Al abandonar el Reino Unido para construir una vida en España, se podría pensar que uno deja atrás sus comodidades hogareñas: el pescado con patatas fritas, un abundante desayuno inglés o un asado nadando en gravy. La realidad es que, con tantos internacionales establecidos en España, puede hallarse cualquier tipo de cocina que se antoje. Pero eso no significa que tampoco deba uno explorar todos los deliciosos placeres que España aporta. La dieta mediterránea es exquisita, famosa por sus ingredientes ligeros, frescos y sabrosos.
A los lectores de Euro Weekly News se les preguntó: “si te vieras obligado a comer solo un alimento español por el resto de tu vida, ¿qué comerías?“. Las respuestas fueron reveladoras y provocaban un auténtico agua boca. Desde mariscos frescos hasta contundentes tapas y platos de confort, queda claro que la gastronomía juega un papel crucial en la experiencia del expatriado en España.
El marisco en el corazón de la vida española
El marisco surgió como una de las opciones más populares, reflejando la cultura costera de España y la frescura que, según muchos expatriados, no encuentran en ningún otro lugar.
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Janet Senior resumió a la perfección su atractivo al escribir: “Gambas al pil pil con un bollo crujiente para empapar el aceite”. Un plato sencillo pero delicioso. Las gambas se sirven en un aceite hirviendo con abundante ajo y guindilla que resulta tan exquisito que uno no puede evitar remojar hasta la última gota.
Otros hicieron eco de este amor por el marisco sencillo pero bien ejecutado. Karen Joy Harley optó por los “¡Boquerones en vinagre!”, anchoas frescas fileteadas y marinadas en una mezcla bien condimentada de aceite y vinagre. Gerard Jaconelli eligió los “Calamoritos”, calamares fritos crujientes.
Estas elecciones subrayan cómo la cocina española a menudo se basa en ingredientes de calidad más que en complejidad, permitiendo que los sabores hablen por sí mismos.
Comida de confort con profundas raíces
Para muchos comentaristas, la respuesta residía en platos reconfortantes y caseros, a la vez saciantes y familiares. Jacky Blender se decantó por las “patatas a lo pobre”, un plato basado en patatas, pimientos y aceite de oliva.
June Bedson escogió un clásico favorito, posiblemente el plato que primero viene a la mente al pensar en la cocina española: la “paella”. Lo maravilloso de la paella es su variedad de versiones. Cada región, cada familia, tiene su propia receta y variación del clásico, lo que significa que nunca probarás dos paellas idénticas, pero siempre serán deliciosas y auténticas.
Estas respuestas sugieren que, para los expatriados a largo plazo, la comida española deja de ser una novedad para convertirse en un confort cotidiano, en comidas que resultan reconfortantes y fiables.
La cultura de la tapa en España
Las tapas destacaron como un elemento esencial de la vida diaria en España, más que como un plato específico. Pero, ¿acaso no radica ahí la alegría de las tapas? En disfrutar de pequeños bocados de una amplia variedad. Para muchos expatriados, las tapas representan la libertad de elección, permitiendo comer según el apetito, el estado de ánimo y la compañía, sin comprometerse con una única comida grande. Fomentan conversaciones prolongadas, el tapeo espontáneo y una relación relajada con la comida que se percibe como social más que funcional.
Esta forma de comer refuerza por qué las tapas a menudo no se ven solo como una tradición culinaria, sino como una expresión del estilo de vida más amplio y del sentido de comunidad de España.
Algo más que simple comida
Lo que queda claro a partir de estos comentarios es que la comida española representa mucho más que sustento. Refleja un estilo de vida, un clima, una conexión social y un ritmo de vida más pausado que muchos expatriados abrazan. Ya sean mariscos frente al mar, un contundente plato de patatas o una paella compartida en un domingo por la tarde, estos platos pasan a formar parte de la identidad diaria.
Si hay una conclusión clara de las respuestas, es que la cocina española se gana la lealtad no a través de la extravagancia, sino mediante la consistencia, el sabor y los recuerdos construidos en torno a la mesa. Para muchos expatriados, elegir un solo plato sería imposible, porque la comida española ya se ha vuelto inseparable de la vida que han elegido en España.
Si tú solo pudieras comer un plato español, ¿cuál escogerías? ¿Gambas al pil pil con pan crujiente, queso Manchego y jamón serrano, o la clásica paella? ¡Únete al debate!