BT y Sasha; las ambigüedades emocionales de la canción original son reemplazadas por una calidez positiva, y puedes imaginar fácilmente la canción marcando los últimos minutos de una fiesta salvaje mientras el sol comienza a salir. Otras canciones, como el remix de Peter y Victor de Skin – la otra nueva canción aquí – toman un camino opuesto; intensifican la melancolía innata de Skin con un ritmo techno de exploración, agudo y marcado por grandes quiebres, convirtiendo la pista original en algo inestable y raro.
Como suele suceder con los álbumes de remezclas, hay momentos en Veronica Electronica que se sienten superficiales – en particular, el remix de Club 69 de Nothing Really Matters. Quizás cualquier remix de la canción original siempre será mantenida a un estandar más alto, dado su estatus como una de las pocas pistas de club en Ray of Light, pero a diferencia de muchos de los remixes en el álbum, se siente como si no hubiera relación entre el material fuente y el rework aquí, a parte de la vocal de Madonna, que está repetida hasta el punto de irritación. Es frustrante cuando la gente dice que “odia los remixes”, como si pudiera hacer un estamento general sobre toda una forma de arte, pero este tipo de remix puede hacerte sympathizar con el sentimiento.
Por otro lado, el mix de Fabien de The Power of Good-Bye representa todo el potencial de un proyecto curioso como este: una remezcla de drum’n’bass bizarra y mínima de una de las mejores baladas de Madonna, logra un enorme poder en conflicto entre los bombos frenéticos de Fabien y la vocal serena y triste de Madonna. Es una entrada sorprendentemente apropiada a Gone Gone Gone, una canción tan extrañamente brillante que realmente puedes entender por qué fue dejada fuera del álbum original. Es, esencialmente, una balada melancolica de ruptura ambientada en un ritmo de electro chisporroteante – un choque tonal surrealista que apenas resuena con las aguas plácidas de Ray of Light, pero que brinda una sorprendente cantidad de dificil de insight acerca del estado creativo de Madonna en ese momento: aquí está una de las estrellas más grandes del mundo, en su prime creativo, probando cualquier cosa para ver qué funciona. Por esa mirada detrás del telón sola, Veronica Electronica vale la pena el precio de la entrada.