Los municipios costeros como Vera registran un alza en los precios del alquiler.
Crédito: Shutterstock, Tony Unwin
Los precios de alquiler en Almería continúan su escalada, cerrando el 2025 con los valores más altos jamás registrados. Según datos publicados por Idealista, uno de los portales inmobiliarios más importantes de España, el precio medio de alquiler en la provincia se ha estabilizado en 8,5 euros por metro cuadrado, lo que supone un incremento mensual del 1,1% y una subida interanual del 7,5%. Esta cifra iguala los niveles alcanzados en agosto, mes tradicionalmente álgido de la temporada turística.
Lo que antaño era un problema circunscrito fundamentalmente a la capital se ha extendido ya por toda la provincia, dejando a los inquilinos con menos opciones asequibles que nunca.
Los pueblos costeros rozan máximos históricos
La presión sobre los precios es especialmente aguda en la costa. Municipios como Vera (8,8 €/m²) y Vícar (8,4 €/m²) cerraron el año en cotas nunca vistas, mientras que Carboneras ha ascendido hasta los 7 €/m². En el oeste provincial, Roquetas de Mar se aproxima a su techo con 8,4 €, y El Ejido, impulsado por una fuerte demanda laboral y una oferta limitada de vivienda, permanece bajo presión constante en 7,4 €/m².
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El desequilibrio entre oferta y demanda es palmario. Las pocas propiedades disponibles reciben decenas de consultas, lo que permite a los propietarios seleccionar la oferta más alta y empuja a muchas familias locales fuera del mercado.
Los barrios más caros de la capital
Dentro de la ciudad de Almería, tres barrios destacan como los más costosos de la provincia: Vega de Acá, Nueva Almería y Cortijo Grande. Aquí, los alquileres superan comúnmente los 10,30 euros por metro cuadrado, con rentas mensuales que sobrepasan los 1.000 euros para viviendas familiares. La rotación de inquilinos es mínima, ya que los propietarios retienen sus pisos, restringiendo aún más la oferta.
Mientras tanto, El Zapillo y el Centro Histórico se han convertido en el epicentro de la crisis de vivienda. Casi un 15% de los alquileres de larga duración se han perdido en favor del alojamiento turístico, impulsando los precios hasta alrededor de 9,60 €/m² y obligando a residentes de larga trayectoria a trasladarse a zonas más periféricas.
El interior se convierte en el último refugio
Según Francisco Iñareta, portavoz de Idealista, el mercado está sufriendo un proceso de “elitización”, donde incluso familias con solvencia económica son descartadas en favor de inquilinos de riesgo cero. Como consecuencia, áreas como Nueva Andalucía, Los Molinos y San Luis actúan ahora de frágil colchón, mientras que la verdadera asequibilidad solo se encuentra, cada vez más, en el interior o en el Valle del Almanzora.
Sin embargo, ni siquiera el interior es ya inmune. Localidades como Macael, Olula del Río y Cantoria experimentan fuertes subidas, alimentadas por el crecimiento industrial y la migración desde la costa. Al comenzar el 2026, los expertos advierten de que, si bien los precios podrían estabilizarse, un alivio significativo seguirá siendo esquivo sin medidas decididas para impulsar la oferta y la vivienda asequible.