España ha ascendido al nivel superior del ránking europeo de salario mínimo, reduciendo la brecha con países como el Reino Unido.
Crédito: Shutterstock/Fernando Uyaguari
Los salarios mínimos en Europa varían mucho más de lo que muchos residentes perciben, y España ya no se encuentra cerca del fondo de la tabla. Tras años de incrementos sostenidos, el país ha escalado hasta el tramo alto de los salarios mínimos de la UE, estrechando la distancia con las economías más prósperas del norte e incluso aproximándose al Reino Unido en algunas comparativas.
El actual salario mínimo interprofesional (SMI) de España se sitúa en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, el formato oficial utilizado a nivel nacional. Convertido al modelo de 12 pagas empleado para las comparaciones europeas, equivale aproximadamente a 1.425 euros al mes. Según los datos de Eurostat, esto coloca a España en torno al séptimo puesto de la UE.
País
Salario mínimo mensual € 2026
Luxemburgo
2.704
Irlanda
2.391
Alemania
2.343
Reino Unido
2.320
Países Bajos
2.295
Bélgica
2.112
Francia
1.823
España
1.381
Eslovenia
1.278
Lituania
1.153
Polonia
1.139
Chipre
1.088
Portugal
1.073
Croacia
1.050
Grecia
1.027
Malta
994
Chequia
924
Eslovaquia
915
Estonia
886
Hungría
838
Rumanía
795
Letonia
780
Bulgaria
620
Fuentes: Datos de salario mínimo de Eurostat;
Salario Mínimo Nacional del Gobierno del Reino Unido.
Análisis: Euro Weekly News.
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Cómo se compara España en el contexto europeo
En la cima del ránking europeo se encuentra Luxemburgo, seguido por países como Irlanda, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Francia. España se sitúa ahora justo detrás de este grupo, por delante de la mayoría de las naciones del sur y el este de Europa.
Este cambio representa una evolución significativa respecto a hace una década, cuando el salario mínimo español estaba muy por detrás del de sus homólogos europeos occidentales. Desde 2018, el SMI ha experimentado un incremento notable, pasando de 735 euros a más de 1.200 euros en la actualidad. Pocos países de la UE han registrado un crecimiento tan rápido en un período similar.
No todos los países europeos cuentan con un salario mínimo estatutario. Naciones como Dinamarca, Suecia e Italia se basan en convenios sectoriales, lo que puede dificultar las comparaciones directas, aunque no las hace menos útiles para comprender el panorama general.
España frente al Reino Unido: más cerca de lo esperado
Al comparar con el Reino Unido, la brecha es menor de lo que muchos expatriados suponen. El salario mínimo británico para adultos se sitúa actualmente en 11,44 libras por hora, lo que se traduce en aproximadamente 1.900 euros mensuales para un trabajador a tiempo completo antes de impuestos. El equivalente español, ajustado a la comparativa de 12 pagas (unos 1.425 euros), sigue siendo inferior, pero mucho más cercano que hace una década.
En 2018, el salario mínimo en España era de solo 735 euros mensuales, lo que significa que la distancia con el Reino Unido se ha reducido drásticamente en un tiempo relativamente corto. Este cambio ha redefinido la posición comparativa de España respecto a otras economías de Europa occidental.
No obstante, las comparativas globales solo cuentan parte de la historia. Las diferencias en fiscalidad, cotizaciones a la seguridad social y patrones laborales pueden afectar significativamente al ingreso neto disponible. En la práctica, muchos expatriados constatan que, aunque el Reino Unido sigue ofreciendo salarios más altos en general, los menores costes de vida en algunas regiones de España pueden compensar parte de esa diferencia.
El factor coste de la vida
Donde la brecha se hace más patente es en los gastos cotidianos. Aunque el salario mínimo español se sitúa ahora en la mitad-alta del ránking de la UE, los gastos de vida varían enormemente según la región y pueden alterar cuánto rinde el salario.
La vivienda sigue siendo la principal línea divisoria. En ciudades como Madrid y Barcelona, así como en los destinos populares entre expatriados de Baleares y la costa mediterránea, el alquiler se ha disparado en los últimos años. En algunos casos, solo el alojamiento puede absorber una gran parte de un salario mínimo. Por el contrario, las regiones del interior y las ciudades más pequeñas suelen ofrecer una realidad muy distinta, donde los costes de vivienda más bajos permiten que el salario rinda mucho más. Esta división regional ayuda a explicar por qué las percepciones sobre la asequibilidad varían tanto dentro de la propia España.
Un panorama salarial en rápida transformación
El ascenso de España en la clasificación refleja decisiones políticas deliberadas. Los sucesivos incrementos del salario mínimo se diseñaron para combatir la desigualdad y mejorar los ingresos en sectores como la hostelería, el comercio o el trabajo doméstico. Las estimaciones gubernamentales sugieren que alrededor de 2,5 millones de trabajadores se benefician directamente del mayor SMI. Algunas subidas también han incluido componentes retroactivos, lo que significa que ciertos trabajadores reciben pagos atrasados. Aunque esto supone un alivio a corto plazo, los economistas señalan que la inflación ha erosionado parte del impacto a largo plazo.
Qué significa para expatriados y trabajadores
En definitiva, el mapa europeo del salario mínimo se está volviendo más fluido. La rápida escalada de España muestra lo rápido que pueden cambiar las clasificaciones nacionales, pero también subraya una realidad más amplia: las cifras salariales globales solo cuentan una parte de la historia. Para muchos residentes que comparan España con el Reino Unido o el resto de Europa, la asequibilidad del día a día sigue dependiendo menos de las estadísticas y más del dónde y el cómo se vive.